sábado, 1 de marzo de 2014

Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar. Luis Sepúlveda



II

Un gato grande, negro y gordo


 Zorbas, el gato grande, negro y gordo, tenía muy buenas razones para pensar así de aquel niño que no sólo gastaba el dinero de su mesada en esas deliciosas galletas, sino que le mantenía siempre limpia la caja de gravilla...

 El gato grande, negro y gordo oyó como cerraban la puerta con doble llave y corrió hasta una ventana que daba a la calle para ver a su familia adoptiva antes de que se alejara...

 

 IV

El fin de un vuelo
 
 En el preciso momento en que giraba perezosamente el cuerpo para que el sol le calentara el lomo, escuchó el zumbido provocado por...

 Kengah  miró al cielo, agradeció todos los buenos vientos que la habían acompañado y, junto cuando exhalaba el último suspiro, un huevito blanco con pintitas azules rodó junto a su cuerpo impregnado de petróleo...
  



 V

En busca de consejo

 Zorbas bajó rápidamente por el tronco del castaño, cruzó el patio interior a toda prisa para evitar ser visto por unos perros vagabundos, salió a la calle, se aseguró de que no venía ningún auto, la cruzó y corrió en dirección del Cuneo, un restaurante italiano del puerto.









Autor: Luis Sepúlveda

Título: Historia de una gaviota y del gato...

Ilustraciones: Emil Tröger

Editorial: Turquets Editores, S.A.

Nº Páginas: 138
 




 

Guiomar  y el unicornio

Son muchos los países en los que el Unicornio es protagonista de leyendas; pero en toda la Península Ibérica sólo se conoce un Unicornio, el que vagaba por el bosque de Betelu, en Navarra.

El Unicornio es un animal mitológico que tiene forma de caballo, es blanco y sus ojos son azules. De su frente sale un largo y afilado cuerno.
 

Gustave Moreau

 
Gobernaba en Navarra el rey Sancho el Magnánimo que, tras muchos años de pelear contra los moros que amenazaban las fronteras del Reino, había conseguido llevar la paz a sus tierras.

Sancho, casado con Doña Aldonza, tenía dos hijas, Violante y Guiomar. las dos eran hermosas, virtuosas y discretas. La primera era morena y la segunda, rubia. Todos los que las conocían las querían y las respetaban y ellas iluminaban la vejez de sus padres.

Una tarde, llegó al castillo un caballero que se dirigía a tierras lejanas. Nada más verse, el caballero y Guiomar se enamoraron perdidamente el uno del otro. Al día siguiente, el joven prosiguió su camino y nunca más volvió, pues murió en la guerra. Guiomar se entristecía cada vez que pensaba en él, aunque nada dejaba traslucir para no preocupar a los suyos, que la creían totalmente feliz.

Pasaron los años y Doña Aldonza murió. El luto se apoderó del castillo y sobre todo, se introdujo en el corazón del rey Sancho de tal forma que parecía agonizar de dolor. Muchos médicos y curanderos visitaron al rey pero ninguno conocía el remedio para curar su enfermedad.

Un día llegó al palacio un ermitaño que pidió ver al enfermo. Después de observarlo con atención, dijo:
_Don Sancho sanará. Sólo necesita beber un brebaje que yo prepararé. Ahora bien, para que la medicina sea eficaz, deberá de tomar el brebaje en un vaso hecho con cuerno de Unicornio... Leyendas vascas y navarras. Recopilación: Itxaropena M. de Lezea


Gustave Moreau




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