jueves, 14 de marzo de 2013

Real Jardín Botánico de Madrid



Paseo por el Jardín Botánico de Madrid



Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
como una lengua llena de guerras y de cantos.

Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
y desvía las flechas latentes de los pájaros.



 

Calendario de otoño

En la apariencia de los inicios otoñales todo parece igual, pero todo ha cambiado. Por la noche los cielos son más profundos, de un azul más profundo, como si los hubieran deshollinado. Las noches se enfrían y el aire se vuelve fino. El cambio se nota sobre todo cuando un buen día uno se siente resfriado. Los resfriados de otoño son desagradables, porque es dificil saber su causa. Se siente uno resfriado y descubre entonces que ha llegado la hora de cerrar las puertas, de encender algo de fuego, de buscar un rincón amable, recogido. Josep Pla. Equinoccio de otoño. 
 




   
 

El ruiseñor aún canta con la misma dulzura de ayer,
más las flores que otrora amó ya no parecen en absoluto las mismas.






Aunque en mi morada la densa niebla me oculta el variado esplendor palaciego,
todavía oigo el canto del ruiseñor proclamando que es primavera.


                                   

  El bambú hueco del que surge una música tan dulce de los viejos tiempos
ahora incita al ruiseñor primaveral a emitir un canto siempre nuevo.


                             



Cuando el ave primaveral con tanto sentimiento repite su canto que recuerda el pasado
¿da a entender que las flores de ahora no tienen la belleza que tuvieron entonces?.
 





Me quejaré entonces al bello tono malva de las flores de glicina,
aunque nada me agrade que hayan alcanzado al pino.
 


 



 




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