sábado, 25 de enero de 2014

Cuaderno de extravíos, un viaje a Grecia. Juan José Tejero



Si la vida es un viaje, los viajes dentro de la vida adquieren un prestigio completo de símbolo no siempre interpretable.
Las aventuras empiezan de verdad, observó Sartre con perspicacia, cuando se las contamos a los amigos. ¿Son, entonces, nuestros viajes el intento modesto de integrarnos a las sagas de los grandes de los grandes relatos? ¿O viajamos para singularizar una fecha, una hora dentro de la torrencial rutina de los trabajos y los días? (...)




Viajero sin Ítaca


Como tímidas flores perezosas
que viven en lo oscuro, que retrasan
su crecer bajo el sol, el viajero se afana
en demorar la marcha y percibir
la infinitud del mundo a cada paso.

Carlos Vaquerizo          
Fiera venganza del tiempo 
  



 (...) Y en el paseo nocturno con rumor de olas, la música oriental resuena con ecos de otro tiempo, al calor del vino de retsina, en el interior del tavernaki. Aquí eres José el español el único extranjero en esta tierra. Tus compañeros te reciben con sonrisas, te hacen sitio mientras el bouzouki da clara cuenta de dónde estás. La gente canta a coro las canciones. No hay sitio para un plato más en la mesa (...)



(...) obligada a permanecer inmóvil e igual a sí
misma para ser recordada mejor, Zora languideció,
se deshizo y desapareció. La Tierra la ha olvidado.

Italo Calvino          
Las ciudades invisibles 

 

Y mira tus manos, pequeñas, frágiles manos de niño, mientras escuchas la risa innumerable de las olas. Te convences ahora, ¿verdad? ¿Cómo no entenderlo al fin? Después de todo, es tan sencillo: entre una vida breve y memorable y otra longeva, pero vulgar, ¿qué elegírias?
Hace falta ser un héroe para no dudarlo.





Hace falta un héroe que nos guie en la batalla, piensas. Este pueblo está esperando a que alguien alce el brazo y la voz para seguirlo alegre a donde vaya y contarlo después, entorno al fuego del hogar, entre familiares y amigos. Necesitamos un héroe, uno que sea impasible ante el dolor, desarraigado y sin medida, y si no, no lo necesitamos. Alguien que actúe heroicamente no por ser héroe, sino que sea precisamente porque hoy lleve a cabo una victoria memorable.
Tal vez cuando el enemigo diste de nosotros lo que alcanza un grito, alguien se adelantará un paso de aquí al final de la contienda de los hombres. Será un segundo eterno que durará lo que un postrer suspiro, lo que una gota , menos quizá; un leve parpadeo y uno de nosotros tendrá que dar un paso hacia el abismo de la gloria. (...)



(...) Que las verdaderas tumbas de los héroes muertos son los corazones de los hombres vivos, el viajero lo aprende después, cuando ha visto relucir al sol las banderas blanquiazules en los balcones de este pueblo viejo, que da a sus héroes un mausoleo de olivos y pinares junto al mar, y el mudo testimonio de las piedras. (...)







Juan José Tejero (Lebrija, 1978) es escritor, traductor y profesor de griego y latín en Valencia. Licenciado en Filología Clásica por la Universidad de Sevilla, fue codirector  de la revista de humanidades, viajes y mitologías PAN, y en la actualidad colabora con artículos en otras revistas literarias.
Durante los años 2002 - 2003 residió en Grecia, y del recuerdo nostálgico de ese tiempo es este Cuaderno de extravíos -un viaje a Grecia-.
 


Autor: Juan José Tejero
Título: Cuaderno de extravíos

Prólogo: José María Conget
Ilustraciones: Nani González

Editorial: Point de Lunettes
Nº 28 de la Colección Esquenocomo ( serie verde narrativa)
Nª Páginas: 48





1 comentario:

  1. Pues eso, que muchas gracias por hacerte eco de estas páginas y un cordial saludo!

    ResponderEliminar