domingo, 8 de septiembre de 2013

La Galatea. Miguel de Cervantes Saavedra (1547 - 1616)



Cervantes andaba cerca de los cuarenta años cuando dio La Galatea a la estampa, tras de haber acumulado ya una profunda y vasta experiencia vital.El hecho de que el ex cautivo de Argel surja al mundo literario con una obra tan ajena a la realidad inmediata como La Galatea  nos sitúa en el acto ante el complejo problema de la relación entre literatura y vida, central para la comprensión de Cervantes.

Desde jácaras y poesías burlescas dignas de Quevedo hasta poemas de grave entonación y solemnidad, como, por ejemplo, algunos de La Numancia, pasando por sonetos y otras piezas de carácter culto, el teatro de Cervantes encierra un repertorio admirable de composiciones como sólo podría haberlas escrito un verdadero, un gran poeta.(V.Gaos)
                        
                             
                     

La señora Oriana a Dulcinea del Toboso

soneto

¡Oh, quién tuviera, hermosa Dulcinea,
por más comodidad y más reposo,
a Miraflores puesto en el Toboso,
y trocara sus Londres con tu aldea!
¡Oh, quién de tus deseos y librea
alma y cuerpo adornara, y del famoso
caballero que hiciste venturoso
mirara alguna desigual pelea!
¡oh, quién tan castamente se escapara
del señor Amadis como tú hiciste
del comedido hidalgo don Quijote!
Que así, envidiada fuera, y no envidiara,
y fuera alegre el tiempo que fue triste,
y gozara los gustos sin escote.




 Gandalín, escudero de Amadís de Gaula, a Sancho
Panza, escudero de Don Quijote 

soneto

Salve, varón famoso, a quien Fortuna,
cuando en el trato escuderil te puso,
tan blanda y cuerdamente lo dispuso,
que lo pasaste sin desgracia alguna.
Ya la azada o la hoz poco repugna
al andante ejercicio; ya está en uso
la llaneza escudera, con que acuso
al soberbio que intenta hollar la luna.
Envidio a tu jumento, y a tu nombre,
y a tus alforjas igualmente envidio,
que mostraron tu cuerda providencia.
Salve otra vez ¡oh, Sancho! tan buen hombre,
que a solo tú nuestro español Ovidio
con buzcorona te hace reverencia.


 

(Lo imposible)

Busco en la muerte la vida,
salud en la enfermedad,
en la prisión libertad,
en lo cerrado salida
y en el traidor lealtad.
Pero mi suerte, de quien
jamás espero algún bien,
con el cielo ha estatuido
que, pues lo imposible pido,
lo posible aun no me den.


Don Quijote, ilustración de Chris Riddell




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