sábado, 28 de septiembre de 2013

Namazu-e (El pez gato) . Grabados japoneses.




En 1855, un terremoto asoló Japón y destruyó la capital, Edo (Tokio), lo que causo miles de muertos. Meses después, un pintor llamado Taganawa concibió esta obra, titulada Namazu-e (pez gato).
 
Las leyendas tradicionales niponas contaban que eran criaturas marinas gigantescas las que causaban los terremotos y los maremotos, golpeando con sus enormes colas las costas de Japón. La pintura muestra a las victimas del seísmo vengándose de su verdugo marino.
 
La obra tuvo un gran éxito, por lo que otros artistas la imitaron más de 400 obras se pintaron tras el seísmo de 1855.
 

Tsunami que asoló Japón en 2011




Ukiyoe, el grabado policromo apareció en el siglo XVIII. Entre los artistas famosos en todo el mundo se incluyen Hishikawa Moronobu, Suzuki Harunobu y Kitagawa Utamaro, que son renombrados por la belleza de sus retratos, Toshusai Sharaku por sus actores de kabuki, y Katsushika Hokusai y Ando Hiroshige por sus paisajes.
 



Ukiyoe empezó a valorarse como arte a partir del siglo XX. Antes sólo fue considerado como una forma de entretenimiento popular.




El Universo en una hoja de papel, origami.


"¿Por qué cortar si en la superficie de una hoja de papel ya están trazados todos los caminos del Universo?"Miguel de Unamuno

             
Sakura flores de cerezo


"Un arte que como tal busca trasmitir
de un ser a otro"

Discurso de ingreso en la Real Academia 
de Salvador de Madariaga            




Durante más de 20 años, Akira Yoshizawa observó un lago con cisnes que, elegantes y tranquilos, nadaban ajenos al mundo. Quería captar toda su belleza, la paz que trasmitían , pero quería hacerlo a través de su herramienta de trabajo: una hoja de papel. Sin romperla, sólo doblándola, debía cobrar vida entre sus manos, sin prisa. El maestro entre maestros del origami fabricó durante muchos años el papel que le permitiría materializar su obra. Los que le conocieron cuentan aún con qué pasión explicaba que los pliegues de papel cisne tan especial debían ser curvos para permitirle deslizarse, silencioso y a la vez majestuoso, por el agua; para darle movimiento, vida. No fue la única obra maestra de Yoshizawa, que legó más de 50.000 figuras, auténticas obras de arte que le valieron la distinción de Caballero del Sol Naciente, todo un honor con el que Japón homenajeaba a un hombre que vivió 20 años sumido en la más absoluta pobreza, dedicado a una pasión por la que abandonó casi todo.





Tras esta hoja se esconden auténticos trabajos de geometría, arte, matemática, belleza, y de ciento de sensaciones y expresiones más. Decía Salvador de Madariaga, en el discurso de toma de posesión de su sillón en la Real Academia, que este "es un arte que como tal, busca transmitir de un ser a otro". Habló de una forma de arte modesta, pero esencial, brillante y única, para presentarse en lo que entonces era considerado como un templo del saber. No fue el único intelectual seducido por el papel. Miguel de Unamuno decidió hacer un sitio en la historia al Origami, disciplina a la que ´el bautizó como "Cocotología", "palabro" prestado del francés ("cocotte", pollo), y del que escribió un tratado completo y esencial. Defendía el papel cuadrado como base de esta actividad "por sus proporciones aúreas", huyendo de los cortes, "pues nuestra figura es primero un embrión que se tiene que transformar y llegar a ser para tener vida".




Dejando a un lado la voz de los sabios, el origami es el arte de crear figuras reconocibles mediante el plegado de una hoja de papel sin cortar, ni pegar. Si hubiera que fechar la primera figura, tendríamos que volver al momento en el nace el papel, hacia el año 100 d.C, en China. Como tantas ciencias espirituales , saltaría a Japón y al resto del mundo, aunque tendríamos que esperar al siglo XII para que los árabes lo trajeran a Europa y más concretamente a Játiva (Valencia), la primera fábrica del continente. Desde entonces, ha tenido distinta signifcación en Oriente -disciplina de indudable poso espiritual- y Occidente -mero entretenimiento, en muchos casos infantil, aunque recientemente son muchas las voces que reclaman su indudable valor terapéutico-.





Los plegadores japoneses rezan antes de empezar, se concentran y cuidan de que todo esté bien limpio y purificado. Los occidentales sencillamente, nos concentramos y doblamos.




 Un deseo mil grullas de papel por la Paz

"Las 1.000 grullas de papel", un cuento popular japonés, narra que se curan los enfermos que consigan doblar mil grullas de papel como recompensa al esfuerzo necesario para lograrlo.


Sadako Sasaki tenía 2 años cuando una bomba atómica arrasó Hiroshima. Diez años después la diagnosticaron leucemia y decidió fabricar 1.000 grullas pidiendo su curación.


Cuando tenía 644 grullas, la pequeña murió y los niños de Hiroshima decidieron llevar una grulla de papel a la estatua que se erigió en su nombre. En la base se lee:"Este es nuestro grito. Esta nuestra plegaria: paz en el mundo".


La estatua es el origen del Parque de la paz de Hiroshima y millones de personas depositan su grulla en homenaje a todos los niños que sufren los horrores de las guerras.


También en Nagasaki, cada 9 de agosto, los niños confeccionan guirnaldas con grullas de papel para celebrar la paz.






Sadako Sasaki


Rosa Kawasaki






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