jueves, 31 de julio de 2014

Mediterráneo.



CaixaForum Madrid
Paseo del Prado, 36



Mediterráneo
Del mito a la razón




"Mediterráneo Del mito a la razón" es el fruto de la colaboración de numerosos museos europeos que han permitido reunir una colección excepcional de obras de la Antigüedad grecolatina en torno a un tema común: la creación del espíritu europeo. Del próximo Oriente a Egipto y de allí a Grecia y más tarde a Roma, el Mediterráneo fue la vía de comunicación de creencias, ideas, conocimientos y formas culturales, cuya influencia se extiende hasta hoy.

 


En el siglo VI a.C., en las costas de Jonia y en la Magna Grecia, pensadores como Tales de Mileto y Heráclito dejaron de creer que el universo era una creación divina y atribuyeron su existencia a la acción de los elementos: agua, tierra, aire y fuego. Fue un cambio fundamental: el mito ya no bastaba para explicar el origen y el sentido del cosmos.




A partir de Platón, en el siglo IV a.C., el héroe ya no es el más fuerte de los hombres, sino aquel que no teme a la muerte y no la rehúye. El alma es lo más valioso y representativo del ser humano. despunta en la mirada brillante de los enamorados y perdura después de la muerte, por lo que debe ser preservada.

Surgen nuevos dioses, desde Isis a Jesús, más comprensivos con las miserias humanas, que permiten a los hombres salvaguardar el alma y asegurarse la vida eterna. La vida interior se convierte en algo tan enigmático como la propia estructura del cosmos.



Diosa de las serpientes hecha en loza fina y creada hacia 1700 a.C., en Cnosos. Su vestido es típico de la moda femenina minoica de la época: la parte superior, fuertemente acordonada, deja al descubierto los pechos, un delantal cuelga sobre la falda cretense en pisos. La diosa sostiene en cada mano una serpiente que se retuerce, sobre la corona hay un gato montés. En el palacio, en habitaciones especiales, se conservaban y domesticaban serpientes para la dios.


El centro de la vida: el ágora
 
Los griegos vivían en las polis, pero era el ágora, la plaza del mercado, lo que determinaba la vida ciudadana. Las constituciones de cada una de las ciudades-estado eran muy distintas. Aristóteles cita ciento cincuenta y ocho leyes fundamentales, pero el mercado era en todas partes el punto de reunión de los hombres como lo sigue siendo aún hoy en los países mediterráneos. Un escritor del siglo IV a.C., comenta: "Cada uno de los veinte mil ciudadanos atenienses viene al ágora a resolver allí asuntos públicos y privados". 

En la época clásica Atenas era una auténtica democracia; los ciudadanos tenían que informarse en el mercado sobre el desarrollo político para poder votar. Allí se encontraban oradores, retóricos, filósofos, utopistas; todos tenían derecho a expresar su opinión.


La Academia de Platón. Pompeya 110-80. Mosaico
Musei Archeologico Nazionale di Napoli.



La Academia de Platón (detalle)
 
 
Uno de los mosaicos de Pompeya según la tradición helenística llamado "La Academia de Platón", porque el tercer hombre a la izquierda se asemeja efectivamente a las representaciones que conocemos de Platón. Pero es indudable que aquí se reproduce a un grupo de pensadores que también pueden haber estado actuando en otro centro de enseñanza helenística. Los rollos de escritura y el globo en la caja del centro indican claramente una reunión de filósofos, amigos de la ciencia y de la sabiduría.



Educación para la belleza

Se prestaba un ciudadano especial a la educación de los jóvenes. Junto a la enseñanza elemental de la lectura y de la escritura, aprendían poesías y recibían instrucción en música y canto. Y como creían  que el mérito interior se refleja en la figura exterior, dominaba el entrenamiento gimnástico.

El legado de Grecia

En la aurora de la cultura occidental, los antiguos griegos abrieron casi todos los caminos y esbozaron sus horizontes. La filosofía, las ciencias, la literatura y las artes tal como las conocemos son obra del genio de esos griegos. Pasadas por el tamiz de Roma han llegado hasta nosotros y son el germen de nuestra civilización occidental. La búsqueda de la verdad y la razón inspiraron esa explosión de conocimiento irrepetible. Muchos siglos después, el Renacimiento propuso una nueva concepción del hombre y del universo basada en el mundo clásico.

   
Cerámica griega, ánfora
Musée du Louvre. París 


La exposición explica esta historia a través de una selección de ciento sesenta y cinco obras griegas y latinas: estatuas, relieves, cerámicas, frescos, mosaicos y joyas, procedentes de museos europeos, entre los que destacan colecciones públicas de Grecia e Italia, y la reconstrucción virtual del ágora de Atenas de los siglos V-IV a.C.

Muchas de estas obras son poco conocidas. Otras, que forman parte de nuestra memoria, se representan en asociaciones inesperadas.

 
 Museo del Louvre. París
Retrato imaginario de Homero


 
Musée du Louvre
Torso de una sirena funeraria


Un Mediterráneo explicado a través de los viajes míticos de Ulises, Jasón y Heracles...

En una época globalizada, en la que la economía y los centros dedecisión se han desplazado hacia nuevas áreas geográficas, el paisaje y la cultura del Mediterráneo siguen siendo patrimonio universal.
 


"Verba volant scripta manent" (Cayo Tito, al senado romano)




El mundo grecolatino aparece ante nuestros ojos con una nueva complejidad, que lo convierte en un referente próximo, en un reflejo de los anhelos y contradicciones del hombre de hoy.

Roma, ¿una ciudad etrusca? Las colinas desde las cuales Roma había de desplegarse más tarde estuvieron habitadas ya desde mucho antes. Este pueblo pertenecía a una población mediterránea de procedencia no indogermánica. Habían adoptado las técnicas del alfabeto griego. Además sabían como organizar y mantener grandes dominios políticos. En toda su historia los etruscos nunca abandonaron los lazos de unión con Grecia y su cultura. 

Burgueses y césares
El imperio mundial romano; el arte de la Ciudad Eterna y del Imperio halló su expresión en magníficos edificios, impresionantes retratos de emperadores y senadores y una magistral artesanía.


 
Museo Vaticano

S.P.Q.R., Senatus Populusque Romanus, El Senado y el Pueblo de Roma: la fórmula que se ponía en las monedas, en los monumentos y en las inscripciones sagradas hasta que se hundió el estado. El Senado, como órgano supremo de dominio de la república, y el pueblo soberano representan la conciencia del Estado.



Museo Vaticano


"Sólo el poder de los dioses es mayor que el poder de Roma"

                                                                                   Tito Livio 


(...)Iba vestido con una túnica bordada de oro, una prenda parecida a la que se veía en el templo de Júpiter. Su toga de púrpura estaba adornada por estrellas, en la mano llevaba las insignias divinas del padre de los dioses: un cetro de águila hecho de marfil y una rama de laurel hecha de oro. Las manos y el rostro del héroe estaban pintados de rojo según una antigua costumbre. Un esclavo que iba en pie directamente detrás de él sostenía sobre su cabeza la corona de oro de la imagen del templo de Júpiter Capitolino. Pero el esclavo repetía constantemente: "¡No olvides que solamente res un ser humano!" (...) 



Museo Vaticano







 

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