martes, 17 de septiembre de 2013

Georges Méliés (1861 - 1938)


CaixaForum. Paseo del Prado, 36




 Georges Méliés fue dibujante, mago, director de teatro, actor, decorador, técnico y también productor, realizador y distribuidor de más de 500 películas entre 1896 y 1912.

 Reinó en el mundo del género fantástico y del trucaje cinematográfico durante casi veinte años y su contribución al séptimo arte  fue fundamental; introdujo el sueño, la magia y la ficción en el cine, cuando este se hallaba aún en sus inicios y era casi exclusivamente documental.

 El acto fundacional de Méliés consistió en combinar el universo de Robert-Houdin y la cinematografía de Marey y de los hermanos Lumiére.
   





Como genio de los efectos especiales, Méliés aplicó al cine la técnica del ilusionismo y de la linterna mágica: pirotecnia, efectos ópticos, desplegables horizontales y verticales, pasos de manivela, fundidos encadenados, sobreimpresiones efectos de montaje y de color...Es como si este virtuoso de la técnica lo hubiese inventado y utilizado todo.



 Esta exposición demuestra que la génesis del mundo melesiano se encuentra en los propios origenes del cine.
  

 Gracias a la impresionante colección de películas, dibujos, máquinas, vestuario y objetos que conserva La Cinémathéque française, conoceremos la gran diversidad de su obra y profundizaremos en sus raíces culturales, estéticas y técnicas. ¿De dónde viene Méliés? ¿Cómo forjó su extraordinario universo? ¿Cuales fueron sus fuentes de inspiración? Esta muestra da respuesta a todas estas cuestiones.
 


La obra de Méliés sigue vigente en nuestros días, en especial en las producciones de los grandes creadores de Hollywood, porque, como él mismo afirmó en 1933, "¿Quién puede vivir sin féerie, sin un poco de fantasía?.
 

Georges Méliés, caracterizado de Mefistófeles


 Geoges Méliés  nació el 8 de diciembre de 1861 en París. A los 23 años, durante una estancia en Londres, quedó fascinado por la prestidigitación y, en 1888, al retirarse su padre del negocio familiar de calzado de lujo, recibió una considerable fortuna que le permitió arrendar el teatro del mago Robert-Houdin. en aquel pequeño teatro creó sainetes de magia con complejos trucajes que, le servirían para el cine.

 A finales de 1895 descubrió el cinematógrafo de los hermanos Lumiére y quedó cautivado. Cuando éstos se negaron a venderle su aparato, Méliés recurrió a un óptico londinense, Robert William Paul, que había inventado una cámara. Al regresar a París rodó sus primeras cintas y en mayo de 1896 empezó a realizar sus primeras películas trucadas, como Le Manoir du diable (La mansión del diablo) o Escamotage dúne dame chez Robert-Houdin (Escamoteo de una dama en el Robert-Houdin). El público, fascinado, pedía más.

 Para dar respuesta a aquel gran éxito, Méliés mandó construir en la propiedad familiar de Montreuil-sous-Bois, sin reparar en gastos, un estudio de cine completamente acristalado.

 El año 1902, con Voyage dans la Lune (Viaje a la Luna), fue uno de los más afortunados. Las copias ilegales de este filme, no obstante, alcanzaron tales proporciones en Estados Unidos que tuvo que pedir a su hermano Gaston que fuese a Nueva York para abrir una sucursal en representación de la marca Méliés  Star Film.

 El año 1908 fue el de su máximo esplendor: en el estudio de Montreuil se rodaron más de 50 películas. Sin embargo, marcó también el inicio del declive de Georges Méliés, que se vio superado por la producción masiva de Pathé y Gaumont y por la llegada de cineastas extraordinariamente dotados como Ferdinand Zecca, Louis Feuillade, el español Segundo de Chomón (especializado asimismo en películas de trucajes) o David W. Griffith en Estados Unidos. Patré produciría en 1911 1912 los últimos filmes de Méliés, que fueron un completo fracaso a pesar de la magnífica Á la conquête du Pôle (A la conquista del Polo).
 


En 1917, Méliés intentó reconvertirse al teatro sin éxito, y en 1922 se vio obligado a vender la propiedad de Montreuil. En 1925 la sala Robert-Houdin fue demolida. Desesperado y totalmente olvidado por el público y la profesión, Méliés destruyó todas sus cintas.

Tras casarse en segundas nupcias con una de sus primeras actrices, Jehanne d'Alcy, encontró trabajo como vendedor de juguetes en el vestíbulo de la estación de Montparnasse, en París, donde un periodista le reconoció por casualidad en 1926. Aquel encuentro casual llevó a su redescubrimiento, que se logró sobre todo gracias a la Gala Méliés, celebrada en 1929 en la sala Pleyel, donde pudieron proyectarse aproximadamente diez de sus películas, milagrosamente recuperadas.

En 1932, Georges Méliés, su esposa y su nieta se refugiaron en un asilo situado en el castillo de Orly. Falleció el 21 de enero de 1938. 
 













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