domingo, 21 de abril de 2013

Caminos de Santiago y Santo Toribio. Cantabria



"Los que pasan saben a donde van
y el alma intuye la llegada..."




Cantabria forma parte del Camino de Santiago por la Costa, la más antigua de las rutas de peregrinación jacobeas y cuenta con el Monasterio de Santo Toribio de Liébana que, desde el año 1512, y por bula del Papa Julio II, se sumó a Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela como uno de los cuatro lugares del Cristianismo donde se puede obtener el jubileo mediante la peregrinación.

Tanto esta ruta como la del Camino Lebaniego discurren por las mismas localidades, por lo que muchos peregrinos aprovechan para ganarse ambos jubileos. A diferencia del resto, que se utilizan con periodicidad fija, el Jubileo Lebaniego sólo se celebra cuando la festividad del Santo Toribio, el 16 de abril, cae en domingo.

Durante el Año Santo los fieles acuden a venerar la reliquia del "Lignum Crucis", el fragmento más grande que se conserva de la Cruz de Cristo, y que llegó al Monasterio de Santo Toribio en el sigloVIII, huyendo de la invasión musulmana.

La Puerta del Perdón, que da acceso a la iglesia del monasterio, solamente se abre en el Año Santo y es por la que entran los peregrinos que ganan el Jubileo.

El Camino Jacobeo que atraviesa Cantabria y que forma parte del llamado "Camino de la costa" que, según los manuscritos, era muy transitado en la Edad Media para evitar el encuentro con los musulmanes, recogiéndose numerosas crónicas sobre el paso de peregrinos por tierras cántabras, entre ellos San Francisco de Asís en el siglo XIII.




El camino de Santiago por la costa
De Castro Urdiales a Laredo

El Haya de Ontón, el punto más occidental de Cantabria, es el acceso del peregrino a esta comunidad. Se atraviesan los pueblos de Otañes, Santullán y Sámano, y dejando atrás las ruinas del antiguo Hospital de Peregrinos se disfruta una bella panorámica de Castro Urdiales.

Castro es una villa marinera con una identidad histórica peculiar, cuyos orígenes se remontan a la prehistoria, donde se encuentra la mejor iglesia gótica de Cantabria, Santa María, y un castillo medieval, ambos situados en una zona privilegiada que se alza sobre el puerto.


Puerto de Castro Urdiales
 
En un extremo del Promontorio, en un lugar destacado, está situado el castillo-faro medieval, cuya utilidad era servir de fortaleza para la población castreña. En esta edificación tiene comienzo el popular rompeolas de Castro, que protege al puerto, zona de habituales paseos. La ermita de Santa Ana y la Casa Consistorial, del siglo XVIII, junto con las típicas calles del casco viejo, completan el conjunto histórico de la villa.

La ruta prosigue bordeando la costa, divisando espectaculares acantilados que se asoman al Cantábrico, hasta llegar a Guriezo. En este punto es posible continuar por el trazado principal hasta Rioseco, atravesando el camino de la ermita de Santa Isabel y el puente sobre el río Agüera, punto éste donde confluye con otro trazado alternativo, un camino que discurre por la ribera del río, llegando ambos a la iglesia de La Magdalena.

Desde Guriezo la ruta continúa hasta Liendo, emplazamiento donde se plantean dos alternativas diferentes para llegar a Laredo, bien atravesando el valle y dejando atrás la iglesia de Nuestra Señora de Liendo en Hazas, o bien através de caminos hasta la ermita de San Julián. La próxima parada es la localidad de Laredo.





Ruta de Carlos V                     
Laredo . Medina de Pomar              

            
De Laredo a Meruelo

La segunda etapa del Camino de la Costa enlaza las localidades de Laredo y Meruelo. La villa marinera de Laredo es popular no sólo en Cantabria, sino en toda España. Cuenta con una de las más bellas y extensas playas de toda la franja costera, la playa de La Salvé.

Destaca en Laredo la Puebla Vieja y El Arrabal, con sus estrechas y empredadas calles y un singular conjunto de edificaciones civiles y religiosas, muchas de época medieval, que componen el casco histórico conservado más extenso de Cantabria. La iglesia gótica de Santa María de la Asunción, situada en lo alto de la Puebla Vieja, domina y guarda Laredo.

En esta zona, de abundantes tabernas y tascas, donde se concentra la mayor vida social de la villa. En el calendario de fiestas anual destacan eventos como la Batalla de las Flores, el último viernes de agosto, o el Desembarco de Carlos V, en el mes de septiembre.



El camino prosigue desde Laredo hacia Colindres, desde donde se puede cruzar en barca hasta Santoña, o seguir la carretera por Cicero, Gama, Escalante y Argoños, rodeando las Marismas, de Santoña, humedal de gran importancia en la invernada y migración de numerosas aves acuáticas.

Desde Santoña, la ruta prosigue por las playas de Berria y Helgueras, hasta Noja. Allí, el itinerario principal se dirige al sur, hacia San Miguel de Meruelo, o bien puede tomarse una alternativa que sigue hacia el norte junto a la costa para continuar por la localidad de Isla. Ambas rutas confluyen en Bareyo, donde se puede admirar la preciosa iglesia románica de Santa María.



