domingo, 1 de diciembre de 2013

Bernardo Atxaga. Dos hermanos.



Es un hombre o una piedra o un árbol    
quien va a comenzar el cuarto canto.     

    Los cantos de Maldoror, Lautréamont.                              


Existe una voz que surge del interior de nosotros mismos, y esa voz me dio una orden justo a principios del verano, siendo yo entonces un pájaro sin experiencia y que nunca se había alejado del árbol donde vivía. Antes de oír la voz, conocía pocas cosas: conocía el árbol mismo y el torrente que pasaba junto a él, pero casi ninguna cosa más.(...)



Después del entierro de su padre, Paulo volvió a lo que era su forma de vida habitual desde el día que había dejado la escuela para entrar en el aserradero. Se levantaba muy temprano, antes de las siete de la mañana y trabajaba en sierra mecánica hasta que, (...)









Autor: Bernardo Atxaga

Título: Bi anai 
       
Traducción del euskera: Bernardo Atxaga

Ilustraciones: Javier Masero

Editorial: Círculo de Lectores

Nº Páginas: 157 

 



Aitor Lara
Maestranza

La plaza de toros alberga una cultura profunda llena de voces, gestos y referentes que pertenecen a una España profunda que se pierde en el tiempo y cuyos paradigmas hay que buscar en las fuentes de la historia y de la antropología de esta cultura singular.
 






 En su interior se establece una relación directa con la muerte, el arte y el conocimiento, es un diálogo incesante y contradictorio entre naturaleza y cultura. la plaza acoge oficicios propios y realidades particulares de un mundo que es muy celoso de sus artes y que pertenece a un tiempo antiguo aún presente.
  






El torero, cuando llega a la Plaza, se convierte en el héroe popular al que todos admiran porque desafia a la bestia y burla a la muerte con su valor y con su arte.
 




La tauromaquía continúa expresando su voz en medio de una sociedad contemporánea que está llena de contrastes, dialoga y plantea interrogantes a la tradición mostrando las dos caras de esta misma moneda. Por un lado genera cultura y sentido para algunos, para otros pone en duda los paradigmas de la condición humana al tratarse de un acontecimiento en el que se le da muerte al toro en un espectáculo público.
 




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