miércoles, 18 de junio de 2014

Poemas. Juana de Ibarbourou (1895 - 1979)



La loba, la loba
Salió de paseo
Con su traje rico
Y su hijito feo.





La loba, la loba
Vendrá por quí
Si este niño mío
No quiere dormir.

*
 

 

Por los caminitos
De Jerusalén
Va un niñito rubio
Camino a Belén.





Le dan los pastores
Tortas de maíz,
Leche de sus cabras
Y pan con anís.



El niñito tiene
Dos rizos de luz.
Duérmete, mi hijito,
Sueña con Jesús.

*

La señora luna
Le pidió al naranjo
Un vestido verde
Y un velillo blanco.

La señora luna
Se quiere casar
Con un pajarito
De plata y coral.



Duérmete, mi niña,
E irás a la boda
Peinada de moño
Y en traje de cola.
                                            J.I.


Una enredadera

Seré benéfica y mínima
Como la flor de la salvia,
Si tú me dejas seguirte
Y estar contigo en tu casa.

Cuando tú quieras silencio,
Seré silencio yo misma.
Haré más lentos mis pulsos,
Haré callada la risa,
Y he de ser como una sombra
Que a tu costado se ovilla.

Cuando vuelvas de la calle,
Hastiado, amargo, sediento,
Como agua clara del río
Será para ti mi cuerpo.

Y almohada de trébol nuevo,
Mi brazo, para tu nuca.
Sobre tus sienes ardientes,
Frescas, mis manos desnudas.

Deja que aliente a tu lado
Como una sombra ligera,
Una sombra que tuviste
Fragancia de madreselva.

¡Sueño ceñirme a tu vida
Igual que una enredadera!

                                                             Juana de Ibarbourou




Ansia


Soy hija del llano. Nunca vi montañas.
Hace pocos años que conozco el mar
Y vivo soñando con raros países
Y vivo acosada del ansia de andar.

¡Tanto que tenemos luego que estar quietos,
Tanto que más tarde hay que reposar,
Y desperdiciamos la hora presente
Y nos contentamos sólo con soñar! 

¡Ay, los caminitos en ásperas cuestas,
Serpentinas claras sobre las montañas!
¿No han de hollarlos nunca mis pies andariegos?
¿No he de ir yo nunca por tierras extrañas?

¿Nunca mis pupilas, hartas de llanuras,
Han de mirar cerca las cumbres soñadas?
¿Qué es lo que me guardan los dioses herméticos?
¿Qué, en mi canastilla, pusieron las hadas?

¡Ay noche de insomnio, de agrio descontento,
De interrogaciones vanas e impacientes!
¡A veces parecen que tañen campanas
Y aveces, Dios mío, que silban serpientes!

                                                                      J.I.


Pórtico para un libro


Corazón de niña, corazón en canto:
Ensueño, esperanza, sonrisas y llanto.

Tan pronto es el alba, tan pronto la tarde,
Resplandor y sombra, lámpara que arde
Perfumando el viento que pasa y se lleva
La fragancia a nardos de esta alma nueva.

Corazón de niña. ¡Que ardiente es el canto,
Qué loca la risa y que fresco el llanto!

Corazón de niña que tiene en el verso
Con noches y auroras, todo el universo.

¡Ay, que siempre sea su lucero de oro,
Límpido su aire, su río sonoro,

Y que crea siempre en ti, ¡oh poesía,
Que le das ahora cielo y melodía!

                                                    J. I.
                                                                                

Autora: Juana de Ibarbourou
Título: Poemas

Colección Austral
Editorial: Espasa - Calpe, S.A.
Nº Páginas: 151


  


Juana de Ibarbourou (1895 - 1979) 


la exquisita poetisa uruguaya, denominada Juana de América, nace en Melo, departamento de Cerro Largo, en 1895. Su padre vasco español y la madre perteneciente a una de las más antiguas familias del país, oriunda de españoles. Recibió educación en colegio religioso, donde estudió y compuso sus primeras poesías. Casada con un comandante del ejército, se trasladó en 1917 a Montevideo. Ya para aquella fecha los principales diarios se disputaban sus colaboraciones y va publicando libros como Las lenguas de diamante, El cántaro fresco, Raíz salvaje, La rosa de los vientos, etc...que enriquecen la poesía de América con su fuerte y dedicada personalidad plena de amor, encendida inspiración y belleza. Falleció en 1979.





 
 

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