viernes, 25 de julio de 2014

La visita en el tiempo. Arturo Uslar Pietri. (1906 - 2001)


Calle del Oso, Madrid

A la memoria de Federico de Onís.
 

Los compañeros de juegos le preguntaban: "¿Es cierto que tu padre fue vihuelero del Emperador?." Se acordaba que siempre tenía que replicar con orgullo: "Vihuelero no, violeur." Era así como lo decía el viejo Francisco Massys. "Háblame del Emperador, padre." "Ésta era la gallarda que más le gustaba". En su sillón, solo y vestido de negro, lo mandaba a llamar. "Maitre François, quiero oír aquella gallarda."No sería así tampoco. Tal vez le hablaría en flamenco. Después de todo los dos eran flamencos. Su padre hablaba con gusto de los flamencos. Las bellas ciudades tejidas de piedra como encajes, las torres altas y esbeltas y los carillones. "La torre del carillón es como una gran viola y las campanas son las cuerdas." (...)(Pág.12)



Iglesia barroca de San Millán y San Cayetano.


Calle de Embajadores, Madrid


Estaba en otro  mundo, en otro tiempo. Al paso de las horas lo llamaban, en la celda o en el huerto, para los Oficios en la iglesia, tan silenciosa, donde el eco de los rezos subía y bajaba por los muros como agua de lluvia. De día y de noche había que reunirse para las horas. Las soñolientas Laudes de la aurora, el Oficio de Prima en el amanecer. Ya no eran los gallos los que anunciaban el día sino el retintín de la campana en medio del sueño; el Oficio de Tercia a las 9, el de Sexta en el punto de mediodía. Al atardecer llegaban las Vísperas y más tarde las Completas. La noche se cortaba con despertares sobresaltados. La Primera Vigilia, la de la medianoche y la del amanecer.
También había el huerto, o el día de traerle ropa nueva, blanca y fina, como nunca había visto. Quería probársela toda de una sola vez. Diariamente se confesaba en el primer Oficio de la mañana. "¿Has pecado? ¿Has mentido? ¿Has hurtado algo? ¿Has tenido malos pensamientos? (...) (Pág.16)


Al final de la mañana, cuando él posiblemente trataba de hacer hablar a la guacamaya en su jaula, el Emperador había llamado a su cámara al escribano Real y a Don Luis Quijada. Muy lentamente dictó y repitió aquellas palabras que el hombre de pluma fue poniendo en seguros rasgos en la hoja de vitela. Don Luis le había dicho que no lo sintió vacilar en ninguna palabra. "Digo y declaro que, por cuanto estando yo en Alemania, después que enviudé, hube un hijo natural de una mujer soltera el cual se llamaba Jerónimo..." Después entró a disponer: "Es mi voluntad y mando que se le den de renta, por vía ordinaria en cada año, de veinte a treinta mil ducados del reino de Nápoles, señalándole lugares y vasallos con la dicha renta. Y en cualquier estado que tomare el dicho Jerónimo, encargo al dicho príncipe mi hijo y al dicho mi nieto y a cualquier mi heredero...que lo honre y mande honrar y que le tenga el respeto que conviene y que haga guardar, cumplir y ejecutar lo que en esta cédula  es contenido. "Charles", firmó con su mano temblorosa.(...) (Pág.41)


Calle del Oso
 
Don Luis al día siguiente le dijo que el rey había ordenado, que el tratamiento que se le debía dar no sería el de Alteza sino el de Excelencia. "¿Quiénes eran "Excelencias"?" "Muchos, los grandes señores, los altos funcionarios y ministros, los Embajadores de los reyes." "Entonces soy o no soy un príncipe." Menos que Don Carlos, menos que Doña Juana y, sin embargo, era el hijo del Emperador y el hermano del rey. Pero de otro modo...Peor era el hijo del Emperador.(...) (Pág. 70-71)
 
 
Calle de Embajadores

(...) El rey volvió a Madrid con el más famoso de los médicos del mundo, el doctor Vesalius. Los otros pusieron mala cara. "Llegó el hombre de la "fábrica", decian los viejos doctores. Se había atrevido a disecar cadáveres, a abrir cuerpos humanos hasta el fondo de los órganos y los huesos. En el taller de Tiziano, en Venecia, había dibujado aquellas terribles planchas de su libro en las que se veía el cuerpo debajo de la piel en su repugnante mezcla de músculos, huesos y venas. "Todo el saber está en Galeno." "Mucho, pero no todo", decía Vesalius. "Hay que buscar más, hay que aprender más, para poder curar." (...) (Pág. 92-93)

Calle de Embajadores, Madrid
 
El mar era del Turco. El mismo que había asaltado a Malta, que amenazaba a Chipre, que tenía piratas en loa puertos de África, el que se acercaba a Viena, el que hacía continuos asaltos a ciudades de la costa española y se llevaba doncellas para los serrallos y esclavos para las galeras.
En el mapa le habían mostrado las posiciones turcas en aquel inmenso mar. Toda la mitad oriental estaba en manos de las flotas y las guarniciones del Sultán, el borracho de Selim II. (...) (Pág. 114)


 
Resumen

Hijo natural de Carlos V, hermano conflictivo de Felipe II, Don Juan de Austria es un personaje trágico en cuya breve vida las peculiaridades de su condición personal y de su siglo se manifiestan con desgarrada profundidad. lleno de insalvables contradicciones como Hamlet, arrastrado en la loca carrera de la aventura del poder y del amor como Don Juan, oscilando continuamente entre lo soñado y lo real como Segismundo, es la prefiguración histórica de los tres grandes héroes literarios de Shakespeare, Tirso de Molina y Calderón.
Su corta existencia transcurre en un conflicto nunca resuelto entre el sueño y la realidad, entre lo que parece ser y lo que es; hombre del destino y juguete del destino, su paso por la historia es uno de los más dramáticos, contrastados y dolorosos.
Arturo Uslar Pietri, ha devuelto ha su conflicto existencial la conmovedora figura histórica. En La visita del tiempo, la historia, la novela, la psilología, la rica complejidad del siglo XVI español se combinan, devolviendo a su apasionada vida la figura gloriosa y patética de Don Juan de Austria.
 


Autor: Arturo Uslar Pietri
Título: La visita en el tiempo

Editorial: Mondaroni España S.A.
Nº Pág. 277
 



Alonso Sánchez Coello (1531 - 1588)
D. Juan de Austria, (a los veinte años con galas militares)



Pabellón de los Infantes. El Escorial
D. Juan de Austria (1547 - 1578)


Don Juan de Austria
Gobernador de los Países Bajos Españoles
Comandante de la Santa Liga de Estados 
 
 
 
Tiziano
Carlos V (c. 1548)



Carlos I Rey de España
 y
  Carlos V Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico
 
Herencia y Patrimonio 

  
Arturo Uslar Pietri
Premio: Rómulo Gallego
Premio: Príncipe de Asturias de las Letras, 1990 

 



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