viernes, 25 de enero de 2013

Alegría. José Hierro (1922 -2002)




ALEGRÍA

Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía.

Era alegría la mañana fría
y el viento loco y cálido que embiste.
(Alma que verdes primaveras viste
maravillosamente se rompía.)

Así la siento más. Al cielo apunto
y me responde cuando le pregunto
con dolor tras dolor para mi herida.

Y mientras se ilumina mi cabeza
ruego por el que he sido en la tristeza
a las divinidades de la vida.
            
                                                                      José Hierro




VERANO

Caído mi cuerpo,
verano, en tu lomo,
llueven a mi carne
flechas de oro,
músicas calientes,
vinos rojos,
ritmos desbordados
de tu oscuro fondo.
(Pegado a la tierra
yo los oigo.)

¡Oh, cantar, cantarte,
comprenderlo todo,
ir a todo, ser
materia de todo,
saber para siempre
que aunque yo esté solo,
solo con la vida,
nunca estaré solo!

                                                             José Hierro




OTOÑO

Otoño de manos de oro.
Ceniza de oro tus manos dejaron caer al camino.
Ya vuelves a andar por los viejos paisajes desiertos.
Ceñido tu cuerpo por todo los vientos de todos los siglos.

Otoño, de manos de oro:
con el canto del mar retumbando en tu pecho infinito,
sin espigas ni espinas que puedan herir la mañana,
con el alba que moja su cielo en las flores del vino,
para dar alegría al que sabe que vive
de nuevo has venido.
Con el humo y el viento y el canto y la ola temblando
en tu gran corazón encendido.

                                                                  José Hierro




SERENIDAD
 ( Cielo gris)

Cielo gris, amigo,
 cielo gris.

Sereno latido
 de la tarde, amigo,
cielo gris.


Qué ramas, mecidas
del viento, suspiran
por el cielo gris.


Cuántos pinos suben
sus copas de nubes
hacia el cielo gris.

Todo es lejanía.
Abajo el mar riza
su amargo marfil.

Éxtasis divino.
Cielo gris, amigo,
cielo gris.

                                                                   José Hierro



ALUCINACIÓN

Amanece. Descalzo he salido a pisar los caminos,
a sentir en la carne desnuda la escarcha.
¡Tanta luz, tanta vida, tan verde cantar de la hierba!
¡Tan feliz creación elevada a la cima más alta!
Siento el tiempo pasar y perderse y tan sólo por fuera de mí se detiene.

Y parece que está el universo encantado, tocado de gracia.

¡Tanta luz, tanta vida, tan frágil silencio!
¡Tantas cosas eternas que mellan al tiempo su trágica espada!

¡Tanta luz ,tan abiertos caminos!
¡Tanta vida que evita los siglos y ordena en el día su magia!

Si la flor, si la piedra, si el árbol, si el pájaro;
si su olor, su dureza, su verde jadeo, su vuelo entre el cielo y la rama.
Si todos me deben su vida, si a costa de mí, de mi muerte es posible su vida,
a costa de mí, de mi muerte diaria...

¡Tanta luz, tan remoto latir de la hierba...!
(Descalzo he salido a sentir en la carne desnuda la escarcha.)

¡Tanta luz, tan oscura pregunta!
¡Tan oscura y difícil palabra!
¡Tan confuso y difícil buscar, pretender comprender y aceptar,

y para lo que nunca se para...

                                                                        José Hierro



José Hierro del Real


José Hierro nace el 3 de abril de 1922 en Madrid en la calle Andrés Borrego, nº 18-20. A los dos años se traslada toda la familia a Santander por cambio del destino del padre.

1936-39 Vive la Guerra Civíl en Santander con su familia.

1936 - 1938 Lee en francés a los principales poetas simbolistas y post-simbolistas (Baudelaiere, Mallarmé y Valéry), haciendo de Las flores del mal uno de sus libros de cabecera.

1944 En enero, José Hierro sale de la prisión de Alcalá de Henares. El 27 de marzo fallece su padre Joaquín Hierro.

1944 - 1946 Reside en Valencia junto a José Luis Hidalgo y Jorge Campos.

1951 Roger Noël-Mayer traduce al francés una breve antología de poemas de José Hierro, prolongados por Manuel Arce, con el título de Poémes (Pierre Seghers. Paris).

2002 Fallece el 21 de diciembre, a las 14.30 h., en la habitación 410 del Hospital Carlos III de Madrid.




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