viernes, 26 de julio de 2013

Otelo. William Shakespeare (1564 - 1616)



Si dijéramos que Otelo es la pasión, Yago la intriga, la envidia, y Desdémona la inocencia, el amor sencillo, diríamos verdad, pero omitiríamos lo que Shakespeare quiso trasmitirnos: toda una filosofía del bien, del amor y del odio.

Otelo es una terrible y estremecedora figura, cara y cruz de la vida. Es la noche en el color de su piel, como Desdémona es el día en su blancura. ¡Qué fácil para las sombras los celos de la luz!

Yago es para Otelo la venda que ciega los ojos del enamorado y le conduce a la desesperación y al crimen... 
 
Como El mercader de Venecia, que también explora en clave tragicómica esta problemática, Otelo transcurre en el multicultural Estado italiano del Adriático, donde la importancia de lo racial había quedado supeditada a lo económico y -en este caso en concreto- a lo militar, pues esta es la profesión de Otelo.

El relato de las hazañas del moro conquista a Desdémona al igual que las de Eneas enamoran a Dido, la reina de Cartago, en la Eneida virgiliana.El conflicto fundamental estalla cuando una mujer de raza blanca y extremada belleza decide abandonar su hogar para casarse con un ser racialmente distinto.
 


El lenguaje de la obra se llena de palabras pertenecientes al campo semántico del color, incidiendo en la negrura de Otelo, de quien se piensa que se ha servido de arcanos poderes mágicos para seducir a Desdémona. En la época de Shekespeare existían inequívocos prejuicios raciales contra las personas de raza negra que comenzaban a llegar desde África como esclavos, y el planteamiento de la obra parece ofrecer en un principio la valiente y revolucionaria solución del matrimonio interracial para superar en el futuro las desigualdades y las incompatibilidades.
 










No hay comentarios:

Publicar un comentario