jueves, 13 de marzo de 2014

Cuentos de Andersen (1805 - 1875)



El ilustre escritor danes, ofrece un enlace tan íntimo entre su personalidad y sus numerosas obras, que basta leer alguna de ellas,, para formarse cabal idea de su carácter particular y de su curiosa y accidentada existencia.
El mismo escribió su retrato de cuerpo entero y lo dio a la estampa con el título de" El cuento de mi vida". Hoy el nombre de Andersen es popular en Europa y principalmente en los países del Norte.

Andersen nació el 2 de abril de 1805 en Odensea, capital de la isla de Fionia. Sus antepasados de la rama paterna habían sido acomodados campesinos;  pero tras una serie de contratiempos y desgracias quedaron reducidos a la pobreza, antes de que naciera Hans Cristian. El abuelo de este sufrió enajenación mental, y su padre, sin medios para seguir los estudios no pasó de ser un modesto maestro zapatero. En cuanto a su madre, el mismo escritor lo cuenta, cuando era niña pedía limosna.
Sobre la estrechez de su familia, Andersen, que no renegó nunca de la humildad de su origen, nos da detalles íntimos en "El cuento de mi vida". 
"El mismo, dice refiriéndose a su padre, tuvo que construirse el banco del taller y el lecho nupcial. Para este último echó mano de algunas tablas con que se había formado el túmulo en que estuvo expuesto el féretro del conde de Trampe. Aún recuerdo haber visto clavados en ellas algunos pedacitos de bayeta negra. Pues bien, el día 2 de abril de 1805, en vez del cadáver del noble caballero, sustentaron aquellas tablas un niño lleno de vida y llorando sin cesar. Era yo Hans Cristian Andersen."




El primer libro que oyó leer siendo niño, fue el de Las mil y una noches, que abrió espacios inmensos a su tierna y precoz imaginación...Su primer y único juguete, durante su infancia, fue un teatrito mecánico, en el cual no desdeñaba representar las producciones  que en su tiempo estaban más en boga, y algún drama de Shakespeare...
De niño entró de aprendiz en una fábrica; pero no sólo era inepto para el trabajo, sino que distraía a los trabajadores, siendo la diversión de todos con sus cantos -tenía una voz magnifica- y con los trozos de comedia que se había aprendido de memoria y recitaba con chocante seriedad.

Catorce años tenía cuando se fue a Copenhague ansioso de celebridad. Su padre había fallecido y su madre, casada en segundas nupcias, con trece escudos en el bolsillo, un pequeño hatillo debajo del brazo y una tarjeta de recomendación para la señora Schall, primera bailarina del Teatro Real, que, sin conocerla de vista siquiera, le había dado cierto impresor de Odensea, para quitárselo de delante, llegó Andersen a la capital el 5 de septiembre de 1819...
Agotado su pequeño caudal, y después de recorrer los anuncios de los periódicos en busca de colocación, entró de aprendiz en un taller de carpintero; pero no pudiendo tolerar las burlas groseras de los oficiales, lo dejo a los pocos días...

Entonces recordó haber leído en un periódico que un italiano llamado Siboni era director del Conservatorio de Música y fue a verle a su casa. Le encontró comiendo con el compositor Weyse y el poeta Baggesen, y a los postres lo recibieron...Pero vino el invierno y el alumno de Siboni tuvo que pasarlo con un mal traje de verano, pilló un resfriado, se puso ronco y perdió la voz...
Buscó consuelo a sus pesares escribiendo para la escena. Sus obras La capilla del bosque, Los bandidos de Vissemberg entre otras...





Fue a ver al poeta Guldberg, y le enseñó unos versos, este le aconsejó que antes de escribir estudiara gramática... En ciertas reuniones le recibían sólo para divertirse con sus rarezas y genialidades, algunas les cerraban sus puertas. Transcurría el tiempo y su situación era cada vez más precaria...
El rey Federico VI le concedió una beca en el colegio Slagelsée, allí empezó Cristian Andersen sus estudios: tenía 19 años, y sus condiscípulos, el que más, no pasaba de 10. Estudió latín, griego y humanidades, tenía singular disposición para las matemáticas. En 1828 entró en la universidad de Copenhague donde prosiguió sus estudios. por aquellos días escribe su primera obra seria , titulada: Viaje al pie del canal de Holin, en la punta oriental de Amager" (Fodreisen fra Holmens Kanal til Oestpynten af Amager). Es esta una obra fantástica, para la cual Cristian no encontró editor y se decidió a publicarla a sus expensas.

