viernes, 22 de marzo de 2013

Heroínas.




Fundación Caja Madrid


La historia del arte occidental abunda en imágenes de mujeres seductoras, complacientes, sumisas, sometidas. Heroínas es una antología de mujeres fuertes: activas, independientes, creadoras, triunfantes. O bien, para usar una palabra clave de la agenda feminista en las últimas décadas, esta exposición se interesa por aquellas figuras que pueden ser fuentes de "empoderamiento" (empowerment) para las propias mujeres.


Marina Abramovic. El héroe II, 2008.


Los inventarios de heroínas tienen una larga historia, desde los primeros catálogos de mujeres célebres de Hesíodoto y Homero, donde ellas sólo figuraban como ornamento del varón, a título de madres o hijas, esposas o amantes de héroes y dioses.


 Edgar Degas. Jóvenes espartanas desafiando a sus compañeros, 1860.


El primer compendio de mujeres ilustres elegidas por sus propios méritos fue el De claris mulieribus de Boccaccio, que seguía la huella del De viris illustribus de Petrarca. Inspirada por el texto de Boccaccio, pero decidida al mismo tiempo a corregir su punto de vista, Christine de Pizan escribió en 1405 la primera defensa de las mujeres llevada a cabo por una mujer: El libro de la ciudad de las damas.

William-Adolphe Bouguereau.


Esta exposición es también una especie de "ciudad de las mujeres" centrada especialmente en el ciclo de la modernidad, desde el siglo XIX hasta la actualidad. Siguiendo un orden, no cronológico, sino temático, explora los escenarios y las vocaciones de las heroínas: la iconografía de la soledad, el trabajo, el delirio, el deporte, la guerra, la magia, la religión, la lectura y la pintura. 

Berthe Morisot. Autorretrato, 1885.


En cada capitulo, de la exposición se yuxtaponen obras de distintas épocas, lenguajes y medios artísticos para provocar una reflexión sobre lo que cambia y lo que permanece a través de esas diferencias. 





Tomando algo en Living in London




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