sábado, 8 de febrero de 2014

Le petit Chaperon Rouge (Caperucita roja)



Caperucita  Roja

La inocencia maltratada                       

Género: Cuento                                                                   
Subgénero: Literatura infantil                                                
 

Grabado de gustavo Doré


Charles Perrault nació el 12 de enero de 1628 en la ciudad de París, mediante un parto doble, en el que también vino al mundo su gemelo François. Su familia perteneciente a la burguesía acomodada, hizo posible que tuviera una buena infancia y estudia en las mejores escuelas de la época. Ingresó en el colegio de Beauvais en 1637, donde descubre su facilidad para las lenguas muertas.
 
A partir de 1643, comienza a estudiar derecho. Indudablemente hábil y con un notorio sentido práctico, recibe la protección de su hermano mayor Pierre quien es recaudador general. 

El abogado Charles Perrault , funcionario serio y bondadoso al servicio del rey Luis XIV, que durante un tiempo ha ejercido el cargo de Protector de la familia, publica una bonita colección de cuentos: Historia y cuentos del tiempo pasado. Cuentos de la Madre Oca (1697). La ha escrito para sus hijos, pero teme que le tachen de escritor poco serio, así que los publica a nombre del mayor de ellos, llamado Pierre Darmancourt.
Los cuentos alcanzaron un gran éxito y entre ellos aparece Caperucita Roja.

1.Caperucita vive con sus padres en una aldea, mientras que su abuelita vive sola en una casita en el bosque.
2.La abuela de Caperucita, enferma. Ante la imposibilidad de visitarla ella misma, la madre la envía a casa de la abuela con un cesto de provisiones en el que figura una galette (un bizcocho).
3. Antes de partir la madre advierte a Caperucita que no se detenga en el camino ni hable con nadie.
4. Caperucita desobedece la orden materna. Se detendrá a coger avellanas, perseguir mariposas, hacer ramilletes de flores y, sobre todo, a charlar con el Compadre Lobo, contándole ingenuamente a donde se dirige. 
5. El Compadre Lobo propone a la niña un juego correr para ver quién llega antes a casa de la abuela. Él, utilizando un atajo, llega primero y devora a la anciana. Se disfraza con sus ropas, se mete en la cama y aguarda la llegada de la niña.
6. Cuando ésta llega, la falsa abuela le ruega que se meta con ella en la cama para calentarse. Caperucita comienza a observar las diferencias corporales entre el Compadre Lobo y su abuela, hasta que el descubrimiento de sus enormes dientes le revela la verdad, pero ya es tarde. Ella, como la abuela, también es devorada por el malvado lobo.
Perrault, terminará su cuento con una moraleja: Caperucita es el símbolo de la codiciada inocencia, de todas las niñas buenas y hermosas que, desgraciadamente, hacen caso de toda clase de personas, de las que las más peligrosas son los "lobos melifluos", los embaucadores, de los que hay que guardarse especialmente.  C. Ponz Guillén

                                                                                                    
Monumento a Charles Perrault. Jardín de las Tullerias, París




En 1812 los hermanos Grimm, retomaron el cuento y escribieron una nueva versión. Esta segunda versión del cuento de los hermanos Wilhelm y Jacob Grimm, dos folcloristas alemanes (Jacob fue también el autor de una excelente Gramática alemana), que vivieron en el siglo XIX, quienes en sus Cuentos infantiles y del hogar, alrededor de doscientos elatos publicados entre 1812 y 1822 retomaron el cuento de Caperucita. Su relato varia al final. los hermanos Grimm pretendían devolver al pueblo del que procedían los relatos tradicionales, y la muerte de Caperucita no se acomodaba con el final feliz que el pueblo esperaba. Por lo tanto buscarán un coadvudante (un auxiliar del héroe), que bajo la figura de un cazador, y teniendo como móvil el deseo de ayudar, despedazará al lobo, librando de la muerte a Caperucita y a su abuela.
En el cuento de los hermanos Grimm la solidaridad del cazador evitará la tragedia y Caperucita, aunque tampoco obtenga su amuleto, tendrá tiempo de aprovechar la enseñanza. C. Ponz Guillén

                                                                                      
Erase una vez una niña que vivía en un pequeño pueblo, linda y simpática querida por todos. Esa niña quería mucho a su abuelita, un día su madre le dio una cesta llena de comida para que llevara la merienda a su abuelita, que vivía en una casa en el bosque.

La abuela le había hecho una capa de franela roja y, como la niña solía ponérsela cuando salía al campo, todo el mundo terminó por llamarla Caperucita Roja.