De Meruelo a Santander

Desde Bareyo, la próxima parada del Camino es la capital de Cantabria, Santander. Para llegar a este destino el caminante puede optar por dos trazados. El primero de ellos parte de Ajo y recorre la costa atravesando pueblos del municipio de Ribamontán al Mar, como Galizano, Loredo y Somo, situados al borde de la bahía.

Desde el último de ellos es posible tomar la tradicional "pedreñera", una lancha que une este municipio con la capital, y que ahorra al peregrino una gran caminata por el interior. También se puede optar por otra ruta, partiendo de la iglesia de Santa María de Bareyo, en dirección al albergue Güemes (La Cabaña del Abuelo Peuto) y visitando lugares de gran interés como Villaverde de Pontones, El Bosque, Solares o El Astillero y Camargo, situados ambos a la entrada de Santander.

Santander Palacio de la Magdalena

Moderna, cosmopolita y poseedora de una de las bahías más espectaculares del mundo. Los amantes de las playas encuentran en esta bahía de fina arena playas famosas como las de El Sardinero, la Magdalena o Mataleñas, entre otras, estando estas dos últimas integradas en dos parques ubicados en plena ciudad.

Además su distribución geográfica y arquitectónica ofrece innumerables posibilidades para pasear disfrutando del entorno como la Catedral, El Sardinero, Reina Victoria, el Paseo Pereda, Castelar y la zona marítima.





de Santander a Santillana del Mar

En esta etapa el peregrino se aleja un poco de la costa y recorre núcleos como Santa Cruz de Bezana, Mompía y Boo de Piélagos, desde cuya ría se llega al pueblo de Miengo. Ya en plena comarca de Besaya el núcleo más importante que se encuentra en Torrelavega, su capital, destacado centro comercial e industrial.

La próxima parada es la villa de Santillana del Mar, pero antes se pueden visitar otros núcleos cercanos como Suances.

Una vez en Santillana es imprescindible perderse por las empedradas calles de su casco antiguo, que datan de la Alta Edad Media y que conservan intacto todo su encanto. Sus numerosas y variadas posibilidades le han convertido en uno de los pueblos más bellos de España, por lo que es de obligada visita. 


Claustro de Santa Juliana

 
Encontramos en Santillana numerosas muestras arquitectónicas, entre las que destaca su Colegiata de Santa Juliana, situada en pleno casco urbano, que constituye el ejemplo más significativo del románico de Cantabria, así como abundantes ejemplos de casonas montañesas magníficamente conservadas.









Si por algo es mundialmente conocida Santillana del Mar es por poseer las cuevas prehistóricas más importantes, las cuevas de Altamira, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En la actualidad, y para proteger la conservación de sus pinturas originales están limitadas sus visitas, afortunadamente la construcción de un complejo Museistico que alberga su réplica, posibilita el conocimiento y la divulgación de esta espectacular muestra.


De Santillana del Mar
a San vicente de la Barquera
y Unquera

Esta quinta etapa introduce al peregrino en la costa occidental de Cantabria. Para llegar al próximo destino, San Vicente de la Barquera, se atraviesan localidades tan destacadas como Cóbreces, con su Monasterio Cisterciense, o Comillas, donde se puede disfrutar, ademas de sus playas, de importantes construcciones como el espectacular Capricho de Gaudí, o los edificios levantados durante el mecenazgo del Marqués de Comillas, como el Palacio de Sobrellano y su capilla panteón o la Universidad Pontificia.


El Capricho. Antoni Gaudí



En este pueblo se pueden tomar de nuevo dos alternativas al trazado: el histórico o uno más senderista, aunque en ambos se pueden contemplar bellas panorámicas y vestigios históricos, que bordean Valdáliga hasta llegar a San Vicente de la Barquera.

Próxima a esta localidad se encuentra el Parque Natural de Oyambre, uno de los ejemplos más destacados de ecosistema natural, en el que se mezcla la costa y los estuarios marinos con las verdes praderías y los bosques característicos de Cantabria.

En este hábitat conviven especies de gran valor como moluscos e invertebrados marinos, aves acuáticas e invernantes.


Palacio de Sobrellano, Comillas

En san Vicente se pueden disfrutar de numerosos atractivos, con sus playas de una gran belleza, o los exquisitos pescados y mariscos de sus aguas.

El casco antiguo, denominado Puebla Alta, de origen alto medieval, conserva importantes monumentos que nos informan del pasado de esta villa marinera. Se puede visitar la iglesia de Santa María de los Ángeles, ejemplo del arte gótico en Cantabria, en cuyo interior se encuentran los sepulcros de la familia Corro, destacando la figura de uno de sus integrantes, una de las mejores piezas de la escultura funeraria española renacentista.


