martes, 21 de mayo de 2013

Neoimpresionismo (Musée d'Orsay)


Dario de Regoyos


Neoimpresionismo la eclosión de la Modernidad


Serge Lemoine

Tras ser presentado con ocasión de una gran exposición celebrada en el Musée d'Orsay, en la primavera de 2005, el neoimpresionismo, corriente artística fundamental en la segunda mitad del siglo XIX, se exhibe ahora en Madrid en sus diferentes aspectos, a través de los numerosos artistas que representaron esta innovadora corriente.

En España, donde así mismo ejerció cierta influencia y desempeño un papel importante. Este movimiento artístico específicamente francés, cuyo abanderado Georges Pierre Seurat, conoció inmediatamente un público internacional, de espectro amplio y profundo y que ha perdurado. 1884 es la fecha de su inicio, el año de la presentación por Seurat de su cuadro Une baignade (Asnieres).


Théo van Rysselberghe

Georges Seurat





Georges Lemmen

Geometría

La geometrización de las formas en el espacio pictórico apelaba, sin duda, a una concepción puro de la pintura. "¿Por qué no dejar de lado ese viejo prejuicio y trazar curvas, formas geométricas, combinaciones de arabescos y tonos carentes de significado? -le decía van Rysselberghe a Sinag en 1902-. Podría resultar agradable a la vista, pero entonces iríamos a la deriva ¿y con qué rumbos desconocidos?".


Georges Seurat

Albert Dubois-Pillet

Luz

La yuxtaposición de colores puros, tal como habían sido formalizados en 1861 por Eugéne Chevreul en su  Cercle chromatique, acentuaba una sensación de luminosidad intensa. El método científico de Seurat no cedía a los sentidos: "Sus cuadros no están matizados para fascinar -decía sobre los neoimpresionistas Roger Max en Le Voltaire-, la luz no está ajustada para que acaricie de forma agradable la mirada; sus producciones no ceden a los compromisos".







Pierre-Adrien Soller




 

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