martes, 27 de noviembre de 2012

William Blake (1757 - 1827)




Visiones del Arte Británico

Poeta, artista y grabador, William Blake (1757 - 1827) es una de las figuras más originales e influyentes de la historia de la cultura inglesa, un artista integral, incomprendido y rechazado en su época, que abrió las puertas a una concepción del arte enfrentada a los dogmatismos sociales, religiosos y académicos.
 

  Elohim crea a Adán. William Blake, 1795, c. 1805
Grabado en color acabado en tinta y acuarela sobre papel

 
Esta exposición propone, a partir de los importantes fondos de la Tate Gallery de Londres, un recorrido por la obra de Blake y su legado dentro del arte británico.

William Blake fue un artista visionario. Las visiones de otros mundos o del más allá le acompañaron a lo largo de toda su vida y fueron una de las fuentes de inspiración de su obra, que se caracteriza por un elaborado simbolismo y una imaginación desbordante. Blake creó un sistema cosmológico único que transporta a quien lo mira a un reino mítico donde las fuerzas del bien y del mal chocan entre sí en un conflicto eterno.

A través de sus textos, grabados y pinturas, Blake interpretó los grandes acontecimientos políticos y sociales de su época: la Revolución francesa, las guerras napoleónicas y la guerra de la Independencia de Estados Unidos. Adoptó una aptitud militante, revolucionaria, en contra de los valores y los poderes establecidos, cantó la libertad individual y el hombre nuevo. También desde esta perspectiva, fue un precursor.


  La noche del júbilo de Enitharmon (anteriormente conocida como Hécate)
William Blake, 1795, c. 1805
Grabado en color acabado en tinta y acuarela sobre papel



El inconformismo de Blake se introducía en la busqueda de nuevos procedimientos artísticos: utilizó la pintura al temple para plasmar líneas claras y definidas y conseguir imágenes de gran colorido, que recuerdan el arte gótico y la pintura del Renacimiento. También desarrolló técnicas personales, como el grabado en color, que convierte cada ejemplar en una obra única.


   El Ángel Bueno y el Ángel Malo. William Blake, c. 1805
Grabado en color acabado en tinta y acuarela sobre papel


Condenado por el público de su tiempo, que consideraba sus imágenes absurdas, turbadoras y de mal gusto, pudo realizar su obra con libertad gracias a las aportaciones de pequeños mecenas. En los últimos años de su vida, fue reivindicado por un grupo de artistas (Los Antiguos) atraídos por la profundidad, la solemnidad y el vívido esplendor de sus paisajes y visiones.

En el paso del siglo XIX al siglo XX fue recuperado por prerrafaelistas y simbolistas, que lo veían como la encarnación del artista rebelde. Desde entonces, el prestigio y la influencia de William Blake no ha dejado de crecer.


  David sacado de las muchas aguas. William Blake, c. 1805
Pluma, tinta y acuarela sobre papel


William Blake también fue poeta. Cantos de Inocencia y Cantos de Experiencia, que él mismo ilustró con sus dibujos y acuarelas, constituyen una de las más notables colecciones de poemas líricos escritos en inglés.


Palacio de Linares, sede de la Casa de América 
 






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