lunes, 16 de junio de 2014

Poesía. Dionisio Ridruejo Jiménez (1912 - 1975)


Vivien Leigh


I

A este poeta de las altas tierras castellanas, surgido de una estirpe donde hubo antaño pastores -"los llevo en la sangre", escribió-, el destino le deparó una aventura amplia, diversa, alternativamente dramática y apacible. La vida le brindó gran variedad de temas para sus versos. En sus Sonetos a la piedra, recordando San Juan de Duero, alude al

palacio evanescente
de mi dulce niñez...

 
Vivien Leigh y Laurence Olivier


Fue una niñez ligada al austero paisaje, que tan a menudo cantó en sus sonetos perfectos o en el tranquilo fluir de su endecasílabo sin rima:


Aquí la tierra es alta y ofrecida.
Aquí el viento trabaja nivelando.
Son pequeños los hombres y los árboles,
instantáneos los pájaros, las nubes,
la nieve trashumante,rauda el agua...

 
Vivien Leigh y Clark Gable

 
Clark Gable


Tras el palacio evanescente esperaban a Ridruejo muy varias experiencias: la embriaguez política, la guerra en Rusia, el desengaño, los largos confinamientos, los viajes, el exilio, la cárcel, la voluntaria lejanía...En su penúltimo libro, Casi en prosa (1968 - 1970), uno de los más intensamente personales en el conjunto de una obra donde predomina el acento autobiográfico, hay un poema donde Ridruejo se refiere a su

...vida de aventura sin esfuerzo,
siempre más entregada que prevista,

 
 Grace Kelly


y se asombra al verse a sí mismo remansado en una universidad extranjera, concentrado en una minuciosa labor de seminario, mientras la tarde declina. Pero hubo más de un entreacto en su vida de un hombre de acción, más de un período de calma. Era como si el destino dosificase sabiamente el tiempo al político y al poeta. Los períodos en que quedaba marginado "en el tiempo que no hace historia" eran muy útiles al contemplativo; pero nunca olvidó la poesía, ni en las horas en que la historia avanzaba a su lado con más tremendo fragor. Un compañero de armas nos ha recordado al poeta en las nieves de Rusia, murmurando versos, como en sueños, mientras traqueteaba el camión por las largas sendas del bosque, hendiendo la noche helada. Era la poesía elaborada en plena experiencia; para Ridruejo la poesía estaba entonces muy lejos de la fórmula de Wordsworth, no era, ciertamente,"una emoción recordada en la calma":

Ahora, dentro de ti, tierra, vivimos
como raíces palpitantes, vivas
y ciegas...             

                                               María Manent

 
Elizabeth Taylor



II

(Memorias del amor)


El llanto en el jardín


En el íntimo pliegue de la rosa,
tan olorosamente recogido,
se vestía de flor para el olvido
la niñez de tu lágrima amorosa.

Entre mejilla y pétalo dudosa
copiaba un mundo frágil y dormido
todo fuego y piedad y piedad dentro del nido,
todo simiente y alma temerosa.

Pasó entonces el ala de la abeja
como vibrante corazón del viento
y un alba triste disipó el rocío.

Lánguida y apartada de su queja
asumías la rosa en el aliento
que lenta espina trasladaba al mío.

                                                       D. Ridruejo    
  

Lauren Bacall



La tarde en los pinares

El aroma se erguía edificado
un segundo pinar en cielo puro;
el aire, al filo de la tarde oscuro,
temblaba en manos del helecho blando.

La paz de astada yunta, caminando,
movía el polvo cándido, inseguro,
y el rubio llanto por el tronco duro
estaba, en manso bienestar, manado.

Las huellas eran, en la suave arena,
cripta fugaz, eterna a nuestros ojos,
donde quedaba nuestra voz serena,

y, aspirando sus cálidos despojos,
ciño tu aliento la fragancia plena
entre unos dobles horizontes rojos.

                                                                   Dionisio Ridruejo

 
 Judy Garland y su hija Liza Minnelli



Idilio en el río

Nos acercaba un denso amor de estío
en álamos de voz y puro anhelo
cuando en su sordo filo quebró el vuelo,
con angustia dichosa, un lento frío. 

Sobre las aguas de metal umbrío
se adelantó la luna en ancho hielo
y abrió el silencio de apretado velo
el pulso de los remos sobre el río.

Nos anegaba el curso de las venas
con el mismo rumor de la corriente
un alma derramada y misteriosa.

Era un suspiro nuestro ser apenas
y era como un recuerdo aquel presente
cálido aún de tu penumbra hermosa.

                                                                                      Dionisio Ridruejo   


Cary Grand y Ingrit Bergman



Fin de año

Bebemos al abrigo del pabellón de tablas
por la entrada de un año
al lado de la historia de la tierra
abierta como un libro.
Un año, cuando el canto rodadero
ha tardado un millón a ser caricia.
El hombre se defiende en la quimera
de plumas y del instante
volviendo al niño que ha dejado solo.

                                                                                D. R.  
 

Dionisio Ridruejo Jiménez (1912 / 1975)




Autor: Dionisio Ridruejo
Título: Poesía

Selección: Luis Felipe Vivanco
Introducción: Mariá Manent

Alianza Editorial, S.A.
Nº Páginas: 176

 





  

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