lunes, 17 de diciembre de 2012

Tabernas de Madrid. La Bola.




La tentación de un Rey


Un Lugar entrañable,
una Comida inolvidable
en el Madrid más Clásico




La Bola. Taberna
C/ Bola, 5 Madrid


Una historia con sabor

Cuentan los cronícones de la Villa y Corte que hacía 1.802 existía una botillería en la calle de la Bola esquina a la de las Rejas ( hoy Guillermo Rolland). Era un pequeño local frecuentado por obreros y estudiantes.

En 1.870 lo transformó en restaurante "La Rayúa" una asturiana de pro, auténtica matriarca de esta dinastía familiar, los Verdasco que, a lo largo de varias generaciones, sigue regentando el Restaurante Taberna La Bola.





En este momento, es cuando el cocido madrileño y la familia Verdasco comienzan su larga andadura que dura ya, mas de un siglo.

Cuentan también los periódicos de principio de siglo que en La Bola se podían comer tres tipos de cocido: a las doce del medio día, el de 1.15 pesetas, para obreros y empleados; a la una de la tarde, el de 1.25 pesetas, que ya llevaba gallina, y era el preferido de los estudiantes; y a partir de las dos, el de carne y tocino, elegido por periodistas y senadores.





También era sabido, aunque no publicado, la predilección de la Infanta Isabel (conocida como La Chata) por el cocidito de La Bola. para los transeúntes de la época -y para los que comían en las aceras, dado lo lleno que estaba el local- resultaba habitual ver delante de la Taberna el carruaje de Palacio que venía a recoger los pucheros para la Infanta y su hermano Alfonso XII.





Cuando se habla de Cocido Madrileño, surge el nombre de una familia, los Verdasco y, junto a ellos, el de La Bola y La Cañada, dos de sus locales. En ambos, siguiendo la tradición familiar, el cocido madrileño se cocina en su puchero de barro individual y al fuego lento del carbón de encina.



Una tentación real


Tan tentador es este cocido, que es apetecido por gentes de toda laya y gozar, en consecuencia, del consenso general de todos los madrileños, por encima de las consideraciones sociales.

Todo es curioso en este plato, desde la forma de cocinarlo a la de comerlo.

Primero nos traen un plato con fideos donde nos volcarán el caldo del puchero de barro y nos tomaremos una sopa que tiene una propiedad reparadora, que nos hace ver las cosas desde otro punto de vista, con más optimismo. Hemos terminado la sopa y llega el segundo vuelco, de entre los garbanzos emerge una punta de morcillo, un trozo de gallina, patata, un cuadrado de tocino y sí buscamos bajo los garbanzos veremos que también hay chorizo y hueso de jamón. Un camarero nos trae el repollo para acompañar y algo más: tomate especiado con comino, guindillas y cebolleta que son el acompañamiento perfecto para tan suculento plato.

El postre más destacado, aunque no el único, son los buñuelos de manzana con mermelada y helado. También podemos tomar arroz con leche, sorbete etc...







A gusto de todos

La Bola está situada en el centro de Madrid, y el paso de los años y las gentes de toda condición  que han desfilado por sus comedores, hacen que este restaurante sea un fiel reflejo del ambiente de bullicio que se vive en el centro de una gran ciudad como Madrid.





En La Cañada la tranquilidad reina por todos lados. Situado a pocos kilómetros de Madrid, cerca de un importante centro empresarial y de ocio, en plena naturaleza.
Dos ambientes diferentes unidos por la tradición de una familia que hace que el rito de comer un buen cocido siga vivo en nuestra mesa.


Receta del Cocido Madrileño


Ingredientes


Patatas, Garbanzos, Chorizo, Tocino
Carne de Morcillo, Gallina,
Hueso de Jamón, Repollo y Fideos.



Preparación


Poner los Garbanzos en remojo
la noche anterior.

En un puchero de barro, hacho a mano,
se introduce el codillo de Jamón,
la carne de Morcillo, el Tocino, el Chorizo,
la Gallina y los Garbanzos.

Antes de terminar la cocción,
añadir las patatas y la sal.

Cocer y rehogar la verdura con aceite y ajo.
Cocer los fideos con un trozo de chorizo.  

Los garbanzos se sirven junto con un plato
de guindillas en vinagre, cebolletas
y un cuenco de tomate con comino.







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