lunes, 16 de diciembre de 2013

El amante. Marguerite Duras (1914 - 1996)



Marguerite Duras:
 
La mujer y la escritura
No recuerdo exactamente que año fue. Era primavera -de eso sí estoy seguro-, el sol de parís lucía, como siempre tímido, atravesando a duras penas la frescura de un aire suave y claro, y el bulevar de Saint Germain des Pres, al lado de la iglesia del mismo nombre, justo en el cruce con la calle Bonaparte, seguía siendo una isla en el corazón del viejo París inmutable. El tráfico, las tiendas, los turistas...



Nada que hacer. Hay lugares que no cambian jamás, por los que apenas pasan los años, espacios inmóviles a lo largo del tiempo. los dos cafés de la zona, el Deux Magots y el Flore parecen haber estado allí desde los tiempos de Pardaillan, cuando todos estos parajes eran terrenos de la abadía de Saint Germain, los prados aledaños al parís primitivo que se apelotonaba detrás, entorno al Sena.

Salíamos de la librería La Hune, y uno de nuestros amigos se sentía desdichado por algún contratiempo amoroso. De repente, se apartó para saludar a una amiga, una especie de viejecita arrugada, enfundada en un viejo gabán, cuyos ojos, sin embargo, relucían vivisimos tras unas gruesas gafas de concha. Al momento, mi amigo comenzó a hablar sin parar, gesticulando como si llorase. "Le está contando sus penas", dijo otro de los acompañantes, "es Marguerite Duras".

El rostro devastado de la escritora nos era ya familiar, y me acerqué lentamente para ver de cazar algo de la conversación. El amante desdeñado desgranaba su corazón dolorido ante la vieja amiga. "Fue un error -decía- no debí haber telefoneado". Suavemente, Marguerite Duras suavizó la tierra labrada de sus arrugas, sus ojos parpadearon y dijo quedamente: "Il n'y a pas d'erreur. Il n'y a que des actes bizarres." Traduzco aproximadamente, como es de necesidad: "No hay errores. Sólo hay actos extraños."

No sé si esta frase pertenece a alguno de los libros de esta escritora secreta -y creo haberlos leídos todos- que de repente ha saltado a sus setenta años a los primeros lugares de esa ambigua celebridad que hoy constituyen a medias la industria cultural y los medios de comunicación de masas.(...)

(...) Marguerite Duras, que todavía no se llamaba así, era una joven licenciada universitaria que trabajaba en tareas editoriales, tras haber cursado estudios de derecho, matemáticas y ciencias políticas. Había nacido en la Indochina francesa, en las cercanías de Saigón, en el seno de una familia de la administración colonial francesa, justo en el año en el que comenzaría la primera  gran guerra del siglo XX pródigo en ellas y en tragedias de toda índole: 1914. Su padre era profesor de matemáticas, pero murió pronto, y sus tres hijos -dos varones, además de la futura escritora- quedaron al cuidado de la madre, que era maestra, pero que intentó también establecerse como colono agrícola.

Marguerite Duras iba a contar después la historia de aquellos años difíciles en varias de sus obras, una de ellas precisamente este El amante que le ha dado un gran triunfo
La joven Marguerite Duras se estableció definitivamente en Francia en 1932, contrajo sucesivamente dos matrimonios -el primero con Robert  Antelme, autor de un libro importante y solitario, La especie humana, en 1939, y tres años después con Dyonis Mascolo, autor del El comunismo, del que tuvo un hijo-, militó intensamente en el partido comunista francés, del que se separaría bastantes años después, y combatió también en las filas de la resistencia contra los alemanes.
 
Su carrera de novelista se inició durante la guerra, en 1943, cuando publicó en la editorial Plon su primer libro, Les impudents,. Eran los años del combate político y militar en la clandestinidad, cuando se iniciaba también como periodista y se acercaba al círculo de Les temps modernes, la revista de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir. De la mano de este grupo, la obra de Marguerite Duras entra en la editorial Gallimard, la más importante de Francia, donde publica ya al año siguiente su segunda novela, una historia de adolescentes en el mundo rural titulada La vida tranquila; a partir de entonces, la escritora publicará en esta casa editorial casi toda su producción, alternándola, en sus últimos años, con Les Éditions de Minuit y con otra empresa filial de Gallimard, Mercure de France.

 "El amante"

La narración delicada y grandiosa, El amante, que resulta ser el final y el resumen de esta larga y rica vida de una artista ejemplar.(...)
¿Y qué cuenta este libro? En un principio, el tema podría ser la primera piedra de escándalo: se trata de los amores entre una niña blanca de quince años de edad y un joven y rico comerciante chino, en el Vietnam -entonces se llamaba Indochina- dominado por el colonialismo francés de finales de los años veinte.


Ya se sabe que la obra de Marguerite Duras surge precisamente en aquellos mismos parajes, donde nació la propia escritora, y este escenario y contexto se transparentaban ya desde años antes en la obra de esta autora. El argumento resuena entonces , como el reflejo de múltiples ecos, como si proviniera de muchas de las obras anteriores de Marguerite Duras. (...)


Tony Leung Kar Fai y Jane March (El amante, 1992)

(...) Sabemos que la obra de la escritora había ido derivando en los años anteriores al alcohol hacia un erotismo cada vez más exacerbado, había ido rompiendo barreras expresivas, ahondando en los oscuros y ambiguos terrenos del deseo, en los dominios terrenales de los cuerpos desvalidos y omnipotentes, como si hubiese encontrado en los abismos de su búsqueda los más oscuros puntos de apoyo, los territorios materiales donde anclar una búsqueda inocente y tremendamente pervertida.



(...) La misma autora lo dice en una de las páginas de este libro. "Nuestro amor podía llevarnos a la cárcel". Pero el lector va teniendo la sensación de que por una parte se le escamoteaba la consabida dosis de erotismo a la que estamos acostumbrados, que esas descripciones encarnizadas no nos conceden el habitual consumo del placer impotente, y de que, por otra, se nos está arrastrando hacia oscuros dominios donde el placer rinde homenaje a la búsqueda del deseo(...) Rafael Conde

                                                                                                      






Autora: Marguerite Duras
Título: L'amant

Traducción: Ana María Moix

Introdución: Rafael Conte
Editorial: Turquets Editores

Nº páginas: 155







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