sábado, 29 de diciembre de 2012

Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente.






La exposición reúne una selección de ciento setenta obras procedentes del Musée du Louvre de París y de los principales museos arqueológicos italianos, entre ellos el Museo Archeologico Nazionale Etrusco di Villa Giulia, los Musei Capitolini di Rome y el Musei Gregoriano Etrusco di la Ciudad del Vaticano.



El misterio etrusco
  
Ya en la Antigüedad el historiador griego Heródoto afirmaba que se trataba de un pueblo oriental que había emigrado desde Asia Menor y se había establecido en la Toscana.
 
Asentados a principios del primer milenio a.C en el amplio territorio de la Italia central tirrena delimitado por los ríos Tiber y Arno, y muy rico en recursos naturales, los etruscos llegaron a ocupar, en el momento de máxima expansión, grandes áreas del valle del Po, hasta el Adrático, y parte de la Campanía costera.

Incluso Roma estuvo sometida a la influencia política y cultural de Etruria bajo la dinastía etrusca de los Tarquinos, que reinaría en Roma entre el final del siglo VII a.C y el último decenio del siglo VI a.C.




El nacimiento de las aristocracias
 
El largo y complejo proceso que llevó al establecimiento de la realidad étnica y territorial que hoy llamamos Etruria dio lugar en el siglo VIII a.C. a un ordenamiento de la sociedad etrusca basado en la diferenciación económica.




La época de los príncipes
 
Entre la segunda mitad del siglo VIII y principios del VI a.C. el período llamado "orientalizante", nace y se consolida el poder de los príncipes. El aprovechamiento cada vez más "moderno" y eficiente de sus yacimientos mineros atraería a griegos y fenicios, interesados en establecer contactos e intercambios entre el mundo oriental y el occidental.

 Por medio de estas relaciones comerciales llegan a Etruria los estilos y las costumbres de la fastuosa y refinada vida en las cortes orientales, pronto asimilados por las clases aristocráticas. Los príncipes etruscos emulan el ceremonial griego asociado al consumo del vino y al banquete y exhiben objetos de prestigio, especialmente valiosos, para hacer ostentación de su riqueza.
 



La civilización urbana
 
Un profundo cambio de carácter social se advierte en el territorio etrusco -y también en la Roma gobernada por los Tarquinios -entre el final del siglo VII y el comienzo del VI a.C. Las oligarquías nobles pierden poder a causa de una distribución más equitativa de la riqueza y la aparición de una nueva sociedad urbana formada por individuos libres, en cuyas manos se va concentrando la actividad artesanal y comercial.



Se construye una original arquitectura pública monumental y se erigen templos ricamente decorados con estatuas y elementos arquitectónicos en terracota. los etruscos fueron un pueblo particularmente entregado a las prácticas religiosas, entre las que destaca el arte de la adivinación a partir del examen de las vísceras de animales sacrificados o por el vuelo de los pájaros.
 
Son destacables los abundantes depósitos votivos hallados en los templos, con figuras de bronce, cerámicas etruscas e incluso magníficos vasos griegos.
 

Sarcófago etrusco con pareja de esposos


La ciudad de los muertos
 
Si algo caracteriza la civilización etrusca con sus necrópolis, fiel reflejo de las ciudades y moradas de los vivos. El culto a la muerte y la creencia en que el difunto subsistía en el mundo de ultratumba exigían decorar las tumbas con un ambiente doméstico y equiparlas con todo lo necesario para "habitar" en ellas.
 
La transformación social que se produce a partir del siglo VI a.C. se aprecia también en la necrópolis. En lugar de los grandes túmulos principescos del período orientalizante, ahora se extiende un nuevo tipo de tumba, con una o varias cámaras que acoge a los miembros de una misma familia noble, inhumados en grandes sarcófagos sobre los que se representa la figura del difunto reclinado: las mujeres vestidas  con suntuosos ropajes y los hombres, con mantos drapeados que dejan el busto al descubierto.
 


Tumba etrusca de los relieves,tipo túmulo del siglo IV a.C. descubierta en Cerviteri cuya disposición esta organizada en función de un plan urbanístico análogo al de una ciudad, con sus barrios, calles y plazuelas. Para asegurar al difunto una eternidad feliz, el sepulcro reproduce, el continente y el contenido, el ambiente que le rodea en esta vida.



Tarquinia tumba de los Leopardos, siglo V a.C. Los banquetes funerarios nos han trasmitido una imagen de los etruscos como la de un pueblo aficionado al lujo y a la buena vida, incluso más allá de la muerte.
 
La decoración de muchas de sus tumbas parece confirmar esa imagen sibarita. Es el caso, por ejemplo, de la llamada "Tumba de los Leopardos, de inicios del siglo V a.C. así llamada por los felinos que decoran la parte superior de sus muros.

Museo Capitolino. Roma


Musée del Louvre. París







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