miércoles, 31 de julio de 2013

Mirador del Palacio de Cibeles.


Palacio de cibeles


Lope viviente
                  Ramón Gómez de la Serna                     
  

  
He vivido como madrileño actualmente a la sombra de Lope y, al cabo de medio siglo de experiencias y biografías, mi concepto Lope es que fué el hombre perfecto -en el sentido más profundamente humano e inteligente- que ha vivido la lucidez de una larga vida.
 Todo en él es bondadoso y espiritual y conllevó los conflictos de la vida con parsimonia y con poético comentario, apasionado hasta donde la pasión no es dolorosa y sensible, hasta donde la sensibilidad no es sensiblería, siempre respetuoso y amante de Dios. Fué como un punto de partida excepcional, entre los arquetipos humanos, porque no necesitó de lo heroico ni de ninguna aberración para conseguir su mayor grandeza.
 Lope es el más preclaro de los genios literarios de España.

  


  
Frente al mayor siglo,  frente al oro que lo llenaba, cuatro pobres y grandes hombres- -Lope, Cervantes, Quedo y Gongora- enviserados para no deslumbrarse con la aurífera luz unos a otros, sensatos, , humanos, caminantes, sin grandes nombramientos, ganaron la partida a la riqueza que repartieron que repartieron otros seres anónimos de la época, todo gracias al esclarecimiento de sus almas que nada tenían que ver  con la fortuna ni con el poder.
 


 Poesías, prosas gallardas, comedias y dramas son escritos a lo largo de esa vida a la luz del velón.
 Cervantes escribía ventiún años antes de la muerte de Lope: "Llenó el mundo de comedias propias, felices y razonadas y tantas que pasan de diez mil pliegos los que tiene escritos y todas, que es una de las mayores cosas que pueden decirse, las ha visto representar u oído decir, por lo menos, que se han representado".
 La mujer es la que clava las horas en el cuadrante de la vida, momentánea clavazón, con plástica de algo más que de nube.
 ¡Es demasiado verlo todo como nube que corre y que ya no está en nuestro cielo cuando volvemos a mirar!  





 La mujer, es nube que se queda, personifica la vida, la lagotería que le sale al hombre como su afirmación vital. No cambia a la mujer por nada porque no hay cambio que la sustituya...

 El alma española, consoladora, sobria, sin ambiciones estaba resplandeciente en Lope.

 Lope es una luz de amor, la luz de su creación, que está mirando a la realidad -eso sólo le daría sombra inteligente-  y al mismo tiempo está pensando lo poético, el mundo de ficción y encanto que había de describir su pluma.
 




 El día 25 de noviembre de 1562 nació en Madrid el prototipo del hombre de paz lleno de grandeza de alma.
 Nace en una casa que está "pared por medio" de la Torres de los Lujanes, donde estuvo encerrado el rey de Francia.
 Según él mismo cuenta, su nacimiento se debe al pacto de amor y celos, pues su padre se vino de Santander detrás de dama alegre y pagana, siguiéndole su esposa que consiguió acapararle de nuevo y en esas paces fué concebiso Lope.
 





 Falta dinero allí, la tierra es corta;
vino mi padre del solar de Vega:
así a los pobres la nobleza exhorta.
Siguióle hasta Madrid, de celos ciega
su amorosa mujer, porque él quería
una española Elena, entonces griega.
Hicieron amistades, y aquél día
fué piedra en primero fundamento
la paz de su celosa fantasía
En fin, por celos soy, ¡qué nacimiento!
Imaginadle vos, que haber nacido
de tan inquieta causa fué portento.
 




 Por la Puerta de Guadalajara entran vientos de Portugal y del más allá indiano.
 La llanura y el barranco ascienden al Madrid cortesano donde hay tabernas en que reposar.
 En el postigo próximo están los escuderos parados, los que se alquilan para llevar sillas de manos o servir a caballero de peso.
 Lope vivió así su niñez entre los graciosos de sus comedias y, quizás por eso, son tan buenos y tan reales. 

 " Todo el dintorno es alegre, con buena luz de silo castellano, con claros de costanilla y de mercado en que antes hubo ferial con carros".
  






Poeta juvenil, colabora en el Jardín Espiritual a la par que traza sus primeras comedias, pero le alborota y ciega el que un potentado, Francisco Perrenot Granvela, sobrino de un cardenal, se adueñe de la comedianta con la que él lleva unos años de amores.
 Quedan unos versos en que se ve su alma dolorida por la suplantación:

Pues otro tienes tú de igual decoro;
Suelta mi manso, mayoral extraño
Deja la prenda que en el alma adoro,
Perdida por tu bien y por mi daño.
Ponle su esquila de labrado estaño
Y no le engañen tus collares de oro;
Toma en albricias este blanco toro
Que a las primeras hierbas cumple un año.
Si pides señas, tiene el vellocino
Pardo, encrespado, y los ojuelos tiene.
Como durmiendo en regalado sueño.
Si piensas que no soy su dueño, Alcino,
Suelta y verásle si a mi choza viene,
Que aún tienen sal las manos de su dueño. 
 


Parece que la enemistad con Cervantes comienza en esos amores y, aun sin ningún dato textual, los biógrafos creen que se agravó tanto que llegan a suponer que el Quijote se escribió para ridiculizar a Lope, defensor de entuertos y amador que siempre creía que la tocinera mayor del reino era Dulcinea y hasta hipnotizan que el supuesto Quijote de Avellaneda está la pluma del mismisimo Lope como venganza al libro de Cervantes.  
 





 El caso es que la obsesión de Lope por Elena Osorio, una noche que estaba oculto bajo la ventana del piso bajo que la cómica ocupaba en Lavapies, Cervantes acertó a pasar dirigiéndose a casa de los cómicos y como le viese le saludó no devolviendo el saludo Lope, considerando su situación desairada y ateniéndose al anonimato de su disimulo.
 Eso, la usencia de mediación en el escándalo y quizás el regodeo de mejorar su parte, ya que el compañero era eliminado _Don Juan y Don Luis siempre- les hizo a Lope y a Cervantes enemigos latentes toda la vida.
 




 Salió para la cárcel desde el propio Corral de la Cruz (1587), sorprendido de que la enorme máquina de la justicia, cuya proporción conocía, cayese sobre él.

  La pena que se le impone es de 8 años fuera del reino y dos lejos de la Corte, amenazándolo con la muerte o con ser remo perpetuo en las galeras si traspone las fronteras.

 El caso es que su destino se va a retrasar, pero Lope, como los hombres que secretamente saben que han de vivir mucho, no se impacienta y comienza a devanar el ovillo a medio enredar...

 



 Ubicado en la torre del palacio, accesible al público el mirador nos permite descubrir una panorámica privilegiada de la ciudad.

 Al mirador se accede desde la Planta 6 E, a través de la escalera, 88 pedaños, o bien el ascensor. la visita al mirador se realiza cada 30 minutos y el precio es de 2eur, por persona.

 



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