miércoles, 5 de febrero de 2014

Dormir al sol. Adolfo Bioy Casares (1914 - 1999)



Adolph Friedrich Eedmann Menzel (1815-1905)
Mujer joven con niño, (1844/50)
Hermitage Museum




Dormir al sol
Adolfo Bioy Casares 


Lucho Bordenave, empleado de banca cesante, lleva una apacible existencia dedicado al oficio de relojero en su casa del barrio bonaerense de Villa Urquiza. Repentina y misteriosamente su mujer, Diana, es internada en un Instituto Frenopático.
A partir de ese momento, la vida rutinaria y convencional de Bordenave se adentra en un territorio inquietante donde lo real se confunde con lo imaginario, el sueño con la vigilia y la locura con la lucidez.
Las peripecias se desencadenan: la intromisión de su cuñada, las entrevistas con el extraño doctor Samaniego, la aparición de una perra sugestivamente llamada Diana.
Poco a poco las identidades se difuminan y confunden bajo la atenta y puntual vigilancia de los omnipresentes relojes, hasta dar paso a un inusitado trasvase de almas y cuerpos...

Bioy, escritor de asombrosa precocidad y terca confianza en su destino, publicó su primer libro cuando contaba quince años de edad; pero no fue hasta una década después, con La invención de Morel, cuando coincidió con su primera obra maestra, de la que Jorge Luis Borges afirmó -en prólogo que en medio siglo ha devenido tan clásico como la novela- "no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta". Detrás de estas ciento cuarenta páginas deslumbradoras naufragaban otras mil seiscientas, entre publicadas e inéditas, que el joven Bioy Casares había fatigado en esos años de aprendizaje. Por el camino quedaba además una concepción de la literatura -desconfianza en la descripción de caracteres, búsqueda de fines inesperados, entusiasmo por métodos de trabajo adquiridos en la bullente caldera surrealista- a la que no regresaría jamás.

(...) El Premio Cervantes -inesperado por el autor, quien se encontraba por esos días en Madrid, asistiendo a una semana de homenaje a su obra- precipitó sobre Bioy Casares, como suele ocurrir, una catarata de entrevistas en los más diversos medios. En una de ellas estableció un afortunado símil entre los libros y las casas, acaso porque ambas manufacturas cuentan entre los más prestigiosos productos de los hombres (ya había escrito hace unos años: "Con mucha suerte, un día seré uno de mis libros"). Bioy afirmó entonces, poco más o menos, que si le fuese dado elegir una entre sus obras, le gustaría irse a vivir a Dormir al sol.

La elección parece razonable -pese al desasosiego y hasta la angustia que subyacen en el texto, y acaso precisamente por ello- porque
Dormir al sol resume ejemplarmente la "manera" de Bioy: esa suma de costumbres, trucos, reiteraciones y cadencias que configuran un estilo y su prolongación en el lector (la simpatía que nos hace esperar cierta conducta verbal, y que los grandes autores no defraudan jamás).



 Título: Dormir al sol
Autor: Adolfo Bioy Casares
Ilustrador: Winfried Bährle
Prólogo: Alberto Cousté
Epílogo: Félix Ramos
Editorial: Emecé Editores, S.A. (Para Circulo de Lectores)
Nº de Páginas:  188







Borra su nombre, entonces; cuenta una alma perdida más,
una tarea más negada, un camino más sin pisar,
un triunfo más del diablo y una pena más para los ángeles,
una injusticia más al hombre, y ¡un insulto más a Dios!

                                                                       Robert Browning, El líder perdido





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