viernes, 7 de diciembre de 2012

De Canaletto a Kandinsky.


Paul Gauguin. Idas y venidas, Martinica, 1887.

Dentro de la línea coleccionista que ha caracterizado a los miembros de la familia Thyssen_Bornemisza, de la que en esta ocasión se presenta un conjunto de obras cuidadosamente elegidas, tiene entre muchos alicientes el de mostrarnos una panorámica donde se dan cita diversos aspectos de la pintura del XIX. Entre las numerosas escuelas, focos artísticos y paisajes que se han reunido destaca, obedeciendo a una decisión personal, la pintura española.


Canaletto. La Escuela de San Marcos, ca. 1765

La exposición comienza en el siglo XVIII con una selección de "vedute" de las ciudades de Venecia y Roma realizadas por Canaletto (1697-1768), Vanvitelli (1652/53-1736), y Francisco Guardi (1712-1793). Las cuatro estaciones de Pierre-Antoine Quillard (ca. 1704-1733) ilustran con elegancia el gusto rococó por sus escenas galantes y por los delicados y suaves juegos de colores. Goya (1746-1828), con el boceto de un cartón destinado a la decoración del comedor de El Pardo, será una vez más el nexo de unión con las generaciones siguientes.
 

Paul Gauguin. Mata Mua (Érase una vez), 1892

Paul Gauguin. El gallinero, 1878

Como se ha dicho antes, el cuerpo principal de la exposición se centra en el siglo XIX; la pintura de género, el paisaje, y en el último tercio de siglo el impresionismo y el posimpresionismo dibujan los perfiles más característicos de la colección. El costumbrismo andaluz y madrileño representado con obras de Manuel Cabral Aguado Bejarano (1827-1891), José Jiménez Aranda (1837-1903), Eugenio Lucas Villamil (1858-1918) o con el más internacional Raimundo de Madrazo (1841-1920) documentan con vivacidad la vida cotidiana de la sociedad en que vivieron.

Camille Pissarro. Campo de coles, Pontoise, 1873

Es con una pintura costumbrista, el cuadro Vendiendo melones, como se encuentra presente Joaquín Sorolla (1863-1923). El paisaje cuenta con nombres y obras importantes. Los americanos Martin Johnson Heade (1819-1904) y Frederic Edwin Church (1826-1900) nos ofrecen llamativas vistas exóticas sudamericanas, junto con otras de carácter autóctono como son las de Albert Bierstadt (1830-1902) o Hugh Bolton Jones (1848-1927).


Joaquim Mir. La catedral de los pobres

Camille Pissarro, Alfred Sisley, Claude Monet, el español Darío de Regoyos, Henri de Toulouse-Lautrec, Frederick Carl Frieseke y Maurice Prendergast constituyen uno de los bloques más llamativos de la colección: el correspondiente al impresionismo y posimpresionismo, continuador y deudor de la vocación internacional que ha caracterizado siempre a la colección Thyssen-Bornemisza.

Wassily Kandinsky. La Ludwigskirche en Munich, 1908

En la última década del siglo XIX y primera del XX se reúnen una serie de obras maestras de Paul Gauguin, Joaquim Mir, Ignacio Zuloaga, o de Emil Nolde etc...


Joaquín Sorolla. Vendiendo melones

Anglada Camarasa. Le paon blanc, 1904

Cierra brillantemente este recorrido cuatro mármoles de Rodin encargados al escultor por August Thyssen, y que se muestran al público por primera vez. Estas esculturas fueron el preludio de una pasión por el arte que con los años cuajó en una de las grandes colecciones del siglo XX.






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