lunes, 5 de agosto de 2013

Cuentos, Historietas y Fábulas. Marqués de Sade (1740 - 1814)


Suite Coco Chanel del Hotel Ritz de París
 
 Cuentos, historietas y fábulas constituyen un conjunto de "obras menores" del Marqués de Sade donde el autor se acredita como uno como uno de los mejores novelistas europeos. A veces con sólo una página y media, Sade es capaz de superar la prosa de sus novelas mayores.
 

Alphonse Mucha, 1905

El laberinto de lo imposible

 En el vacío de mi memoria se instaló, cuando me disponía a comenzar estas páginas, una pregunta con la que un amigo mío introducía a la lectura de Fourier.
La pregunta, sencilla y aterradora, era: "¿Cómo poder escribir?" La asociación no es en modo alguno extraña, ya que la imposibilidad es el tema así como la forma de la escritura sadiana, e incluso forma parte de su ejercicio mismo.

 Por consiguiente sabedores de ello , desarrollaremos esta tentativa de análisis de esta escritura imposible, en forma de una serie de sofismas nacidos para contemplar sus cenizas, de paradojas que no abocan sino a mostrar por un instante el resplandor de lo imposible, la individualidad del pensamiento así como de la escritura.


Corsé de 1900

 La sexualidad humana por ello merece más bien el nombre de "erotismo" que el de sexualidad, y es no algo inmediato o natural de lo que cabría estudiar las leyes, no una producción, sino un teatro, un juego del que sólo nos es posible saber las reglas, siempre cambiantes. El erotismo es una práctica totalmente simbólica, no basada en el deseo feliz, sino sabedora tan sólo de las heridas del símbolo.
 Mientras que Freud dedicó su afán a descubrir las leyes de un Eros instintivo inexistente, Sade se dedicó a averiguar las reglas del juego erótico, dependiente, más de Thanatos que de Eros.

 








Lope viviente
Ramón Gómez de la Serna




Lope se estableció en Valencia con aquella mujer que había tenido el romanticismo de dejarse llevar por quien era perseguido tan sombríamente por el escándalo de otros amores.
 Sin embargo al sentirse anclado en arena de playa, piensa una gran aventura y recordando su desembarco en la pequeña guerra de las Azores, sale para la batalla de Lepanto.
 Al partir con la Armada Invencible escribe, como poema de despedida, a su Isabel de Urbina que se queda al balcón:

De pechos sobre una torre
Que el mar combate y cerca,
Mirando las fuertes naves
Que se van a Inglaterra,
Las aguas crece Belisa,
Llorando lágrimas tiernas,
Diciendo con voces tristes
Al que se aparta y la deja:
"Vete cruel; que bien me queda
En quien vengarme de tu agravio pueda."
No quedo con solo el yerro
De tu espada y de mi afrenta,
Que me queda en las entrañas
Retrato del mismo Eneas
Y aunque inocente, culpado,
Si los pecados se heredan;
Mataréme por matarle
Y moriré porque muera
"Vete cruel; que bien me queda
En quien vengarme de tu agravio pueda."
Mas quiero mudar de intento,
Y guardar que salga fuera,
Por si en algo te parece
Matar a quien te parezca.
Mas no le quiero aguardar,
Que será víbora fiera,
Que rompiendo mis entrañas,
Saldrá dejándome muerta.
"Vete cruel; que bien me queda
En quien vengarme de tu agravio pueda."
Así se queja Belisa
Cuando la prisa se llega;
Hacen señal a las naves,
Y todas alzan las velas
"Aguarda, aguarda, le dice;
Fugitivo esposo, espera;
Mas ¡ay! que en balde te llamo,
Plega a Dios que nunca vuelvas.
Vete, cruel; que bien me queda
En quien vengarme de tu agravio pueda."

 Pero Lope vuelve derrotado con la vencida Invencible y se establece en Toledo entrando al sevicio del Duque de Alba.
 







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