jueves, 6 de diciembre de 2012

¡Navidad!



La primera postal de Navidad fue dibujada en 1843 en Inglaterra por John Calcott Horsley. La postal fue encargada por Sir Henry, que deseaba saludar a sus amigos con un motivo navideño, y mostraba una familia feliz bendiciendo la mesa.
 

La postal de la que se hicieron mil copias,
fue impresa en blanco y negro y luego coloreada a mano.


Inari, Finlandia

 Las desiertas abarcas
(por el cinco de enero)

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraba los días
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocio.

Por el cinco de enero, 
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono, 
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.
                                               Miguel Hernández
 
Contemplando el paisaje

María madre

La Virgen,
sonríe muy bella.
¡Ya brotó el rosal,
que bajó a la Tierra
para perfumar!

La Virgen María
canta nanas ya.
Y canta a una estrella
que supo bajar
a Belén volando
como un pastor más.

Tres reyes llegaron;
 cesa de nevar.
¡La luna le ha visto,
cesa de llorar!
Su llanto de nieve
cuajó en el pinar.

Mil ángeles cantan
canción de cristal
que un clavel nació
de un suave rosal. 
                                       Gloria Fuertes

  


Jesús, el dulce, viene...

Jesús, el dulce, viene...
Las noches huelen a romero...
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!

Palacios, catedrales,
tienen la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría...
Más la celeste melodía
suena fuera...
Celeste primavera
que la nieve, al pasar; blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma...

¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!
                                        Juan Ramón Jiménez
  


¡¡Feliz Navidad!!





No hay comentarios:

Publicar un comentario