sábado, 14 de junio de 2014

Obras completas. Rosalia de Castro (1837 - 1885)



Como chove mihudiño...

                                                  Cantares gallegos

 
La verdad del sentimiento y la naturalidad de la expresión, fueron las dos armas que esgrimió Rosalía. No vivió de espaldas a la vida, entregada a la técnica de una profesión literaria; por el contrario, estuvo en contacto con la vida y su poesía no fue más que un resultado que extrajo de la propia realidad. Pudo en este sentido haber dicho como Goethe a Eckermann. "No doy valor ninguno a poesías cogidas en el aire...
Sus dolores la sumergieron en sí misma, y esa sensibilidad femenina y exquisita, en una atmósfera de silencio, le hizo oír y recoger las pulsaciones intimas de las cosas y de su propio ánimo. Fue sensible para la Naturaleza que la rodeaba, para las alegrías y dolores de su pueblo y, muy especialmente, para escuchar y acertar a expresar las voces interiores de su espíritu.
Todo poeta, como todo artista, lo es, en mayor o menor grado, cuando acierta a descubrir horizontes del misterio que nos envuelve y nos hace alcanzar valores absolutos. (V. García Martí)

                                                           



 A Fernan Caballero
 
Señora: por ser mujer y autora
de unas novelas hacia las cuales siento
la más profunda simpatía, dedico a 
usted este libro. sirva él para demostrar
a la autora de La gaviota y de Clemencia
el grande aprecio que le profeso, entre 
otras cosas, por haberse apartado algún
tanto, en las cortas páginas en que se 
ocupó de Galicia, de las vulgares 
preocupaciones con que se pretende
manchar mi país.                         
                      
                                           Rosalía Castro de Murguía.
                                               Santiago, 17 de mayo de 1863    





XI

Campanas de Bastabales,
cando vos oyo tocar,
mórrome de soidades.

I

 Cando vos oyo tocar,
campañinas, campañinas,
sin querer torno a chorar.

_

Cando de lonxe vos oyo,
penso que por min chamades,
e das entrañas me doyo.

_

Dóyome de dor ferida,
qu' antes tiña vida enteira
y oxe teño media vida.

_

Sólo media me dexairon
os que d' aló me trouxeron,
os que d' aló me roubaron.

_

Non me roubaran, traidores,
¡ay!, uns amores toliños,
¡ay!, uns toliños amores.

_

Qu' os amores xa fusiron,
as soldades viñeron...
De pena me consumiron.

_
                                                               Cantares gallegos




O  Pazo D' A...


Era ô caer d' a tarde,
encomenzaba ô cantico d' os grilos,
xorda a presa ruxia,
brilaban lonxe os lumes fuxitivos.

Ô pe d' o monte maxestuoso erguiase
n' aldea escura ô caserón querido,
c' a oliva centenaria
de cortinax ô ventanil servindo.
Deseria á escalinata,
soyo ô materno niño,
e enriba d' él caendo misteriosas
c' o as sombras d' crepúsculo, as d' o olvido.

¿Quén ô pasado volve
os ollos compasivos?
¿Quén se lembra d' os mortos
s' inda non poden recordarse os vivos?

***




En el alma llevaba un pensamiento,
una duda, un pesar,
tan grandes como el ancho firmamento,
tan hondos como el mar.

De su alma en lo más árido y profundo
fresca brotó de súbito una rosa,
como brota una fuente en el desierto,
o un lirio entre las grietas de una roca.

                                                                             En las orillas del Sar
   


Autora: Rosalía de Castro

Título: Obras completas

Recopilatorio, prólogo y notas: V. García Martí





Editor: M. Aguilar

Nº Páginas: 1432


 

Año de la edición: 1944

Edición bilingüe: gallego y español

 





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