viernes, 18 de abril de 2014

34 Poemas. Luis Cernuda (1902 - 1963)


Cerezos en flor en la ciudad de Washington


Jardín antiguo

Ir de nuevo al jardín cerrado,
Que tras los arcos de la tapia,
Entre magnolios, limoneros,
Guarda el encanto de las aguas.

Oír de nuevo en el silencio,
Vivo de trinos y de hojas,
El susurro tibio del aire
Donde las almas viejas flotan.

Ver otra vez el cielo hondo
A lo lejos, la torre esbelta
Tal flor de luz sobre las palmas:
Las cosas todas siempre bellas.

Sentir otra vez, como entonces,
La espina aguda del deseo,
Mientras la juventud pasada
Vuelve. Sueño de un dios sin tiempo.





Los espinos

Verdor nuevo los espinos
Tienen ya por la colina,
Toda la púrpura y nieve
En el aire estremecida.

Cuántos ciclos florecidos
Les has visto; aunque a la cita
Ellos serán siempre fieles,
Tú no lo serás un día.

Antes que la sombra caiga,
Aprende como es la dicha
Ante los espinos blancos
Y rojos en flor. Ve. Mira.





Versos para ti mismo

La noche y el camino. Mientras.
la cabeza recostada en tu hombro,
El cabello suave a flor de tu mejilla,
Su cuerpo duerme o sueña acaso.

No. Eres tú quién sueña solo
Aquel efecto noble compartido,
Cuyos ecos despiertan por tu mente desierta
Como en la concha los del mar que ya no existe.


 
  

Los marineros son las alas del amor


Los marineros son las alas del amor,
Son los espejos del amor,
El mar les acompaña,
Y sus ojos son rubios lo mismo que el amor
Rubio es también, igual que son sus ojos.

La alegría vivaz que vierten en las venas
Rubia es también,
Idéntica a la piel que asoman;
No les dejéis marchar porque sonríen
Como la libertad sonríe,
Luz cegadora erguida sobre el mar.

Si un marinero es mar,
Rubio mar amoroso cuya presencia es cántico,
No quiero la ciudad hecha de sueños grises;
Quiero sólo ir al mar donde me anegue,
Barca sin norte,
Cuerpo sin norte hundirme en su luz rubia.



 

Sentimiento de otoño


Llueve el otoño aún verde como entonces
Sobre los viejos mármoles,
Con aroma vacío, abriendo sueños,
Y el cuerpo se abandona.

Hay formas transparentes por el valle,
Embeleso en las fuentes,
Y entre el vasto aire pálido ya brillan
Unas celestes alas.

Tras de las voces frescas queda el halo
Virginal de la muerte.
Nada pesa ganado ni perdido.
Lánguido va el recuerdo.

Todo es verdad, menos el odio, yerto
Como ese gris celaje
Pasando vanamente sobre el otro,
Hecho sombra iracunda.





  
 Sargent


Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo.
 




Luis Cernuda

Nacido en Sevilla en 1902, Luis Cernuda cursó estudios en su ciudad natal, donde tuvo como maestro a Pedro Salinas. Se licenció en Derecho, carrera que nunca llegaría a ejercer, y poco después se fue a vivir a Madrid, uniéndose a la llamada "Generación del 27", en donde contaba a sus mejores amigos.
Tras la Guerra Civil, abandonó España y se trasladó a Gran Bretaña, trabajando primero como lector en las universidades de Glasgow y Cambridge, y más tarde como profesor de literatura en el Instituto Español  de Londres. Después de residir unos años en Estados Unidos, se trasladó definitivamente a México, donde murió en 1963.
   





Autor: Luis Cernuda
Título: 34 Poemas

Editorial: Grijalbo Mondadori, S.A.
Selección: Carlos Feliu

Edición: 1998
Nº de Páginas: 69









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