 


A los pocos días se agotó la primera edición. Corrían los ejemplares de mano en mano entre los estudiantes de la Universidad, aquí empieza la fortuna de Andersen.
En 1830 publicó sus poesías (Digte), que fueron muy bien recibidas. Contrajo relaciones con ilustres poetas, y en unión de su protector Collin lograron que el monarca les concediera un estipendio de viaje (reise stipendium), mediante el cual tuvo ocasión de recorrer por espacio de dos años (1833 -34) Alemania, Suiza, Francia, Italia, estudiando el idioma, los usos y costumbres y la poesía de estos países.

 CUENTOS...



Pulgarcita

Érase una viuda deseosa de tener un niño; una criatura pequeña que no creciera, para poder tenerla siempre a su lado, y para ello fue a ver a una vieja hechicera que una amiga le había recomendado y le contó su deseo.
-"Podrás lograrlo fácilmente, le dijo la hechicera. Toma aquí tienes un grano de cebada, muy distinto de los que siembran en el campo: entiérralo en un tiesto de flores y tendrás lo que deseas."...
 


 Historia de una Madre

Hallábase sentada una madre junto a la cuna de su hijo, por todo extremo afligida y temerosa de que la muerte se lo arrebatará. Pálido y demacrado era el rostro del pobre niño y sus párpados permanecían entornados. Su respiración difícil era a veces tan profunda que más parecía suspiro que respiración, y no obstante infundía más lástima la madre que el inocente moribundo.
He aquí que llaman a la puerta y entra en la casa un pobre viejo, triste y envuelto en una holgada manta, que le resguardaba del frío y... 



  El gollete de la botella

Si mezquino y ruin era el aspecto de todas las casas que formaban cierto callejón angosto y tortuoso, una de ellas particularmente, la más alta, excedía a las demás, pues era tal que parecía ir a derrumbarse por todos lados. Habitada de arriba a bajo por familias indigentes, el cuarto en que se hacia más visible la pobreza era una buhardilla que tenía una sola ventana y en ella una jaula tan vieja y descoyuntada, que ni siquiera había vasija, haciendo las veces de tal un gollete de botella invertido y con la boca tapada con un tapón de corcho para contener el agua destinada a un hermosísimo canario. Cual si este pajarillo se preocupase muy poco de su miserable instalación, saltaba alegremente por las cañitas puestas de través en los alambres de la jaula, y...

 


La historia de Valdemar Daae y de sus hijas
Contada por el viento


Cuando el viento pasa acariciando las altas yerbas, éstas ondulan como el agua de un lago: cuando se desliza por entre las mieses, estas se doblan y se levantan como las olas del mar. El viento canta y relata alternativamente. ¡Que voz tan llena y sonora es la voz del viento! ¿Qué variadas son sus modulaciones, según se deslice por entre las copas de los árboles, o a través de los ventanales de un campanario o de las troneras de un viejo muro! ¿Lo veis allá arriba impeliendo las nubes, que huyen tan pronto apiñadas como dispersas cual un rebaño de ovejas perseguidas por el lobo?...




   
La sopa al asador


Que delicioso festín tuvimos ayer!  Oye, amiga, decía una rata vieja a una de sus comadres que no había asistido al convite. Yo ocupaba el número vigésimo a la izquierda de nuestro anciano monarca, cuyo sitio - creo seras de mi opinión- es bastante honroso y distinguido. Por si deseas conocer los pormenores de este banquete, voy a enumerarlos, advirtiéndote que los principios iban sucediéndose ordenadamente y sin interrupción: primero tuvimos mendrugos de pan mohoso, luego corteza de tocino, en seguida sebo, y de postre salchichas enteras; después vuelta a empezar con lo cual apuramos dos comidas en una. Todas estábamos alegres y charlábamos, entablando esas conversaciones ligeras y picantes de sobre-mesa...



Escenas de Corral

Un pato hembra procedía de Portugal, según algunos historiadores, si bien otros sostenían que era originario del mediodía de España, lo cual no hace al caso: baste saber que se le conocía por la Portuguesa, que ponía huevos, que fue muerto y asado, y esta es toda la historia de su vida.
A los patos nacidos de sus huevos, así como a los nacidos de los huevos de aquellos, siguió llamándoseles  Portugueses, lo cual en cierto modo constituía una especie de nobleza hereditaria; pero al cabo de algunos años...

El escarabajo

Algo

El sapo

Los vecinos

El patito feo

Bajo el sauce
    

Y COLORIN COLORADO...



Título: Cuentos de Andersen
Traducción: J. Roca y Roca

Dibujos: Apeles Mestres
Grabados al boj: Fuster

Grabados al zinch: Thomas y Verdaguer
Editorial: El Museo Universal
Nº Páginas: 353 

 


 

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