jueves, 8 de mayo de 2014

Antología de nuestro monstruoso mundo.Dámaso Alonso (1898 - 1990)


Dámaso Alonso y Fernández de las Redondas (1898-1990


Yo buscaba poesía, me gustaba leer poesía, cuando era niño. El colegio en el que estudiaba bachillerato (1908 a 1914), no nos enseñaba los nombres y las obras de los poetas importantes entonces contemporáneos, ni aún en el cuarto año, que era cuando dábamos clases de literatura. Desde 1912 leí algunos poemas de autores clásicos de los siglos XVI y XVII, y también del siglo XIX. Recuerdo, si, sobre todo mi temprano gusto por Bécquer.

El amigo que no quiso que lo publicara con Poemas puros, me lo dijo, sin duda, por la vergüenza de confesar que yo no tenía novia, y por citar en los versos dos veces mi nombre. Sin embargo me decidí entonces a mencionarme como "Dámaso" porque ya tenía una gran devoción y entusiasmo  por San Dámaso (304 - 384), Papa, que en sus poemas se llamó "Damasus" en casi todos ellos (...)

En 1922 fui a Alemania donde estuve de "lector" de español en la universidad de Berlín. Era una época de enorme caída de valor del marco alemán (...) En 1923, hacia el otoño, me invitaron en Inglaterra a ir a la universidad de Cambridge, se me ocurrió escribir a un catedrático de Berlín, que era buen amigo mio, para que en mi nombre le pagaran mi sueldo de junio que yo no había cobrado. Mi amigo me contestó y me dijo que como el billete del tranvía, para ir,  costaba más que el sueldo de junio, que yo le había pedido que cobrara, decidió no ir a cobrarlo.
                                              
 
José Luis López Vázquez y Manuel Alexandre


 
Eternidad 


Hoy, día puro, me asomé a la muerte.
La vida dormitaba,
y el cielo estaba absorto, ensimismado
en tus pupilas, alma.

-¡Llega la sombra,llega!-, me decían.
Y la sombra pesada
pasó con su balumba atronadora,
como un turbión, como una cosa mala.

Pasó (tal vez de lejos se veía).
La vida dormitaba,
y alma y cielo, los dos, estaban, solos
a flor de tierra,
a flor de aire,
a flor de agua.


 
Paco Morán



 La vida, la memoria, los recuerdos en las ciudades antiguas de nuestra vida, sonadas:


Volverás a deshoras

Volverás a deshora,
por un camino viejo,
a la ciudad antigua donde duermen
tus recuerdos.

Y en el balcón en donde tú soñabas,
nuevamente soñando otro viajero
verás.
Otro viajero
que volverá a deshora,
por un camino viejo,
a la ciudad antigua donde duermen
sus recuerdos.

 

Enma Penella
   


Gozo del tacto

Estoy vivo y toco.
Toco, toco, toco.
Y no, no estoy loco.

Hombre, toca, toca,
lo que te provoca:
seno, pluma, roca,

pues mañana es cierto
que ya estarás muerto,
tieso, hinchado, yerto.

Toca, toca, toca,
¡qué alegría loca!
Toca, toca, toca.



Carmen Sevilla y Richard Kily



Antología de nuestro
monstruoso mundo


Poemas puros.
Poemillas de la ciudad


III

Cuando murió el poeta


Cuando murió el poeta se quedaron
tristes todas las cosas pequeñitas
que él cuidaba.

Y el viento casto -la ventana, abierta-
casi jugando, resbaló en el libro,
volvió una página,

y se partió contigo, Primavera,
 temblando de emoción, tibio de verso,
casi con alma.

Cuando murió el poeta, dijo: -Sólo
quiero dejar...-

Y le cerró los ojos
la mayorcita
de sus hermanas.
  

Tony Leblanc y Mariano Ozores 


Amor


Primavera feroz. Va mi ternura
por las más hondas venas derramada,
fresco hontanar, y furia desvelada,
que a extenuante pasmo se apresura.

Oh qué acezar, qué hervir, oh qué premura
de hallar, en la colina clausurada,
la llaga roja de la cueva helada,
y su cura más dulce, en la locura.

Monstruo fugaz, espanto de mi vida,
rayo sin luz,oh, tú, mi primavera,
mi alimaña feroz, mi arcángel fuerte.

¿Hacia qué hondón sombrío me convida,
desplegada y astral, tu cabellera?
¡Amor, amor, principio de la muerte!


 
    Marisol y Carmen Sevilla 



Corazón apresurado


Ay, raudo corazón, cómo me hieres
con tu batán de mazas voladoras.
¿Que torcedor, qué furias destructoras
mandan que hacia tu ruina te aceleres?

¿Es engaño, tal vez?¿Es que tú quieres
densar mi vida, enriquecer mis horas?
No me darás más astros, más auroras,
no, más placer, por más veloz que fueres.

Mira que huyes del tiempo, cuando huyes.
Pediste plenitud: la muerte pides.
No el tiempo, sí mi tiempo condensabas.

Ay, ciego corazón, tú te destruyes
al medir; tú destruyes lo que mides.
Veloz, antes me acabas y te acabas.

 

Tony Leblanc y Concha García Campoy



Copla


 La copla quedó partida.
No la pude concluir.
Y era la copla mi vida.
(Morir, palabra dormida,
¡cómo te siento latir!)

Bien templado el instrumento
y a medio giro el cantar,
llevóse la copla el viento.

(¡vida, cantar soñoliento!),
y no la pude acabar.  



Lina Morgan



Vida


Entre mis manos cogí
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.

Entre tus manos me tienes,
tierra soy.      
El viento orea
tus dedos, largos de siglos.

Y el puñadito de arena
-grano a grano, grano a grano-
el gran viento se lo lleva.


 
Tony Leblanc y Concha Velasco  


 

Autor: Dámaso Alonso

Título: Antología de nuestro monstruoso mundo.
          Duda y amor sobre el Ser Supremo.

Ilustración cubierta: Manuel Alcorlo



Ediciones Cátedra, S.A.

Nº de Páginas: 235




 





El poeta, conciencia dramática del existir humano.
Revelación y comunicación -en el poema-
de la "oscura noticia" de la Otredad




Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera;
espere solo este lance
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

                                                             San Juan de la Cruz


De la luz que entra al alma por los ojos
los párpados velaban el reflejo,
mas otra luz el mundo de visiones
alumbra por dentro.

                                                                      Gustavo Adolfo Bécquer


Cuerpo de Dios ardido en llama oscura
por los espacios solos se derrama,
y yo también, oh Dios, oscura llama
soy, en el árbol de tu sombra pura.

                                                                           Blas de Otero                  


(...) Te llamo espíritu
( porque en mi vida espíritu es lo sumo).

                                               Dámaso Alonso  






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