sábado, 1 de junio de 2013

La cabaña del Tío Tom. Harriet Beecher Stowe ( 1811-1896 )


  Fotografías de Dorothea Lange (1895-1965)


Capitulo IV

Una velada en la cabaña del Tío Tom


La cabaña del Tío Tom era un pequeño edificio construido con troncos que se encontraba junto a "la casa", como los negros, llamaban por excelencia a la morada de su amo. Tenía un cuidado jardincillo donde cada verano abundaban las fresas, las frambuesas y otras muchas variedades de frutas y verduras. Una hermosa enredadera y un rosal silvestre de mil flores se enroscaban y entrelazaban sobre la fachada, sin dejar apenas que se viesen los burdos maderos de la construcción.
 

Un niño de 13 años.Georgia, julio de 1937


En verano, el lugar se cubría de hermosas flores de temporada como las caléndulas, las petunias o las "cuatro en punto", que encontraban siempre un rincón protegido para desplegar sus esplendores y que eran un orgullo y una delicia para la Tía Chloe.


  Peach Picker, Muscella, Georgia 1936


Capitulo VII


La huida de Eliza

Eliza reemprendió la huida desesperadamente con las últimas luces del crepúsculo. La gris humedad de la noche, la gris humedad de la noche, levantándose lentamente del río, la envolvió cuando subía por los márgenes, y la agitada corriente y las masas de hielo que entre chocaban ofrecían una barrera desalentadora entre ella y sus perseguidores. 

 
Granville County, 1939


Entonces Haley, despacio y mostrando su descontento, se volvió a la pequeña taberna, para pensar con mayor detalle qué le convenía hacer. Una mujer abrió la puerta de un pequeño salón cubierto por una harapienta alfombra, sobre la que había una mesa con un mantel de hule reluciente y varias sillas desvencijadas con respaldo alto.



Capitulo XLVI

El libertador


George Shelby le había escrito a su madre unas líneas, anunciando el día en que esperaba llegar a casa. No tuvo valor para describir la escena de la muerte de su amigo. Lo había intentado varias veces y lo único que había conseguido era violentarse así mismo; (...) 



Autora: Harriet Beecher Stowe
Título: Uncle Tom's Cabin; or, Life among the Lowly
Traducción del inglés: Isabel Vázquez de castro
Editorial: Grupo Anaya S.A.
 Ilustraciones: George Cruikshank
Nº Páginas: 554

 




No fue una gran escritora, muchos críticos ni siquiera la consideraron buena narradora. La aparente ambigüedad de la visión del mundo y la posición ante la esclavitud que refleja su obra fundamental, La cabaña del Tío Tom, no provocó unánimes adhesiones ni rechazos, aunque hubo -y todavía hay- de todo un poco.

Y, sin embargo, aquella mujer inestable, de cuarenta años, con muchos hijos a los que atender y arraigadas convicciones religiosas, escribió una novela que, en muy poco tiempo, se convirtió en uno de los mayores éxitos de venta del siglo XIX y en una de las obras que más polémica han levantado -y más influencia social y política han tenido- de la historia de la literatura.






Harriet Beecher Stowe nació en 1811, en un pueblecito de Connecticut. Su padre pertenecía a la Iglesia calvinista congregacionista; su madre, también religiosa, murió cuando Harriet tenía cuatro años.



El ambiente religioso, omnipresente a lo largo de toda su vida, hará que cinco de sus seis hermanos varones acaben siendo pastores.
 
La niña, educada por su rígida hermana mayor, empieza a escribir desde muy joven. En 1836 se casa con Calvin Stowe, viudo de una amiga, con el que tendrá siete hijos y compartirá cincuenta años de su vida.



La publicación de relatos esporádicos en diarios da paso a su primer libro de cuentos, The Mayflower, en 1843. si su incipiente carrera literaria parecía ir bien, su estado de ánimo, siempre inestable, empezó a sufrir graves altibajos. En 1849 Harriet perdió  a uno de sus hijos en una epidemia de cólera, lo que no contribuyó a su equilibrio psíquico.  


 Abraham Lincoln y Harriet Beecher Stowe


Individualista y compulsiva, Beecher Stowe fue una mujer de su tiempo. Pero ni el éxito ni el reconocimiento público ni los viajes la libraron de sus crisis, agudizadas por las desgracias familiares. En 1857, muere ahogado su hijo mayor y ella se interesa por el espiritismo. Por fin, en 1886, muere su esposo y Harriet entra en un estado de aturdimiento casi permanente durante la que será la última década de su vida. Murió en 1896.



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