miércoles, 21 de agosto de 2013

Las Aventuras del Capitán Alatriste. Arturo y Carlota Pérez-Reverte



Va de cuento: nos regía
un capitán que venía
mal herido, en el afán
de su primera agonía.
¡Señores, qué capitán
el capitán de aquel día!

                                       E. Marquina.
                                 En Flandes se ha puesto el sol



No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente. Se llamaba Diego Alatriste y  Tenorio, y había luchado como soldado en los tercios viejos de las guerras de Flandes (...)

La calle estaba oscura y no se veía un alma. Embozado en una capa vieja prestada por don Francisco de Quevedo, Diego Alatriste se detuvo junto a la tapia y echó un cauteloso vistazo. Un farol, había dicho Saldaña (...)

En marzo anochecía pronto. Aún quedaba un rastro de claridad en el cielo; pero las calles estrechas , bajo los aleros sombríos de los tejados, estaban negras como boca de lobo. El capitán Alatriste y su compañero (...)

El capitán Alatriste es la historia de un soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive en el Madrid del siglo XVII.
 


Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) fue reportero de guerra durante veintiún años. Con El capitán Alatriste, escrita en colaboración con su hija Carlota, salda una antigua cuenta de juventud, rindiendo homenaje a las novelas de aventuras y espadachines que acompañaron sus inicios como lector.
 

 



La torre de la vieja iglesia y la pared del jardín
están negras por la lluvia de otoño,
y desolados vientos premonitorios llaman
de vuelta la oscuridad.
                                                     Emily Brontë, La torre de la vieja iglesia
 






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