martes, 8 de julio de 2014

Clara Peeters (Amberes, 1594 - La Haya, 1657)


Clara Peeters. Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre. Museo del Prado


(Detalle)

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Son escasos los datos que conocemos sobre Clara Peeters, una de las pocas mujeres que se dedicaron a la pintura en los comienzos de la Edad Moderna. Prácticamentre todos los cuadros de Clara Peeters son bodegones, un tipo de pintura que empieza a ponerse de moda a comienzos del siglo XVI y que rápidamente alcanzará un gran éxito, principalmente en los Países Bajos.

Dos de las tablas del Museo del Prado se documentan  por primera vez en 1746 en el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso como parte de la Colección de Isabel de Farnesio. Las otras dos posiblemente corresponden con dos bodegones citados ya en 1666 en el Alcázar.


Clara Peeters. Mesa con mantel, salero, taza dorada, pastel, jarra, plato de porcelana con aceitunas y aves asadas. Museo del Prado
 
(Detalle)

No sabemos si Clara Peeters estuvo casada. En seis de sus obras incluye el mismo cuchillo, un regalo de esponsales, que quizás fuese suyo. Colocados siempre en un lugar destacado, en ellos coloca su firma. Varios presentan también una marca que indica que fueron fabricados en Amberes.

Sus composiciones incluyen ricas vajillas, flores y todo tipo de alimentos: frutas, pescados, aves, pan, queso, aceitunas...

Estas obras revelan los gustos y costumbres de las clases más prósperas, así se pueden observar productos importados como dulces, vinos, frutas o pescado -alimento este último que Peeters convirtió en protagonista de alguna de sus composiciones, siendo la primera artista en hacerlo- los primeros bodegones dedicados al tema de la caza como en Bodegón con pescado, vela, alcachofas, cangrejos y gambas; gavilanes o halcones peregrinos junto a aves muertas -los primeros bodegones dedicados al tema de la caza, actividad asociada a la vida aristocrática- en Bodegón con halcón peregrino y su presa-; cuyo origen exótico y peculiar belleza las hacían valiosas -representadas en Bodegón con pastel, taza de plata con dulces, porcelana, conchas y ostras.
 

Clara Peeters. Bodegón con pescado, gambas, ostras y cangrejos de río. Amberes,Koninklijk Museum voor Schone Kunsten
 

Diversos testimonios permiten suponer que la artísta desarrolló su trabajo en Amberes, aunque pudo realizar algún viaje al Norte, a Holanda. Aunque no aparece inscrita en el gremio de pintores de la ciudad, es citada en un documento como pintora de Amberes y seis de sus cuadros tienen marcas que indican que las tablas fueron preparadas en esa ciudad.

En los Países Bajos se comía mucho pescado, tanto peces de agua dulce, que se consumían frescos, como peces de agua salada, que se conservaban en salazón, como los arenques. la abundante presencia de pescado en la dieta se relaciona con la prohibición de comer carne durante los días de ayuno: las seis semanas de Cuaresma, los viernes (porque era el día de la Crucifixión), los sábados (día de la Virgen María)...


Clara Peters. Bodegón con frutas y flores. Oxford, The Ashmolean Museum




 
Clara Peeters fue una innovadora. Este es el primer bodegón con pescado que se conoce y quizás el primero que se pintó. Anteriormente ya se habían representado pescados en escenas de cocina y de mercado, pero no de manera aislada como protagonistas, casi exclusivos, de una composición. La artista hizo al menos nueve cuadros con pescados.

Clara Peeters representó pocos animales vivos. Además de aves de presa, en alguna de sus composiciones incluyó un gato robando pescado o un mono, que ejemplifica el gusto por las mascotas exóticas que exístia en la corte flamenca, y también en el resto de Europa.




 Varias composiciones de Clara Peeters incluyen halcones y gavilanes. Aluden al arte de la cetrería, una modalidad de caza asociada desde la Edad Media a la realeza y la alta nobleza. Diversas leyes promulgadas en los Países Bajos del sur en época de la artista mantienen esa exclusividad.




 Los bodegones de Clara Peeters ofrecen una información detallada y precisa sobre los alimentos que se consumían en los Países Bajos y también sobre la vajilla que se utilizaba. Muchas piezas eran importadas, como el plato de porcelana blanca y azul -del tipo conocido como kraak- que procede de China y es característico del reinado del emperador Wanli (1563-1620).

"El queso es el pan de Holanda, el queso es la riqueza de Holanda" decían los textos de la época. Era un producto barato, al alcance de todo el mundo, pero la variedad es signo de opulencia.




En los siglos XVI y XVII pocas mujeres pudieron dedicarse a la pintura de manera profesional. La mayoría de ellas eran hijas de ìntores, bajo cuya órbita se formarían. 
 Se desconoce si ese es el caso de Clara Peeters. En cualquier caso, tenían prohibido el dibujo anatómico, que generalmente se hacía a través del estudio del natural de modelos masculinos desnudos, lo que condicionaba su aprendizaje. Por ese motivo, muchas de esas mujeres pintoras se especializaron en la pintura de bodegones.
 







 Este tipo de copas doradas eran típicas de Núremberg y otras ciudades alemanas, pero también se hacían en los Países Bajos Meridionales.

Una categoria específica dentro de los bodegones son los llamados "bodegones dulces o de confitería", donde encontramos almendras, higos, pasas, frutas escarchadas, barquillos, panecillos, galletas y dulces de mazapán.


Clara Peeters






Philip-Lorca di Corcia

El lenguaje del Narrador



Centro de Arte sala de exposiciones de Alcobendas

C/ Mariano Sebastián Izuel, 9

Distrito Centro




Philip-Lorca di Cordia fotógrafo americano nació en 1951 en la ciudad de Harford (Connecticut). Di Cordia recibió su MFA de la Universidad de Yale en 1979.

Ha sido galardonado con el Premio Internacional de Fotografía de Alcobendas en su tercera edición por "la innovación, creatividad y su especial forma de mirar".


Eddie Anderson, 21 años
Houston, Texas.


Desde la invención de las pequeñas cámaras de mano y películas más rápidas en el siglo XIX, los fotógrafos han estado fascinados por la captura de la vida cotidiana en el entorno urbano.
Creativamente persiguen un nuevo género de la fotografía de la calle, captando la diversidad y el ritmo rápido de la vida moderna.

 
Ralph Smith, 21 años. 1990-92




Philip-Lorca di Corcia es uno de los fotógrafos más destacados del mundo, sus "cuadros de estilo documental" en los que pone en escena momentos intensamente íntimos de observación.
Di Cordia emplea la fotografía como medio ficticio capaz de crear realidades complejas de composición aparentemente sencilla. Como tal su trabajo se basa en la dicotomía entre realidad y ficción, e invita al espectador a cuestionar las verdades asumidas que la imagen fotográfica ofrece.  





Philip-Lorca di Cocia
Head # 04. 2002


 









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