sábado, 29 de diciembre de 2012

Durero (1471 - 1528)






Albrecht Dürer, el artista alemán más importante del Renacimiento y uno de los más grandes de todos los tiempos. Nació en Nuremberg el 21 de mayo de 1471, hijo de Albrecht llamado el Viejo -para distinguirlo de su célebre hijo- y de Bárbara Holper, el tercero de su larga serie de dieciocho vástagos. Sólo tres de ellos, sin embargo llegaron a la edad madura, varones los tres: Albrecht, Endres y Hans, que será también pintor y morirá en Cracovia, donde era pintor de corte del rey Segismundo I de Polonia.

El padre de Durero no era originario de Nuermberg sino que había llegado a esta ciudad a los veintiocho años, tras un largo período de formación durante el cual había viajado por Alemania y por la región de Flandes: procedía de la lejana Hungría.
                                                                                                           
Siempre es conveniente recordar que fue un hombre eminentemente preocupado por el hecho de enfrentarse con los retos que estética y técnicamente se le planteaban; no en vano este formidable autor del Renacimiento en Alemania se debatió entre la antigua y prestigiosa tradición gótica bajomedieval de su país y las nuevas corrientes que llegaban de la Italia del Quattrocento y del primer Cinquecento.J.J. Luna
                                                                                   



La exposición se articula a través de ocho grandes apartados:

I. Introspección y aprendizaje. Partiendo de su autorretrato, se muestra la visión que tenía de si mismo y su proyección exterior, así como los años de formación y su primer viaje a Italia, donde pudo conocer la obra de los maestros del Quattrocento.

II. Recreación de la Naturaleza. La fascinación de Durero por la representación de las plantas, animales y paisajes le llevó a recrearla con el mayor realismo posible pero también desde una óptica intelectual. Sus estudios, con valor autónomo como obra de arte, le servirán también  para composiciones en otros medios.

III. El arte de la estampa. La maestría técnica y conceptual de Durero llegó a cotas hasta entonces nunca alcanzadas, convirtiendo sus estampas en obras maestras equiparables a las de cualquier otra técnica artística, y en vehículo de  difusión del pensamiento humanista.

IV. Imágenes de devoción. Con sus entalladuras (grabados en madera) consiguió crear modelos de representación iconográfica, expresión de una nueva religiosidad y portadores de nuevos valores morales que alcanzaron una extraordinaria difusión.

V. Desnudo y proporción. El estudio y representación del desnudo atrajo a Durero durante toda su vida, y a él dedicará una buena parte de su actividad. Su obra reúne casi todas las posibilidades de representación del desnudo que se le brindaban al artista en los primeros años del siglo XVI, tanto en el ámbito religioso como el profano.

VI. Dibujo y pintura. El proceso creativo de Durero se caracteriza por el extremado rigor de sus planteamientos, en los que encontraba necesario analizar con minuciosidad las diferentes facetas presentes en la obra de arte.

VII. Retratos. En ellos se aprecia su pericia como retratista, capaz de captar por igual la apariencia exterior y el carácter del retrato. Breves apuntes a pluma, minuciosos dibujos a punta de plata o a carboncillo, entalladuras de gran formato y óleos sobre tabla, conforman un panorama formalmente muy diverso pero sin embargo de gran coherencia interna, revelada por una forma de mostrar la efigie, del retrato de expresión contenida.

VIII. Imperio y reforma. En el último ámbito de la exposición se muestra tanto su trabajo al servicio del emperador Maximiliano I como las imágenes religiosas en las que puso de manifiesto su evolución desde el Catolicismo a los postulados de la Reforma.










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