viernes, 16 de agosto de 2013

Poesía. Miguel de Unamuno (1864 - 1936)


Caza con reclamo, 1775
Francisco de Goya y Luciente
Técnica: oleo. Soporte: lienzo
Museo Nacional del Prado



A mí buitre

Este buitre voraz de ceño torvo
que me devora las entrañas fiero
y es mi único constante compañero
labra mis penas con su pico corvo.

El día en que le toque el postrer sorbo
apurar de mi negra sangre, quiero
que me dejéis con él solo y señero
un momento, sin nadie como estorbo.

Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía
mientras él mi último despojo traga,
sorprender en sus ojos la sombría

mirada al ver la suerte que le amaga
sin esta presa en que satisfacía
el hambre atroz que nunca se le apaga.


                                        Miguel de Unamuno



Niños con perro de presa, 1786
Francisco de Goya y Lucientes
Técnica: óleo  Soporte: lienzo
Museo Nacional del Prado 



Dulcissma Canus Hommens

Al amor de la lumbre cuya llama
como una cresta de la mar ondea.
Se oye fuera la lluvia que gotea
sobre los chopos. Previsora el ama

supo ordenar se me temple la cama
con sahumerio. En tanto la Odisea
montes y valles de mi pecho orea
de sus ficciones con la rica trama

preparándome el sueño. Del castaño
que más de cien generaciones de hoja
criara y vio morir, cabe el escaño

abrasándose el tronco con su roja
brasa me reconforta. ¡Dulce engaño
la ballesta de mi inquietud afloja!

                                              Miguel de Unamuno  



Riña de gatos, 1786
Francisco de Goya y Lucientes
Técnica: óleo  Soporte: lienzo
Museo Nacional del Prado 



El cuerpo canta


El cuerpo canta;
la sangre aúlla;
la tierra charla;
la mar murmura;
 y el cielo calla
y el hombre escucha.

                                                                                                       Miguel de Unamuno   



Perros en traílla, 1775
Francisco de Goya y Lucientes
Técnica: óleo   Soporte: lienzo
Museo Nacional del Prado





Don Francisco de Goya y Lucientes, inigualable pintor, gran cazador."Perros con traílla" (detalle)ambos perros son de capa ruano marrón. El que ejemplar que descansa echado es también un ruano marrón más corpulento que el anterior (posiblemente un macho)




Rimas

I


¿Por qué esos lirios que los hielos matan?
¿Por qué esas rosas a que agosta el sol?
¿Por qué esos pajarillos que sin vuelo
se mueren en plumón?

¿Por qué derrocha el cielo tantas vidas
que no son de otras nuevas eslabón?
¿Por qué fue dique de tu sangre pura
tu pobre corazón?

¿Por qué no se mezclaron nuestras sangres
del amor de la santa comunión?
¿Por qué tú y yo Teresa de mi alma
no dimos granazón?

¿Por qué, Teresa, y para qué nacimos?
¿Por qué y para qué fuimos los dos?
¿Por qué y para qué es todo nada?
¿Por qué nos hizo Dios? 

II

Cuando duerme una madre junto al niño
duerme el niño dos veces;
cuando duermo soñando en tu cariño
mi eterno ensueño meces.

Tu eterna imagen llevo de conducho
para el viaje postrero;
desde que en ti nací, una voz escucho
que afirma lo que espero.

Quien así quiso y así fue querido
nació para la vida;
sólo pierde la vida su sentido
cuando el amor se olvida.

Yo sé que me recuerdas en la tierra
pues que yo te recuerdo,
y cuando vuelva a la que tu alma encierra
si te pierdo me pierdo.

Hasta que me venciste, mi batalla
fue buscar la verdad;
tú eres la única prueba que no falla
de mi inmortalidad.

                                          Miguel de Unamuno


 
Partida de caza, 1775
Francisco de Goya y Lucientes
Técnica: óleo   Soporte:lienzo
Museo Nacional del Prado


"Partida de caza" o "La caza de la codorniz", este lienzo del Prado es una de las más notables representaciones de la caza en España, todos los aspectos están plasmados con tan minucioso detalle que confieren al cuadro un excepcional valor documental. El realismo de las escopetas de llave de patilla, el cuchillo del cazador situado en primer término, de "bayoneta ciega" con mango de ébano que se ajustaba en el cañón de la escopeta para convertirla en lanza, los morrales de cuero y de red, las cananas de cintura tipo bolsa...



De vuelta a casa


Desde mi cielo a despedirme llegas
fino orvallo que lentamente bañas
los robledos que visten las montañas
de mi tierra, y los maíces de sus vegas.

Compadeciendo mi secura, riegas
montes y valles, los de mis entrañas,
y con tu bruma el horizonte empañas,
 de mi sino, y así en la fe me anegas.

Madre Vizcaya, voy desde tus brazos
verdes, jugosos, a Castilla enjuta,
donde fieles me aguardan los brazos

de costumbre, que el hombre no disfruta
de libertad si no es preso en los lazos
de amor, compañero de ruta.

                                              Miguel de Unamuno    


Cazador cargando su escopeta, 1775
Francisco de Goya y Lucientes
Técnica: óleo   Soporte: lienzo
Museo Nacional del Prado



Castilla


Tú me levantas, tierra de Castilla,
en la rugosa palma de tu mano,
el cielo que te enciende y te refresca,
al cielo, tu amo.

Tierra nervuda, enjuta,despejada,
madre de corazones y de brazos,
toma el presente en ti viejos colores
del noble antaño.

Con la pradera cóncava del cielo
lindan en torno sus desnudos campos,
tiene en ti cuna el sol y en ti sepulcro
y en ti santuario.

Es todo cima tu extensión redonda
y en ti me siento al cielo levantado,
aire de cumbre es el que se respira
aquí, en tus páramos.

¡Ara gigante, tierra castellana
a ese tu aire soltaré mis cantos,
si te son dignos bajarán al mundo
desde lo alto!

                                         Miguel de Unamuno   



Cazador con sus perros, 1775
Francisco de Goya y Lucientes
Técnica: óleo   Soporte: lienzo
Museo Nacional del Prado


"Cazador y dos perros", representa a un cazador con un blusón de verano, polainas y escopeta al hombro, de larguísimo cañón, que lleva en su mano derecha y en collera dos perros perdigueros de gran alzada.



La oración del ateo

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzóme noches tristes

¿Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existe, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

                                       Miguel de Unamuno


Carlos III cazador,h.1786. Francisco de Goya.

Retrato del rey Carlos III (1716-1788), hijo de Felipe V y de Isabel de Farnesio, poco antes de su muerte, ocurrida en Madrid el 14 de diciembre de 1788.Desde Felipe II y durante las Jornadas Reales en San Lorenzo del Escorial los reyes dedicaban gran parte de su tiempo a cazar por los Reales Bosques.
 

Perro semihundido, 1820 - 1823
Francisco de Goya y Lucientes
Técnica: mixta  
 Soporte: revestimiento mural
Escuela: española   Tema: animales
Museo Nacional del Prado


 
Miguel de Unamuno (Bilbao 1864 - Salamanca 1936)

"El mundo entero es un Bilbao más grande". Miguel de Unamuno




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