lunes, 12 de mayo de 2014

Obra poética. Jorge Guillén (1893 - 1984)



Jorge Guillén
 (Valladolid 1893 - Málaga 1984)





Aire nuestro

Cantico . Clamor . Homenaje


      Homo

Remotos los rumores
Del magma primigenio,
Entre las tentativas
Que apuntan hacía el éxito
Surge sobre la tierra
Bárbara algún esfuerzo
De criatura digna
De animar en su cuerpo,
Barro para las manos,
Una fuerza de fuego
Que labora
                  Confuso,                      
Discorde forcejeo
                Sin fin.                   
Es muy difícil
Vencer a los espectros,
Convertir en más luces
Tantos instintos ciegos
Mientras está flotando
 Bajo el sol del océano   
La posibilidad     
De ser -ya más, ya menos-
Hombre de veras hombre,
Libre, sí, todo incierto.          
   


Cantico

Fe de vida

Tregastel, Bretaña   
1919 - 1950         
Wellesley, Massachusetts   


Mas allá

IV

El balcón, los cristales,
Unos libros, la mesa.
¿Nada más esto? Sí,
Maravillas concretas.

Material jubiloso
Convierte en superficie
Manifiesta a sus átomos
Tristes, siempre invisibles.

Y por un filo escueto,
O al amor de una curva
De asa, la energía
De plenitud actúa.
¡Energía o su gloria!
En mi dominio luce
Sin escándalo dentro
De lo tan real, hoy lunes.

Y ágil, humildemente,
La materia apercibe
Gracia de Aparición:
Esto es cal, esto es mimbre.
   



Descanso en jardín

Los astros avanzan entre
Nubarrones
Hacía el último jardín.
Losas, flores.

¿Qué del incidente humano?
Calma en bloque.
Los muertos están más muertos
Cada noche.


Mármoles, frondas iguales:
Verde el orden.
Sobre el ciprés unos astros:
Más verdores.

Muriendo siguen los muertos.
Bien se esconden,
Entre la paz y el olvido,
Sin sus nombre.

Haya para el gran cansancio
Sombra acorde.
Los astros se acercan entre
Nubarrones.

 


Desnudo


Blancos, rosas,. Azules casi en veta,
Retraídos, mentales.
Puntos de luz latente dan señales
De una sombra secreta.

Pero el color, infiel a la penumbra,
Se consolida en masa.
Yacente en el verano de la casa,
Una forma se alumbra.

Claridad aguzada entre perfiles,
De tan puros tranquilos,
Que cortan y aniquilan con sus filos
Las confusiones viles.

Desnuda está la carne. Su evidencia
Se resuelve en reposo.
Monotonía justa, prodigioso
Colmo de la presencia.

Plenitud inmediata, sin ambiente,
Del cuerpo femenino.
Ningún primor: ni voz ni flor. ¿Destino?
¡Oh absoluto presente!

 



Paraíso regado

 Sacude el agua a la hoja 
Con un chorro de rumor,
Alumbra el verde y lo moja
Dentro de un fulgor. ¡Qué olor
A brusca tierra inmediata!
Así me arroja y me ata
Lo tan soleadamente
Despejado a este retiro
Fresquísimo que respiro
Con mi Adán más inocente. 





Las doce en el reloj

Dije: Todo ya pleno.
Un álamo vibró.
Las hojas plateadas
Sonaron con amor.
Los verdes eran grises
El amor era sol.
Entonces, mediodía,
Un pájaro sumió
Su cantar en el viento
Con tal adoración
Que se sintió cantada
Bajo el viento la flor
Crecida entre la mieses,
Más altas. Era yo,
Centro en aquel instante
De tanto alrededor,
Quien lo veía todo
Completo para un dios.
Dije: Todo, completo.
¡Las doce en el reloj!





 

Autor: Jorge Guillén
Título: Antología
Prólogo: Joaquin Casalduero  



Editorial: Alianza Editorial, S.A.
Nº de Páginas: 234





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