sábado, 10 de agosto de 2013

Chaplin en Imágenes.



¡Un edificio suspendido en el aire!
Una de las peculiaridades de la rehabilitación del edificio de CaixaForum Madrid, es la eliminación del zócalo de granito que rodeaba la antigua fábrica, dejando el edificio suspendido en el aire, sobre una gran plaza pública abierta hacia los cuatro costados que ocupan una superficie de más de 2.500 metros cuadrados. Esta plaza se extiende hasta el Paseo del Prado, donde se ubica el acceso principal al centro.
 



CHAPLIN
en Imágenes


Charles Spencer Chaplin (1889 - 1977) fue una de las figuras más relevantes del arte cinematográfico del siglo XX y uno de los máximos exponentes del cine mudo. Actor, director, guionista y compositor de la música de sus filmes, inició en 1914, con una serie de cortometrajes cómicos, una trayectoria de más de cincuenta años que llegaría hasta La condesa de Hong Kong, rodada en 1967 con Marlon Brando y Sofía Loren.

 Sofía Loren




Marlon Brando

 




London Trafalgar Square


Nacido en Londres en una familia de comediantes, llegó a Estados Unidos en 1910 y empezó a trabajar con Mack Sennett en la compañía Keystone, donde creó el personaje del vagabundo conocido en España y otros países como "Charlot". Al principio se trataba de un interesado sin escrúpulos que se aprovechaba de las oportunidades que le ofrecía la vida, pero en poco tiempo se humanizó y pasó a representar al hombre corriente, al personaje de la calle enfrentado a los poderes que dominan el mundo.



Chaplin supo aprovechar sus extraordinarias cualidades como actor para crear, a partir de gestos cotidianos, unas coreografías de gran efecto cómico. Además, tuvo la capacidad de ver más allá del éxito momentáneo de sus primeros filmes y en 1919 creó su propio estudio cinematográfico, la United Artists Fim Corporation. A partir de ese momento empezó a dirigir él mismo sus películas y a realizar largometrajes como El chico (1921), La quimera del oro (1925) o El Circo (1928), con los que alcanzaría la fama universal. Se convirtió en un personaje público, aclamado por las multitudes y venerado por artistas como Fernand Léger, que convirtieron a Charlot en un icono del arte de vanguardia.



A partir de 1930 las películas de Chaplin empezaron a introducir reflexiones sobre el mundo contemporáneo. Así, en Tiempos Modernos (1936) criticó el modelo de vida norteamericano y al final de El gran dictador (1940) pronunció su discurso en favor de la armonía universal que trasciende las circunstancias del momento histórico. Aquello marcó el inicio de un período de relaciones conflictivas con las autoridades de Estados Unidos que culminó en 1952, cuando le retiraron el visado de entrada en ese país.



 Chaplin en imágenes reúne más de trescientos documentos, principalmente fotografías, carteles, material documental y fragmentos de películas, algunos de ellos inéditos, que permiten ofrecer una visión global de su obra desde diferentes puntos de vista:

La creación de Charlot. Desde los primeros cortos para la productora Keystone hasta los largometrajes. Chaplin fue modelando su personaje: humor refinado y sensible sustituyó progresivamente a las caídas y los coscorrones.



Chaplin cineasta. El Chaplin director amplió sus registros. Sus películas recogieron elementos autobiográficos en El chico, de crítica social en Luces en la ciudad y de actualidad política en El gran dictador.

La coreografía de Charlot. Una de las claves del éxito de Charlot fue la pantomima, sus movimientos automatizados, que rápidamente tuvieron imitadores. El cuerpo habla.





Charlot y la vanguardia. Artistas y poetas de vanguardia vieron en Charlot un símbolo de la modernidad, por su plasticidad física y sus automatismos.

De la fama al exilio. Preocupado por los temas sociales, tal como reflejó en sus películas, Chaplin tuvo que enfrentarse con los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana, que le acusaron de comunista y que finalmente le expulsaron del país.



Chaplin habla, Charlot muere. Chaplin, que había inventado su propio lenguaje, tardó mucho tiempo en hablar. Nadie escuchó su voz en la pantalla hasta 1936, en Tiempos modernos. El discurso final de El gran dictador despertó una gran polémica. Dos de las últimas películas de Chaplin, Candilejas y Monsieur Verdoux, finalizaban con la muerte del protagonista, en un gesto que expresaba la soledad del creador.



 Charlot en España. Después del estreno de su primera película en España en 1915, el personaje de Charlot se convirtió en el icono por excelencia del séptimo arte. La imagen del cómico fue ambicionada por multitud de comerciantes y editores.



La exposición quiere destacar la universalidad del personaje de Charlot y la importancia del cine en el desarrollo de la sensibilidad contemporánea y en el imaginario colectivo.





Chapin / Keaton

La radical modernidad de lo cómico

En la escena final de Candilejas, Charles Chaplin y Buster Keaton comparten el mismo escenario para recordar al público que hubo un tiempo en que la subversión por lo cómico fue la esencia del mundo del espectáculo. A pesar de compartir ese instante privilegiado, Chaplin y Keaton fueron eternos rivales.
Ambos surgieron en un momento en que la idea del sinsentido burlesco se impuso en la pantalla. Chaplin creó una poética del gag activo, otorgando a Charlot poderes para superar todo tipo de situaciones y Keaton prefirió observar el mundo desde la impasibilidad, contemplando la absurdidad de sus mecanismos.
Algunos acusaron a Chaplin de sentimental y consideraron a Keaton más cercano al espíritu de su tiempo. El primero superó el trauma de la llegada del sonido y se impuso como cineasta, mientras que el segundo pereció en las películas habladas.
Al reunir las figuras de Chaplin y Keaton, no se pretende articular una confrontación, sino recordar la grandeza de su arte y reivindicar  la radical modernidad de lo cómico.
 






Más allá del icono
Replantearse a Chaplin hoy

El cineasta Jean-Luc Godard se preguntaba. "¿Por qué habla la gente de una "película vieja" de Charles Chaplin y no, por ejemplo, de una "novela vieja" de Flaubert?".
La pregunta de Godard pone el dedo en la llaga de una cuestión fundamental: la falta de memoria de muchos espectadores ante el importante legado del cine clásico. Este olvido ha afectado incluso a una figura tan carismática como Charles Chaplin, quizá el rostro más popular del siglo XX.
Para muchos Chaplin es sobre todo el icono de Charlot, pero no el autor de una excelente obra cinematográfica que lleva hasta la perfección los recursos de la comicidad.¿De qué modo podemos replantearnos a Chaplin más allá de su icono? ¿Cómo podemos conseguir que su herencia se mantenga viva en el siglo XXI? ¿Cómo podemos dejar de hablar de esas viejas películas de Charlot para convertirlas en obras de una rabiosa modernidad?



Reflexiones sobre su comicidad, su puesta en escena y su compromiso humanista. La idea de comprobar cómo este cómico del siglo XIX, que triunfó en el XX, puede seguir presente en el imaginario del XXI.









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