miércoles, 25 de junio de 2014

Madera de boj. Camilo J. Cela (1916-2002)




Madera de boj nos sitúa en aquel lugar que los romanos entendieron como el fin del mundo, el Finis Terrae, y, desde allí, Camilo José Cela dirige su mirada maestra hacia la fachada marítima gallega convirtiéndose en puntual notario de la capacidad destructora de la Costa de la Muerte: da fe de los naufragios porque "al tiempo se le puede dar marcha atrás si se le mece con inteligencia y con cariño".

Con una prosa magnifica e innovadora, Cela vuelve a sorprendernos con un viaje por una Galicia que nace del alma y vive en el alma; un viaje salpicado por el verdoso tinte de la lujuria y siempre pasado por el filtro del humor y del amor.


El capataz James E. Allen tiene el pelo colorado y la cara toda pintada de pecas, es inglés pero parece irlandés, James toca muy bien el acordeón, valses, polcas, mazurcas, y recita en voz alta poesías de Poe, oírlas de noche queda muy misterioso, ¿hasta dónde llegarán las notas del acordeón?, ¿las oirán las ballenas?

Era xa noite no solitario outubro,
As miñas lembranzas eran traidoras e murchas
Pois non sabiamos que era o mes de outubro.

James E. Allen había sido winger del equipo de rugby Hunslet Boys, de Leeds, lo dejo a los veinticinco años porque se sentía viejo, en Leeds se fabrican locomotoras muy famosas, en la playa de Nemiña no hay una ballena varada más que en alguna luna nueva, no en todas, en una sí en dos no, a veces la ballena no está muerta...

 

Sentado en la tapia de la ballenera de Caneliñas, con los pies balanceándose en el aire y mirando para la mar, siempre hay que mirar para la mar, tenga presente que a la mar no se le puede perder la cara, mi tío Knut Skien, que tiene un ojo azul celeste y el otro verde botella, canta, también en gallego y también acompañándose del acordeón, los versos de Poe, a Poe hay que cantarlo en gallego para que se entienda mejor incluso que en inglés.

Os ceos eran cincentos e sombríos,
As follas eran crispadas e secas,
As follas murchas e seca.

A la punta de Cusiñadoiro algunos la llaman cabo de la Vela, aquí fue donde naufragó el mercante Arada...



Dicen algunos marineros viejos que las sirenas fueron las primeras palilleiras de los encajes de Camariñas, que copiaron de los dibujos de las algas y de las estrellas de mar y de las transparencias del agua recién buceada por los cormoranes, ahora ya casi no quedan sirenas y los camariñáns fueron perdiendo poco a poco su afición a enamorarlas, ahora ya no les llevan cañitas de crema hasta la orilla ni les regalan el oído tocándoles la Marcha Real en la gaita, en las noches de luna...

Se discute por los padres de la Iglesia si el demonio y el diablo son la misma criatura y también si los demonios son muchos y cada uno tiene su nombre o si es uno solo que según convenga se llama de uno o el otro modo, yo no soy quién para pronunciarse sobre este tema tan peligroso y que puede llevar a la excomunión y al fuego eterno o al menos sempiterno...



El boj da unas flores pequeñas que tiran a verde, su madera es de color amarillo limón, dura y de elegante pulimento, los violines de madera de boj suenan mejor que ninguno, da gusto oírlos y hasta las bravas gaviotas se callan para deleitarse con su sonido, Dorothy, la mujer de Dick, nunca quiso escuchar la música de un violín de madera de boj porque la emoción le dolía...

 

La herba de Nosa Señora cocida en agua de lluvia y unas gotas de anís dulce alivia muchas enfermedades pero no cura ni la morriña ni el desamor, al bonitero vasco Playa de Arrízar lo abordó y hundió el portacontenedores francés Artois...




  Las familias deben convertirse en tierra de la propia tierra para que los robles y los castaños crezcan más recios y solemnes, para que el boj respire más duro y más hondo, no es digno eso de que le entierren a uno en el extranjero y rodeado de muertos a los que no se les entiende, sobre la tierra que cubre los huesos de mi padre debe crecer un grosellero en el que cante el ruiseñor a la media noche su canción sin esperanza, la esperanza no debe confundirse con el deseo porque es más noble...



Thus, in discourse, the lovers whiled away
Thus night that  waned and waned and brought no day.
                                                                                                                       Poe

 

El vientre de todos estos horizontes es de oro, no encierra oro, reposos de oro, rorcuales de oro, gaviotas de oro, sino que está tupido por el oro que no deja lugar para los raposos, ni los rorcuales ni las gaviotas, por Cornualles, Bretaña y Galicia pasa un camino sembrado de cruces y de pepitas de oro que termina en el cielo de los marineros muertos en el mar.

 




 Autor: Camilo José Cela
Título: Madera de boj

Editorial Espasa Calpe, S.A.
Ilustración cubierta: Juan Pablo Rada
Nº Páginas: 323








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