La madre le advirtió que mientras estuviera en el bosque no se apartara del camino, y que no se entretuviera.

Caperucita, tomó la cesta que su madre había llenado y obediente se fue a casa de la abuelita haciendo como le había dicho su madre.

Para llegar donde vivía su abuela tenía que cruzar el bosque, apenas había traspasado los primeros árboles, cuándo se encontró con el lobo, quién le preguntó hacía donde iba.

Caperucita le contesto que a casa de su abuela, que vivia al otro lado del bosque, que estaba enferma y llevaba su merienda; y le dijo todo lo que llevaba en la cesta.


Entonces el lobo retó a Caperucita a una carrera hacia la casa de la abuelita. Y contó a Caperucita que había dos caminos posibles, uno largo y otro corto.

Le dijo que dejaría que ella tomase el más corto y que él tomaría el más largo, pero el muy astuto le enseñó los caminos al revés y Caperucita sin saberlo, tomo el más largo.
El lobo llegó antes a la casa de la abuelita, ya ante la puerta haciéndose pasar por Caperucita y preguntó si podía pasar.

La abuelita le dijo que pasara que la puerta estaba abierta, el lobo entro por la puerta trasera y quiso comerse  a la abuelita de un solo bocado, la abuelita asustada corrió a esconderse en el armario cerrando la puerta por dentro.
El lobo se metió en la cama  para hacerse pasar por ella y se puso a esperar a Caperucita.

Mientras Caperucita olvidando lo que había dicho su madre, aún estaba en el bosque recogiendo flores por el camino largo.

Caperucita vio las bellas flores y escuchó el canto de los pájaros y pensó: "Podría llevarle algunas de estas flores frescas a mi abuelita, seguro que le gustan".


Caperucita llamó a la puerta.
-¡Toc, toc!
-¡Quién llama?
Caperucita que oyó la voz ronca del lobo, sintió miedo al principio y creyendo que su abuela estaba acatarrada respondió:
-Soy tu nieta Caperucita Roja, y traigo tu merienda de parte de mi madre.



Caperucita ya dentro de la casa,empezó a hablar con quién creía que era su abuela.
-Caperucita: ¡Qué ojos más grandes tienes!
-Lobo: ¡para verte mejor!
-Caperucita: ¡Que orejas más grandes tienes!
-Lobo: ¡Para oírte mejor!
-Caperucita: ¡Y qué dientes más grandes tienes!
-Lobo: ¡Para comerte mejor!
Al decir estas palabras el lobo se arrojó sobre Caperucita, dispuesto a comérsela de un solo bocado, pero la niña tuvo tiempo de correr lejos de la cama y gritar con todas sus fuerzas.
Afortunadamente, unos leñadores que trabajaban cerca acudieron en auxilio de la niña. 
El lobo tuvo que salir corriendo, sin poder evitar algunos golpes de los enfadados leñadores, y se puso a salvo. 

Tras la huida del lobo los leñadores, abrieron el armario donde se había refugiado la anciana, que se había desmayado del susto.

Bastaron unas gotas de agua sobre su rostro para que despertara y abrazara a su nieta, que, aunque un poco pálida, estaba ya repuesta. 

La madre, la abuela y Caperucita se sintieron muy felices y lo celebraron juntas comiendo un rico pastel.
 Y Caperucita pensó: "Nunca me apartare del sendero para internarme en el bosque y, atenderé las recomendaciones de mi mama".


Caperucita emprende un viaje al corazón del bosque. Su madre le ha confiado una misión propia de los adultos, esperando que salga con bien de su "viaje iniciatico". Su inocencia la traiciona. Perrault previene al hombre contra el hombre y advierte que la conducta transgresora, la desobediencia, puede pagarse con la vida (...)




La nueva vida, comenta el autor ruso Vladimir Propp, crea nuevos géneros literarios, como el cuento novelado, crecidos sobre un terreno distinto ya del terreno de la composición y de los temas del cuento maravilloso (recuerda que se llama cuento maravilloso al relato en que lo imposible se presenta como un hecho cotidiano, por ejemplo, el hecho de que el lobo hable como una persona en las dos versiones del cuento).

Y continúa Propp, la evolución tiene lugar mediante sustituciones, transposiciones de sentido, etc...y por otro lado mediante nuevas transformaciones.

Para mí vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oído a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino y un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permitir que nos humillen o que nos engañen, no contestar que sí ni que no sin haber contado antes hasta cien como hacia el Pato Donald.



...Vivir es saber estar solo para aprender a estar en compañía, y vivir es explicarse y llorar...y vivir es reírse (...)Caperucita en Manhattan. Carmen Martín Gaite










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