domingo, 16 de diciembre de 2012

El París de Anglada-Camarasa (1871 - 1959)



El París de Hermenegildo Anglada Camarasa (1871-1957)
Blanquerna Librería Catalana


Época catalana (1885 - 1894)

En su primera época Anglada-Camarasa ya expuso en diversas ocasiones desde 1888, centrándose en paisajes al estilo de Modesto Urgell, de quién fue alumno y al que siempre reconocería como su verdadero maestro, pese a haber tenido otros profesores importantes como José Planella y Tomás Moragas.



Primera Época de París (1894 - 1904)
 
Después de cinco años de lucha durísima en París, durante los cuales asistió a la Academia Julian, Anglada enfiló al terminar el siglo una carrera internacional fulgurante basada en sus visiones irisadas del París nocturno, personal aportación al Pot-Impresionismo internacional y al Modernismo catalán.



Segunda Época de París (1904 - 1914)

Tras un breve viaje a Valencia, Anglada sintetizó en su arte influencias del decorativismo del folklore hispánico, intensificó sus éxitos por toda Europa y contactó especialmente con la sensibilidad de la moderna escuela rusa. Gorki, Diaghliev, Meyerhold o Kandinsky tuvieron por Anglada admiración.



Primera Época mallorquina (1914 - 1936)

Instalado en Mallorca junto a varios de sus discípulos americanos de París, Anglada se volcó hacia el rutilante paisaje de la isla. El cambio de sentido sufrido por el arte europeo a raíz de la Primera Guerra Mundial le hizo orientar su carrera hacia Estados Unidos, donde fue admirado y expuso frecuentemente.



Época de Montserrat (1936 - 1939)
 
Sorprendido en Barcelona por la Guerra Civil, y caída Mallorca en manos de los "nacionales", Anglada, republicano y masón, halló en la insólita orografía de Monserrat -donde residió por especial concesión de la Generalitat de Catalunya- una nueva y fecunda temática muy acorde con su complejo decorativismo.



Época de Pougues-Les-Eaux (1939 - 1947)

En su exilio francés Anglada, más que incorporar nuevos aspectos de su obra, reiteró con brillantez su temática anterior, aunque las adversidades de la Segunda Guerra Mundial y su ya avanzada edad terminaron por desconectarlo definitivamente de la linea más viva del arte internacional contemporáneo.



Segunda época mallorquina (1947 - 1959)

De vuelta a Mallorca, Anglada pintó de nuevo su isla de adopción hasta que un accidente le obligó a dejar los pinceles. Fue colmado de honores oficiales por el nuevo régimen político.




La disolución de las formas

Hermenegildo Anglada-Camarasa surgido de la oleada simbolista a la que se apróximo desde su instalación en París a finales del siglo XIX, en el camino inmediatamente interior al advenimiento de la abstracción en la pintura internacional de comienzo XX.
Cuando Anglada triunfaba en Europa -y triunfó espectacularmente-, Vasili Kandinski, antes de alcanzar un reconocimiento mundial más o menos generalizado como creador de la pintura abstracta, tenía en mucha consideración los pasos que el pintor catalán estaba dando hacia la casi disolución de las formas en unas sinfonías de colores que en sus cuadros apenas esbozaban escenas concretas, que solían tomar como pretexto aspectos brillantes y frívolos del París nocturno.
 



 

Palacio de Versalles, Neptuno

A Anglada le importaba mucho más la pintura pura que lo que se podía contar con ella. Había vivido una época en la que la pintura sin "asunto" era algo impensable y mal visto por la Academia. Él, sin embargo, no era ni un narrador ni un moralista, era un pintor que gozaba hallando combinaciones cromáticas, verdaderos acordes, que expresaban un concepto de belleza. Su mecanismo creativo mental, y hasta su credo estético, estaban más cerca de los de un compositor que de los de un escritor, y por eso la anécdota en sus cuadros cada vez era entonces menos perceptible y en ellos, en cambio, un puro magma cromático entraba en ebullición de forma espectacular para conformar él solo el contenido esencial de su creación artística. No es que  lo que aquella pintura reflejaba careciera de interés pero era un valor colateral, un "mensaje" que el pintor trasmitía casi sin proponérselo.


Palacio de Versalles. París

Anglada-Camarasa lo tenía todo para haber entrado en la relación oficiosa de los grandes artistas intocables del siglo XX, pero entonces no lo hizo. Anglada era un extraordinario pintor, tenía una personalidad humana arrolladora, un liderazgo natural que le hacía alimentar cantidad de discípulos: su obra estaba, en los orígenes de la abstracción pictórica, y el primer Kandinski lo admiraba, como otras grandes figuras del arte y la cultura europeos de principios del siglo XX, como Máximo Gorki, Diaghilev o Meyerhold. En cambio, tras la Primera Guerra Mundial el nombre del pintor se desvaneció en gran parte de Europa, aunque en contrapartida fue reclamado insistentemente desde los Estados Unidos.






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