sábado, 26 de abril de 2014

Nadie pierde siempre. Antonio M. Figueras


Ingrid Bergman y Cary Grand


Morir lo justo

No voy a morir por ti
pues nada quiero.
Apenas
un jardín
donde poder llorar
por debajo 
de los hombros
y de la tierra,
donde sacudir
los labios cubiertos de ceniza
en busca de las siluetas
de humo
que conmemoren
aquellos gestos,
aquellas palabras,
aquellas ciudades
de un tiempo
que jamás existió
y que aún habito.
No voy a morir por ti
más que lo justo.


Audrey Hepburn


Buenas intenciones

Cuando veo a la gente
deambular,
ya perdido el Camino de Santiago
y el Sahara,
por los astilleros
y la Baja Edad Media
buscando trabajo,
mirándose los pies,
me entran unas histéricas ganas
de darte
un río sin márgenes,
una playa sin riberas,
el olor a tierra mojada
de una calle de una ciudad
de un país
donde nunca llueve,
aunque hoy me he cruzado
con L. C.
y no me ha visto.


Alberto Closas y José Luis López Vázquez


Consuelo

Ni siquiera los yanquis ganan siempre.

Acuérdate del Álamo.
A todos nos acompaña el fracaso
como el escolta al presidente.

He visto a muchos héroes
pasar las tardes muertas
en el cementerio de Arlington.

Ya sólo me conformo
con descansar los ojos
por debajo de la cintura
del tiempo.  

 
Cary Grand


Con las botas puestas


Imagina lo que sintió
el general Custer
cuando tras gritar
adelante mis muchachos
se volvió
y comprobó que no le seguía
nadie.



Clint Eastwood



  

Autor: Antonio M. Figueras

Título: Nadie pierde siempre

Ediciones  Amargord

Nº de Páginas: 58


   

No hay comentarios:

Publicar un comentario