lunes, 19 de noviembre de 2012

Willem Kalf (1619 - 1693) Rijksmuseum.






Bodegón con jarra de plata, h.1665. Willem Kañf

De las pinturas en el Rijksmuseum, alrededor de 230 son naturalezas muertas. La vida permanece literalmente inmóvil en estas exhibiciones dispuestas de objetos, incluyendo las cáscaras, los libros, los cráneos y los animales muertos, así como las plantas y las criaturas vivas: flores, insectos, y a veces un humano, perro o loro. Los pintores flamencos se especializaron en este género ya en el siglo XVI. El museo cuenta con hermosas naturalezas muertas. 
 



 De Heem hace magia con el color y Willem Kalf con la luz. Desde la oscuridad se divisan algunos objetos valiosos. Sólo se ven en parte, como por ejemplo la fuente de porcelana china, el reloj delante y el mango de un cuchillo. El vaso del vino al fondo se percibe aún peor. Sólo resaltan la jarra de plata y los limones.
 
 Los objetos sobre todo se eligieron por sus características brillantes. Lo que le importaba a Kalf era el reflejo de los objetos, como por ejemplo los limones en la plata, en los objetos dorados y en el vidrio. Aún más sutil es el reflejo del azul de la porcelana.

 Los cautivadores bodegones de  Kalf se vendían muy bien en el mercado. Sobre todo se debió valorar el reloj. En medio de todos estos objetos de lujo, el reloj recuerda lo efímero de la vida.
 
 Tanto la jarra como el portavaso están decorados con el popular adorno lobulado. Son obras maestras de orfebrería, hechas por Christiaen van Vianen (jarra) y Johannes Lutma (portavaso).
 



Willem Claesz, 1635.

Jan van Huysum, 1723. (Detalle)




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