sábado, 18 de mayo de 2013

Virginia Woolf (1882-1941) Una habitación propia.



 En 1928 a Virginia Woolf le propusieron dar una serie de charlas sobre el tema de la mujer y la novela. Lejos de cualquier dogmatismo o presunción, planteó la cuestión desde un punto de vista realista, valiente y muy particular. Una pregunta:¿qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? Una sola respuesta: independencia económica y personal, es decir, Una habitación propia. Sólo hacía nueve años que se le había concedido el voto a la mujer y aún quedaba mucho camino por recorrer.




 Son muchos los repliegues psicológicos y sociales implicados en este ensayo de tan inteligente exposición; fascinantes los matices históricos que hacen que el tema de la condición femenina y la enajenación de la mujer en la sociedad no haya perdido ni un ápice de actualidad.




 Partiendo de un tratamiento directo y empleando un lenguaje afilado, irónico e incisivo, Virginia Woolf narra una parábola cautivadora para ilustrar sus opiniones.
 Un relato de lectura apasionante, la contribución de una exquisita narradora al siempre polémico asunto del feminismo desde una perspectiva inevitablemente literaria.


Capitulo I

 Pero, me diréis, le hemos pedido que nos hable de las mujeres y la novela. ¿Qué tiene esto que ver con una habitación propia? Intentaré explicarme. Cuando me pedisteis que hablara de las mujeres y la novela, me senté a orillas de un río y me puse a pensar qué significarían esas palabras. Quizás implicaban sencillamente unas cuantas observaciones  sobre Fanny Burney; algunas más sobre Jane Austen; un tributo a las Brontë y un esbozo de la rectoría de Haworth bajo la nieve; algunas agudezas, de ser posible, sobre Miss Mitford; una alusión respetuosa a George Eliot; una referencia a Mrs. Gaskell y esto (...)



 Este ensayo está basado en dos conferencias dadas en octubre de 1928 en la Sociedad Literaria de Newham y la Odtaa de Girton. Los textos eran demasiado largos para ser leídos en su totalidad y posteriormente fueron alterados y ampliados.


  Virginia Woolf nació en Londres en 1882. Hija de un erudito eminente, a su formación contribuyó en gran medida el ambiente familiar, frecuentado por personalidades artísticas, literarias y políticas. Viviendo ya la autora con su hermana, tras la muerte de su padre, los asiduos de su casa en Bloomsbury eran tenidos por detentores de una auténtica dictadura intelectual sobre el país.



 En 1912 se casó con el economista Leonard S. Woolf, y juntos fundaron con escasos medios la editorial Hogarth Press, que presentó escritores entonces desconocidos como Katherine Mansfield y T.S.Eliot y desempeñó un importante papel en la literatura inglesa de entreguerras.




 Tras sus primeras novelas, la autora quiso romper con los cánones tradicionales y se situó con El cuarto de Jacob (1922) en la corriente del monólogo interior y del fluir de la conciencia. A ésta siguieron obras cada vez más ambiciosas como La señora Dalloway (1925), Al faro (1927), Orlando (1928), Las olas (1931) o Los años (1937), con las que se consagró como una de las figuras más representativas de la novelística inglesa experimental.
 Sus artículos y ensayos críticos están en parte reunidos en dos volúmenes del Common Reader (1925-1932). Aterrada por la idea de la locura, que al parecer unos posibles síntomas le hicieron presentir, Virginia se ahogó, en 1941, cerca de su casa de Lewes.




Virginia Woolf, 1902








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