jueves, 9 de mayo de 2013

Jane Eyre. Carlotte Brontë (1816 - 1855)




 Como en las mejores novelas románticas, en Jane Eyre palpita la fuerza de una naturaleza en estado puro que, omnipresente, guía las acciones de los personajes y encarna sus estados de ánimo, y sus actitudes morales. la tensión dramática del relato crece en cada una de sus páginas elevando a esta mujer, rebelde y consciente, a la categoría de heroína universal.




 Una vieja e imponente mansión. Una oscura figura que recorre los pasillos, apenas iluminada por una llama temblorosa. Una cabeza femenina sobre la almohada, con el cabello suelto, se incorpora bruscamente ante el eco de un grito desgarrador...




 Para una joven educada en la Inglaterra de principios del siglo XIX, resultaba difícil distinguir las voces interiores de los alaridos de dolor, la fantasía de la realidad, la locura amorosa del amor posible...



Aunque puede que el estereotipo no sea del todo cierto en el caso de Jane Eyre.




 Jane huérfana, ha pasado su infancia en una estricta institución benéfica y ha llegado a convertirse en institutriz de la hija natural del señor Rochester. Decidida e independiente, empieza a caminar sobre el filo que separa el anhelo de felicidad de la tragedia cuando descubre que la fascinación que siente por el rudo e imprevisible Rochester es recíproca. Un amor imposible, pero, a la vez inevitable. 




 Aquel día no fue posible salir de paseo. claro que por la mañana habíamos estado deambulando entre los arbustos desnudos durante una hora; pero después de comer (la señora Reed comía temprano cuando no había visitas), el frío viento invernal trajo consigo unas nubes tan sombrías y una lluvia tan recia, que se disipó toda posibilidad de volver a salir.





 Hasta ahora he detallado todos los pormenores de mi insignificante existencia; he consagrado a mis primeros diez años de vida casi el mismo número de capítulos.(...) La esperanza de que mi vida transcurriese sin ulteriores sobresaltos, como parecían prometer mis primeras impresiones en Thornfield Hall, no se vio defraudada cuando fui adquiriendo mayor conocimiento del lugar y sus habitantes.
 
La señora Fairfax era, como aparentaba, una mujer de plácido carácter y amable por naturaleza, tenía una buena educación y mediana inteligencia. Mi discípula era una niña vivaz... 

Un bronco ruido de fuertes pisadas, aún lejanas pero claramente audibles, rompió el encanto de aquellos dulces rumores; un estruendo metálico que borraba de un plumazo mis ensoñaciones, como en una pintura el negro perfil de un roble o de un peñasco colocado en primer término rompe la armonía de los azules montes lejanos, del horizonte teñido por el sol y las nubes, donde la mezcla de colores adquiere todos los matices imaginables (...)




 Llevo casada diez años y sé bien lo que es vivir con quién amo más que a nada en el mundo. Soy supremamente feliz, porque lleno la vida de mi marido tan plenamente como él llena la mía. ninguna mujer puede estar más unida a su esposo de lo que yo lo estoy al mío; soy carne de su carne y alma de su alma. Jamás me canso de estar con Edward (...)




 Anne, Emily y Charlotte Brontë




  Charlotte Brontë nació en 1816 en el condado inglés de Yorkshire. Brontë publicó Jane Eyre el mismo año que apareció cumbres borrascosas de su hermana Emily.



Autora: Charlotte Brontë
Título: jane Eyre
Traducción del inglés: E. Vergara
Revisión de la traducción: Alejandro Pérez
Editado por: Círculo de Lectores
Nº Páginas: 527




 

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