Ángel Blanco. Cementerio de Comillas


Portalada del Cementerio




El Castillo del Rey, con sus conservadas murallas, es otro de los atractivos de San Vicente de la Barquera. Situado en lo alto de la villa, su cometido era servir de defensa ante posibles invasiones de otros pueblos, como los normandos y vikingos. Ha sido restaurado y abierto al público para su visita, acogiendo exposiciones y un Centro de Interpretación.




 El Camino de Santo Toribio
 De san Vicente de la Barquera
 a Quintanilla


San Vicente de la Barquera es un punto común de las rutas del Camino de Santiago por la Costa y del Camino Lebaniego. En él los peregrinos deciden si continuar hacia Santiago, cruzando ya los últimos pueblos de Cantabria, como son Pesués y Unquera, bordeando las espectaculares rías de Tina Menor y Tina Mayor, o si por el contrario deciden adentrarse en la comarca lebaniega hasta llegar al Monasterio de Santo Toribio.

Para llegar a venerar la reliquia del Lignum Crucis, una vez dejada atrás la localidad de San Vicente de la Barquera, el primer municipio que encontramos hacia el interior es el de Herrerías.

Se cruzan las localidades de Gandarilla, Bielva, muy próximo al embalse de Palomera, y Cades, situadas todas ellas en la cuenca del río Nansa. De Cades son muy populares su ferrería, que ha sido recuperada y en la que es posible conocer el proceso de forjado y moldeo del hierro, y la casona de Rubín de Celis.

Junto al curso del río Lamasón discurre el viejo camino de comunicación con la comarca de Liébana. La capital de este municipio es la localidad de Quintanilla, que en la Edad Media fue lugar de realengo y en la que aún se conservan destacados restos del románico.




De Quintanilla a Potes

La siguiente etapa del Camino Lebaniego enlaza Quintanilla de Lamasón con Potes, capital de la comarca de Liébana. En este recorrido los peregrinos cruzan la localidad de Cicera, por el Collado de Arceón, hasta llegar a Lebeña, un tramo entre naturaleza de 8 km de longitud, con desniveles de 500 m en la subida y 700 m en la bajada.

El camino alternativo por carretera exige proseguir hasta la localidad de La Hermida. En Lebeña se encuentra la iglesia de Santa María, una de las mejores representaciones del mozárabe español en Cantabria. 



Desde Cillorigo, concretamente desde la localidad de Tama, a Potes existe una senda paralela a la carretera, denominada "Camino de Campañana", que discurre junto al río Deva y por el que se puede disfrutar de toda la belleza de los prados lebaniegos.

Durante el camino aparece la desviación al pueblo de Colio, lugar donde se conservan los restos de una antigua Escuela de Caballería. Ojedo es la puerta de entrada a Potes, capital de la comarca lebaniega y uno de los núcleos turisticos más importantes de Cantabria.

De Potes hay que destacar su entorno, las calles empedradas características del Barrio Viejo, su Torre del Infantado, de origen medieval, y sus casonas. en una de ellas nació el compositor y músico Jesús de Monasterio.



En su casco urbano se conservan dos iglesias advocadas a San Vicente, la más antigua data del siglo XIV, de estilo gótico tardío, y la nueva que fue construida en el siglo XIX ante el declive de la antigua, de la quedestacan en especial sus retablos barrocos.

Liébana ofrece además una peculiar gastronomía. Su ubicación en plenos Picos de Europa, la abundancia de pueblos que respetan y guardan sus costumbres, y la existencia de un peculiar microclima, hace posible cultivar gran variedad de verduras, frutas y legumbres que en esta comarca conservan su sabor peculiar.

Con estos productos se elaboran guisos como el cocido lebaniego, uno de sus platos estrellas, en el que los embutidos procedentes de las matanzas caseras ocupan un papel destacado.



Otros de sus productos más característicos son los quesos, como el queso picón Bejes-Tresviso, o los quesucos de Liébana, que tienen denominación de origen. El orujo, elaborado artesanalmente según la tradición lebaniega, es el licor típico alrededor del cual se celebra una gran fiesta el segundo fin de semana de noviembre.

todos estos productos, y muchos más, es posible encontrarlos en los habituales mercados de los lunes, en los que los lugareños de la zona acuden a esta cita tanto para vender como para comprar. 


De Potes a
Santo toribio de Liébana

Junto a Potes, en la localidad de Turieno, se encuentra el monasterio de Santo Toribio de Liébana, fundado en el siglo VII, y considerado el monasterio más antiguo de España donde el culto se ha mantenido ininterrumpidamente.

Su advocación original fue a San Martín de Torus (de donde procede "San Martín de Turieno"), cambiando a la de Santo Toribio en el siglo IX. El monasterio fue un importante centro de pensamiento de su época, destacando la figura de Beato de Liébana, autor de las "Comentarios al Apocalipsis de San Juan", en el siglo VIII.



En el monasterio se guarda la Vera Cruz o "Lignum Crucis", el mayor fragmento conocido de la cruz de Cristo que Santo Toribio trajo de Tierra Santa. Entorno a esta reliquia comenzaron muy pronto las peregrinaciones de cristianos de todos los lugares.












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