miércoles, 23 de octubre de 2013

En edad de merecer . Sharon Maas



Una historia mágica de amor prohibido, secretos de familia y la búsqueda de la identidad en un mundo en el que se enfrentan las costumbres ancestrales con las ansias de libertad de una nueva generación de jóvenes hindúes.
En Inglaterra, Nataraj, un joven indio adoptado por un médico inglés viudo, da muestras de poseer un don especial para curar.
En Georgetown, Guyana, en el seno de una familia procedente de la India, la joven Saroj saca a relucir un espíritu de mujer rebelde que desafía las tradiciones más arraigadas.
Y en Madrás, en el hogar de los Lindsay, la niña Savitri y el hijo de sus amos, David, se prometen amor eterno.
Desde tres continentes distintos, las vidas de los protagonistas se entrelazan de manera sorprendente en esta saga llena de exotismo y sensibilidad.



A Saroj le gustaba el mercado de Stabroek, que bullía de gente, de ruidos y de aromas fascinantes, con sus frutas y verduras, con las vendedoras negras y robustas que ofrecían sus mercancías a gritos, con los escurridizos pescados moribundos que batían la cola contra el suelo y los cangrejos vivos exhibidos en cestas, dispuestos a pinzar a cualquiera que los tocara con el dedo. Allí era posible comprar espadas y cualquier cosa que hiciera falta: horquillas para el pelo y escobas, talco Johnson para niños, expectorante Benadryl o sal de fruta Eno. A Saroj también le gustaba recorrer a pie Main Street, y el gran palacio blanco, donde...(pag.23)



Madrás, India, 1921

Era la hija del cocinero, la menor y la más querida, la niña de sus ojos, la chispa de su pira funeraria. Entonces, en aquel caluroso verano, tenía seis años y la cabellera le caía sobre los hombros en dos gruesas trenzas sujetas con trozos de hilo y tallos de jazmín, y era delgada, morena y ágil, y a pesar de las largas faldas sueltas que le llegaban hasta los tobillos, era impetuosa como un niño. Amaba a David y nunca dejaría de quererlo...(pag.37)



Cuando las flores gemían, Savitri las reconfortaba. Sabía que les dolía que las cortasen, de modo que siempre les hablaba antes con el pensamiento, y estaba segura de que las flores la escuchaban y se animaban al oírla. Les decía lo especiales y hermosas que eran, razón por la cual, las había elegido, puesto que ella sólo recogía las flores más completas, hermosas y perfectas para el Señor.
Después de llenar su cesta, Savitri se sentaba con las piernas cruzadas en la estera de paja que había fuera de la puerta de la cocina y tejía guirnaldas con flores moradas y blancas, o bien con pequeñas flores anaranjadas o con jazmín; y luego iba a la habitación del puja y las ponía a los pies de Nataraj y entorno a la figura enmarcada de Siva y a la estatua de Ganesha...(pag.92)



En Nat, el Oriente y el Occidente se mezclaban en una síntesis perfecta y sin fisuras: el misterioso Oriente libre de convenciones, liberado y puesto a disposición del mundo moderno. Porque él personifica a ambos, encarna a ambos. Tener sangre india le era útil y, a decir verdad, también le pesaba...(pag.246)



El 26 de mayo de 1966, la Guayana Británica obtuvo su independencia de Inglaterra y pasó a denominarse Guayana, bajo el mando africano. El poder negro golpeó Guayana como un maremoto, obteniendo el apoyo de la mitad de la población, entre las que se encontraba Trixie, apolítica hasta la médula, podría haberse quedado fuera de la corriente si no se hubiese enamorado desesperadamente...(pag.255)
 


Mamá. Muerta. Las dos palabras simplemente no encajaban juntas. Se anulaban la una a la otra. Si era Mamá no podía estar muerta, porque Mamá era la vida. Mamá era la misma base de su ser, no sólo un cuerpo que vivía y se movía en una casa de Waterloo Street, sino un ser en sí misma, el Ser que había ido calando silenciosa y furtivamente en la tela de su vida sin otro propósito que ése, Ser,  nada más, y Ser era una vida, y mamá era la vida...(pag. 386)



Autora: Sharon Maas
Título: Of Marriageable Age

Traducción: Jorge Gorin
Editorial: Emecé Editores S.A.

Nº Páginas: 603







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