sábado, 20 de abril de 2013

Aurora Bautista . (1925-2012) . Símbolo del Cine Español .



Aurora Bautista



Aurora Bautista Zúmel nació en Villanueva de los Infantes (Valladolid), el día 15 de octubre de 1925.
Cursó estudios de arte dramático con Guillermo Díaz-Plaja y Marta Grau en el Instituto del Teatro de Barcelona.



Debuta en 1945 con la compañía del teatro Español de Madrid, con la obra "El sueño de una noche de verano" de William Shakespeare.

 


También en teatro interpreta las obras: "La conjuración de Fiesco", 1946, de Friedrich Schiller. "El monje blanco",1946, de Eduardo Marquina. "El sí de las niñas", 1948, de L. Fernández de Moratín. Con José Tamayo y Luis Escobar: Antígona, Medea, Fuenteovejuna, La gata sobre el tejado de zinc y Yerma




En cine con la productora Cifesa trabajó bajo la dirección de Juan de Orduña en "Pequeñeces" (1950) con Guillermo Marín. "Agustina de Aragon" (1950) con Fernando Rey. "Teresa de Jesús" (1961). "Condenados" dirigida por Manuel Mur Oti con Carlos Lemos y José Suarez.



En 1961 viajó a América y en México interpretó las obras ""La maestra milagrosa" y "La zapatera prodigiosa" de Federico García Lorca en teatro. En Argentina rodó la película "las ratas".



En 1963 regresó a España. En 1964 protagonizó junto a Carlos Estrada "La tía Tula" de Miguel de Unamuno, dirigida por Miguel Picazo.



De nuevo en México en 1967 protagonizó una nueva versión de "El derecho de nacer". En España rodó la mini serie para televisión española "Cristóbal Colón" coproducida por TVE y la RAI, en que encarnaba a Isabel la Católica.





Locura de amor. Aurora Bautista y Fernando Rey





Interpretó la obra de Mario Vargas Llosa "La señorita de Tagna", obra por la que recibió el galardón a la mejor actriz de los Premios de teatro Ciudad de Valladolid en agosto de 1984.



Tuve el inmenso honor de verte convertida en Mamaé. Para mi la Señorita de Tagna siempre serás tú, inolvidable y maravillosa. Mi querida tía Tula.


Agustina de Aragón. Virgilio Texeira y Aurora Bautista






Soneto final

Por desplumar arcángeles glaciales,
la nevada lilial de esbeltos dientes
es condenada al llanto de las fuentes
y al desconsuelo de los manantiales.
Por difundir su alma en los metales
por dar el fuego al hierro sus orientes,
al dolor de los yunques inclementes
lo arrastran los herreros torrenciales.
Al doloroso trato de la espuma,
al fatal desaliento de la rosa
y a la acción corrosiva de la muerte
arrojado me veo, y tanta ruina
no es por otra desgracia ni por otra cosa
que por quererte y solo por quererte.

                                                             Miguel Hernández







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