jueves, 27 de febrero de 2014

La casa de las bellas durmientes. Yasunari Kawabata (1899 - 1972)




Entre las obras de los grandes escritores hay algunas que podrían llamarse del anverso o exterior, con su significado en la superficie, y otras del reverso o interior, con el significado oculto, o también podríamos compararlas con el budismo exotérico y esotérico. En el caso de Yasunari Kawabata El país de la nieve pertenece a la primera categoría, mientras La casa de las bellas durmientes es, sin duda alguna, una obra maestra esotérica (...)

Y qué espléndida es la técnica erótica que se nos revela cuando el viejo kiga ve las frutas de aoki en el jardín. "Había muchas de ellas en el suelo. Kiga recogió una y, jugando con ella, habló a Eguchi de la casa secreta". A partir de este pasaje, o cerca de él, la sensación de confinamiento y ahogo empieza a sobrecoger al lector. Las técnicas habituales de diálogo y descripción de personajes son inútiles en La casa de las bellas durmientes porque las muchachas están dormidas. Debe ser muy raro en la literatura comunicar una sensación tan viva de vida individual mediante descripciones de figuras dormidas. Yukio Mishima
                                                                                                    



Una cosa todavía más trivial.
-Antes de dormirme cierro los ojos y cuento los hombres por quienes no me importaría ser besada. Los cuento con los dedos. Es muy agradable. Pero me entristece no poder pensar en más de diez... 




Una persona enviada por la familia de la muchacha se la llevó consigo a Tokio, y poco después se casó. 
Cuando se encontraron por casualidad junto al estanque de Shinobazu, la muchacha llevaba un niño sujeto a la espalda. El niño iba tocado con una gorra de lana blanca. Era otoño y los lotos del estanque empezaban a marchitarse. Tal vez la mariposa blanca que esta noche danzaba frente a sus párpados cerrados hubiera sido evocada por aquella gorra blanca.
Al encontrarse junto al estanque, lo único que se le ocurrió a Eguchi fue preguntarle si era feliz...

 
 (...) Precisamente en esa época del año, dos o tres peonías de invierno floreciendo bajo el calor del sol, al pie de la alta valla de piedra de un viejo templo en Yamato. Camelias blancas en el jardín, cerca de la baranda del Shisendö. Durante la primavera, wistaria y rododendros blancos en Nara; la camelia "de pétalos caídos", que llenaba el jardín del templo de las camelias de Kyoto...


(...) Dicen que las camelias traen mala suerte porque las flores se caen enteras del tallo, como cabezas cortadas; pero los capullos dobles de este gran árbol, que tenía cuatrocientos años y florecía en cinco colores diferentes, caían pétalo a pétalo. Por ello  se llamaba la camelia "de pétalos caídos"...




            Autor: Yasunari Kawabata

           Título: Nemureru Bijo

           Traducción: Pilar Girat

           Introducción: Yukio Mishima 
 


      Editorial: Luis Caralt
      Nº Páginas: 155






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