domingo, 4 de mayo de 2014

La Virgen con el Niño y ángeles. Jean Fouquet (h.1420 - h.1481).



Museo del Prado
Madrid


Jean Fouquet
La Virgen con el Niño y los ángeles

Obra invitada  del Real Museo de Bellas Artes de Amberes



Sala 57A, planta baja, edificio Villanueva

12 febrero - 25 mayo 2014



La Virgen con el Niño y ángeles, h. 1452
Óleo sobre tabla, 94,5 X 85,5 cm
Amberes, Real Museo de bellas Artes


Esta tabla es el panel derecho del Díptico de Melun que Étienne Chevalier (h. 1410 - 1474), tesorero de los reyes de Francia, Carlos VII (1403 - 1461) y Luis XI (1423 - 1483), encargó a Jean Fouquet, el pintor y miniaturista francés más destacado del siglo XV. Su destino original fue la iglesia colegial de Nôtre-Dame de Melun (Île de France), villa natal del comitente en la que mandó construir su sepultura y la de su esposa, Catherine Budé, fallecida en 1452.

  El díptico, que permaneció hasta poco antes de 1775 en la iglesia, cerca de la sacristía, sorprende por su originalidad en el contexto de la pintura francesa de su época. En el panel izquierdo (Berlín, Gemäldegalerie) se muestra a Étienne Chevalier arrodillado y acompañado por su santo patrón, san Esteban.Las evidentes diferencias que existen entre los dos paneles responden a una deliberada intención del autor por diferenciar el espacio terrenal donde se sitúa el comitente, construido siguiendo los modelos del arte italiano del Quattrocento, del celestial, evocado por un fondo azul abstracto, sin referencias espaciales, ante el que aparecen la Virgen, el Niño y los ángeles.En esta última tabla la geometrización a la que Fouquet somete los volúmenes y los colores que utilizan crean un efecto extraordinario. Los serafines rojos y los querubines azules ya habían sido utilizados anteriormente por pintores y miniaturistas franceses. Aparecen, por ejemplo, en el grupo de ángeles que rodea a Dios Padre en la escena del Nacimiento del conocido libro Les Trés Riches Heures du duc de Berry, iluminado por los hermanos Limbourg (Chantilly, Musée Condé). Sin embargo Fouquet los transforma aquí otorgándoles un brillo más propio de la cerámica vidriada de la familia Della Robbia -que el pintor tuvo oportunidad de ver durante su estancia en Italia (1440 - 47), que de la madera de las tablas flamencas.
 


En contraste con los azules y rojos, el centro de la composición está dominado por los blancos de las carnaciones y los blancos y grises del manto y del traje de la Virgen. María, en posición frontal y sentada en un rico trono, aparece representada como Virgen de la leche y coronada como Reina de los cielos.  Tiene la piel blanca como el marfil, los senos redondos y una cintura estrechisima. Encarna, pues, el ideal de belleza de la época, con su rostro casi sin cejas y el nacimiento del cabello muy atrás, y unos rasgos que, según la tradición, son los de Agnés Sorel, la amante del rey Carlos VII, fallecida en 1450 y de la que Chevalier fue testamentario.

 En esta tabla, verdadera obra maestra de la pintura francesa, se evidencia la original forma con la que Fouquet plasma en imágenes las distintas influencias que contribuyeron a la gestación de su estilo. Si la iconografía y en particular los ángeles monocromos están en deuda con la tradición nórdica, el modo en el que resuelve y materializa la composición denuncia su conocimiento del arte flamenco y del arte de la Italia del Quattocento. La forma de traducir las diferentes materias y los efectos de luz, como el reflejo de la ventana sobre la superficie pulida de las bolas del trono, remiten a Jan van Eyck, mientras que la construcción geométrica del espacio y su gusto por las formas puras -como se aprecia en la cabeza ovalada de la Virgen o en sus senos, que parecen haber sido trazados con un compás- evoca las obras de Paolo Uccello y Piero della Francesca.

Jean Fouquet
Étienne Chevalier y san Esteban
(Panel izquierdo del díptico)
Berlín, Gemäldegalerie


San Esteban, detalle.











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