sábado, 13 de abril de 2013

Tesoros del Arte Japonés.



Período Edo (1615 - 1868)
 
La exposición está dividida en cuatro partes monográficas que recorren los diferentes aspectos del arte y la cultura en esta época japonesa, nacida de una maduración aislada durante un largo período de paz.
 


 Período Edo

  Para comprender mejor esta exposición, cuyas obras pertenecen al periodo Edo, seria esencial empezar a hablar de una época anterior donde germinó la inevitable secuencia de la historia. La unificación militar y política del país culmina en Japón más de un siglo después que en España.

 El nombramiento de Tokugawa leyasu con el titulo de shogun y el establecimiento del shogunato en Edo, actual centro de Tokyo, como núcleo nacional del poder gobernante, fue el inicio de la Pax Tokugawa que dominó durante 250 años la vida japonesa.


El Período Momoyama (1574-1615) es la época de los castillos construidos por los grandes jefes samurai, quienes necesitaban ostentar su poderío militar y material ante los demás en una lucha constante por la hegemonía nacional.


Aldea histórica de Japón, Shirakawago

 La llegada accidental del arcabuz traído por los portugueses naufragados en la isla de Tanegashima (1543), la presencia de San Francisco Xavier y la propagación del catolicismo (1549-1551) constituyen los primeros contactos de Japón con el mundo occidentales.


 La rápida introducción de las armas de fuego en medio de las guerras civiles causaría la aceleración lógica de su desenlace y estimularía las relaciones comerciales con los países occidentales, representados entonces, principalmente, por Portugal y España, y más tarde por Inglaterra y Holanda.

 El régimen feudal que establecieron los Tokugawa se basaba en la metafísica del confucionismo Chu Hsi, que justificaba un orden jerárquico del mundo humano en el que la distinción de clases sociales se establecía inmutable en el orden de los samurai, agricultores, industriales y comerciantes. 



 La paz establecida desde Edo trajo pronto el desarrollo tecnológico en la explotación del terreno para el cultivo. La economía de la época de Edo se basaba en un sistema de producción de arroz y predicaba la autosuficiencia de cada región.

  Sin embargo, la aparición de grandes ciudades como Edo, Kyoto y Osaka estimuló las actividades comerciales para suministrar los materiales necesarios para la vida de la población.

  El peso que tenían los mercaderes a comienzos del período Edo aumentó considerablemente y, junto con los ciudadanos ricos, empezó a construir una fuerza popular que se convirtió en el rasgo principal de la época.



 El comercio exterior, muy reducido durante esa época, continuó solamente con Holanda y China. La pérdida de oro y plata, producidos en abundancia en el período Momoyama debido a las compras de armas y seda, hizo restringir el volumen del comercio durante el sakoku.

 Sin embargo, el influjo de influencia extranjera en la cultura japonesa no cesó, y las presiones de otros países tales como Rusia, Inglaterra, Estados Unidos y Francia consiguieron finalmente la apertura del país, acompañada de complicadas guerras internas y externas que culminaron en el derrumbamiento del shogunato y la restauración del Emperador Meiji. 
 


La cultura Edo

 En la historia cultural de Japón existen dos períodos semejantes en cuanto a la asimilación profunda de la cultura extranjera y el posterior desarrollo de lo que se podría llamar japonización de la cultura. Estos corresponden, primero, a mediados del período Heian, siglos IX al XI y, segundo, al período Edo.

 Tras la suspensión del intercambio oficial con el continente chino y la creación y divulgación del silabario kana, la cultura de Heian alcanzó su madurez en el siglo X, tiempo en el que aparecieron obras literarias como el Cuento de Genji, y el yamato-e, un estilo de pintura netamente japonés.


Keisai Eisen. Casa de Té.

 La religión Zen, bien aceptada por los bushi en el período Muromachi (1392-1573), empieza a tener una dimensión más amplia a través de la creación de la ceremonia del té. Los maestros del té, como Sen-no-Rikyu o Furuta Oribe, eran maestros espirituales del gobernante y al mismo tiempo, creadores de los valores estéticos de la época.



La pintura Edo

 En pintura, la escuela que marcó estilo oficial del shogunato fue la de Kano. Desde la época de Muromachi (1392-1573) la familia Kano gozaba del patronazgo del shogun, y esta tradición continuó durante todo el período Edo.

 La pintura china, llamada kan-ga, y el yamato-e fueron las dos bases de la escuela. Las obras que se realizaron eran de grandes dimensiones, para adornar las puertas correderas y los biombos, a modo de particiones portátiles, que se utilizaban en los salones del castillo, del palacio o del templo. 



 El ukiyo-e nació y se desarrolló por la demanda y el gusto de las masas. Sus temas principales eran mujeres bellas, retratos de actores famosos del kabuki o luchadores de sumo, y los paisajes de su última etapa de evolución.

Keisai Eisen. La cortesana Hinamatsu. Victoria and Albert Museum, Londres

Una cortesana desfila por las calles del barrio donde se encuentra el burdel de Yoshwara en Edo (actual Tokio), casi sumergida por sus ropas abundantes y lujosamente estampadas. Su estilo de pelo y la ornamentación son típicos de los extremos de la coiffure de principios del siglo XIX muy de moda. 
 



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