jueves, 23 de enero de 2014

El Greco de Italia a Toledo.



Doménikos Theotokópoulos

Nacido en Candía, Creta, en 1541, y muerto en Toledo, en 1614. El Greco representa un caso único de evolución en la historia del arte.

Hasta 1567 trabajó en la isla como pintor de iconos a la manera postbizantina. Hacia los veinte años debió de alcanzar  ya el rango de " maestro pintor" y consta que gozaba de una fuerte reputación.
Las escasas obras que conocemos de este período (sólo tres seguras: La dormición de la Virgen de la iglesia de Ermoúpolis en  Syros y el San Lucas pintando el icono de la Virgen y la Adoración de los Magos del Museo Benaki), muestran que ya desde el principio se sintió a disgusto dentro de la estrechez de límites que le imponía la "maniera greca" pero participan en lo esencial de los modos de la escuela cretense de la época,, y sus audacias (utilización de motivos formales tomados en préstamo de grabados occidentales, colocación en perspectiva de algún elemento, figuras dotadas de un cierto grado de movimiento y naturalismo) son sólo perceptibles a los especialistas, ya que los esquemas compositivos que utilizó seguían siendo los tradicionales, heredados de la época de los Paleólogos.
 
Posteriormente, en fecha aún desconocida pero situada con toda probabilidad a comienzos de 1567, El Greco abandonó Creta y se estableció en Venecia.

Considerado en sí mismo, su traslado no tenía nada de extraordinario. Otros afamados pintores cretenses contemporáneos suyos -Damaskinós y Klontzas, por ejemplo- hicieron asimismo el viaje a Italia y permanecieron en ella durante un tiempo asimilando un buen número de elementos renacentistas y manieristas.

Sin embargo, estos pintores volvieron a su patria y, aunque introduciendo en sus obras elementos novedosos, siguieron fieles en última instancia a los modos de la escuela en la que se habían formado.

Y eso es lo que convierte en extraordinario el caso del Greco: no el traslado a Venecia, sino la toma de posición vital e ideológica que parece haber implicado, el hecho de que se decidiera a dar el salto, abandonando el universo cultural y artístico en el que se había formado, para convertirse en pintor occidental.

Permanecería en Italia durante diez largos años: en Venecia de 1567 a 1570 y en Roma desde 1570 hasta, probablemente, 1576.

En este período asimiló las teorías artísticas del Renacimiento y su arte experimentó una radical transformación.

Las primeras pinturas que conocemos de esos años ( el Tríptico de Ferrara, La Última Cena de la Pinacoteca de Bolonia, incluso el Tríptico de Módena) dependen aún casi totalmente de grabados ajenos y muestran evidentes torpezas anatómicas y espaciales.
 
Al contemplarlas reunidas tenemos la impresión de un aprendizaje similar al de un niño afanándose en dominar la caligrafía. No obstante, todas tienen su belleza particular (sobre todo en el colorido, esplendente y como de esmalte) y, al pasar de una a otra, percibimos como el artista, a fin de cuentas un hombre cercano ya a la treintena y con más de una década de práctica pictórica, logró apoderarse, con una rapidez inusitada, del lenguaje occidental.
 
 La Anunciación 1573 - 1576
Óleo sobre lienzo, 117 X 98 cm.
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid


Al final, llegaría a convertirse en un pintor plenamente veneciano.
En La Anunciación del Museo Thyssen-Bornemisza, el interior de una habitación, con un vistoso pavimento ajedrezado y la arquitectura del fondo reducida a una balaustrada que se asoma a un cielo de nubes, interrumpido por el vuelo de los ángeles y la paloma del Espíritu Santo, el elegante arcángel Gabriel anuncia el feliz acontecimiento a María, sentada ante un reclinatorio y protegida por un cortinaje rojo. La Virgen, de cara llena y manos grandes, una de ellas apoyada en un libro, parece sorprendida.
Fueron sin duda modelos para El Greco algunos cuadros de Tiziano, como la Magdalena penitente del Ermitage de San Petersburgo (hacia 1565), de la que el pintor toma el rostro y la actitud de la Virgen, y la factura pictórica densa, avivada por rápidos toques de luz. Para el luminoso fondo, donde giran los ángeles y vuela la paloma, tuvo quizá en cuenta el lienzo de La
  Anunciación de la iglesia veneciana de San Salvador, ejecutado por el propio Tiziano más o menos en los mismos años que La Magdalena. El artista cretense conocía directamente las obras de "su maestro", pero podía volver a estudiarlas a través de las estampas del flamenco Cornelius Cort. Para el ángel, de figura más alargada y menos terrena, intervienen tal vez ejemplos de Veronés.(José Álvarez Lopera)
                                                                         


El Greco fue un soñador impulsivo y místico, con una excelsa potencialidad artística que supo recrear tipos de un admirable verismo, y con un dominio tal en sus tonalidades limpias y armónicas, que superó todo lo realizado hasta entonces.










Cristo abrazando la cruz, c. 1587 - 1596
Óleo sobre lienzo. 66 X 52,5 cm.
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

                                                           

 Conmovedor y maravilloso en todas sus obras.
                                 



La Inmaculada Concepción, 1608 - 1614
Óleo sobre lienzo, 108 X 82 cm.
Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid



La Anunciación 1596 - 1600
Óleo sobre lienzo 114 X67 cm.
Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid 







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