sábado, 25 de mayo de 2013

El manuscrito carmesí. Antonio Gala




 En 1931, Francia encargó a una comisión de técnicos y eruditos el estudio, en el Protectorado de Marruecos, de las construcciones y la historia de Fez. De ellos, dos arquitectos se dedicaron a uno de los más trascendentales edificios de la ciudad: la mezquita la Karauín. Es el mayor templo de Marruecos y de todo el Magreb. Su origen fue un pequeño santuario que, en los inicios del siglo IX, construyó Fatima, la rica heredera de Mohamed Fihri, fugitiva de Kairuruán en una de las habituales conmociones de entonces.
 
 En la primera mitad del siglo XII, el almorávide Alí Ibn Yusuf construyó la actual mezquita que tiene diez mil metros cuadrados, y que durante varios siglos fue la sede de la Universidad de Fez, el centro intelectual más prestigioso de Marruecos. Su biblioteca, fundada en el XIII, conserva valiosísimos e irrepetibles ejemplares.




 Unos manuscritos destacaban de los demás por dos razones: por estar encuadernados a la perfección, como si una mano cuidadosa los hubiese depositado allí con esmero, y por su color carmesí, que el tiempo no había apenas empalidecido.
 
No te levantes tú, corazón, en mi contra también.
Una vez muerto, no te levantes, corazón: descansa.




Mi nombre y tú ya estáis
a salvo en el jardín:
fuera del tiempo, su maleficio
no os perturbará.
                           Boabdil



Autor: Antonio Gala
Título: El manuscrito carmesí

Premio Planeta 1990
Editorial Planeta, S.A.

Nº de Páginas: 611  
 









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